Alucina Vecina

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Hay gente alucinante y luego está mi hermana Nieves.
Ya lo he dicho muchas veces: sé que es una súper héroe.
Pero cuando parece que ya no se puede superar más… va y lo hace.
En este año que lleva, con lo de mi padre y sobre todo lo de su niño, no sé de dónde ha sacado… todo lo que hace falta, para mandar unas ponencias a un congreso nacional de medicina… que… como no podía ser de otra forma porque es una tía verdaderamente alucinante, han aceptado!!!
MI HERMANA VA DE PONENTE A UN CONGRESO NACIONAL DE MEDICINA!!!!!!
Orgullosa no. Es poco, no existe la palabra que lo describa.
Ya es algo realmente alucinante, pero es que sabiendo el año que ha tenido… lo hace todavía más importante y con más valor.
Además otro punto que le da aún más valor, es que habla sobre homeopatía, un tema con muchos detractores. Pero su trabajo es tan bueno… que a pesar de que el tema tenga detractores no han podido poner objeciones. Si cuando digo que es alucinante es que lo es.
Sobra decir que lo hará de maravilla, porque lo vale. Porque es una curranta nata.
Además alguien velará por ella y estará aún más orgulloso que yo.
ENHORABUENA PONENTE DOCTORA DOMÍNGUEZ!!!

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gay

Las persianitas del coche de mi padre

Jul-31-2016, por coyote

Encontrar esto al limpiar el garaje… y que con todo lo que lo odiaba de pequeña, el cariño y la sonrisa llena de lágrimas que me ha salido al verlo.

[...] Cuando era muy pequeña en los viajes iba muy cómoda, porque todos los coches de mi padre eran ranchera, que por fuera eran feísimos, pero cabían un montón de cosas en el maletero y tenían una cosa aún mejor: se podía “fabricar” una cama maravillosa encima de los paquetes para que la niña, o sea, yo, pudiera ir todo el camino durmiendo a pierna suelta. Además, otra cosa horrorosa que tenían sus coches eran unas persianitas en el portón de atrás del coche, para que no entrara el sol, y la niña, o sea, yo, pudiera dormir cómodamente en la cama y a la sombra. Yo las odiaba porque eran muy feas y parecían de los gitanos, alguna vez lloré porque no quería que las pusiera… aunque tengo que reconocer que agradecía mucho la sombrita que daban y además a veces me entretenía en hacerlas sonar como un piano, o mirar entre ellas y ver la carretera por trozos

Él colocaba todos los millones de paquetitos, y no sólo era capaz de hacer que cupieran, sino que era capaz de que acabaran quedando planos, entonces, encima ponía un edredón o algo blandito como las toallas (también conseguía que en la capa de arriba no hubiera picos, ni cajas, que fuera todo blandito). Unas almohadas y una sábana para taparme. Y ya estaba. Aunque a veces en vez de hacerme la cama en el maletero, me la tenían que hacer en el asiento, que era más incómoda.
Me dormía nada más coger la M40 (a veces no llegaba ni ahí), y me despertaba generalmente o en Despeñaperros, donde hacíamos una parada todos los años, o ya en Sevilla por el calor. En Despeñaperros siempre tomaba un batido, mi padre de vainilla y yo a veces me lo pedía de chocolate (era la única vez que tomaba batido de chocolate, porque siempre desayunaba con cola-cao que no me gustaba mucho, pero si el batido). Se tomaba también un mollete con mantequilla y yo siempre robaba un poco. Después se echaba una siesta… que yo aprovechaba a sacar a Bis cuando estaba Bis, y cuando no, a volver a dormirme hasta Sevilla, o a jugar un rato. También aprovechábamos para quejarnos de que nos tuviéramos que levantar taaaan temprano para dormir luego en el coche malamente, y si no era mejor levantarse más tarde y dormir eso en la cama…
Si me despertaba en Despeñaperros, me intentaba quedar despierta hasta pasar por Guarromán, que era el nombre de un pueblo que siempre me hacía mucha gracia, y año tras año decía lo mismo “aquí la gente es muy guarra, por eso se llama el pueblo así” (con perdón a todos los del pueblo, pero como niña… no es que fuera una gracia, es que de verdad lo pensaba. Otros piensan de verdad que los de Lepe somos tontos, yo pensaba que los de Guarromán eran guarros). Con razón se me hacían cortísimos los viajes y ahora se me hacen eternos, y eso que antes se tardaba más.
En la vuelta, donde parábamos a desayunar era en Écija, siempre en el mismo bar, uno con un toldo y una terraza, y unos molletes muy ricos, con una tienda de yemas al lado. Después de desayunar compraban yemitas y molletes en la tienda de al lado. En la vuelta no siempre parábamos en Despeñaperros, en el bar “de España” aunque a veces un café rápido y una siesta sí que se paraba. Aunque yo estaba casi siempre dormida otra vez y no tengo muchos recuerdos de ese bar.

Cuando me despertaba o bien me quedaba jugando con los juguetes y juegos que llevaba o incordiando con las persianas hasta que me aburría, o a acertar las cosas que veía entre ellas, a juntarlas, separarlas, aplastarlas…o ya al final me pasaba al asiento. Lo que si hacía sí o sí era estar en el asiento de atrás cuando pasábamos Cartaya, porque una vez pasada la Barca empezaba la cuenta atrás que llevaba esperando meses. Yo me escondía detrás del asiento de mi padre, y él empezaba a contar 3, y cuando llegara a 0 haría aparecer delante de nosotros a Lepe. Yo aunque creo que nunca me llegué a creer que lo hiciera aparecer, me escondía y me encantaba: era el mejor momento del viaje, y una de las cosas imprescindibles y favoritas de ir a Lepe. Empezaba con el 3, y yo temblaba de emoción. A veces, pasaba por los medios, o contaba más rápido o más lento. Llegaba el dos… “ya casi, casi estamos en Lepe”. Con el 1, me costaba aguantar detrás del asiento y no saltar…. Pero cuando decía “¡¡¡ya!!” me volvía loca a aplaudir y a dar saltos por el coche. Eso lo hizo cada vez que fui con él, hasta cuando conducía yo (evidentemente ahí sin esconderme en el asiento de atrás, pero sí que contaba). Y siempre acertaba y calculaba de maravilla para que yo saliera a ver la entrada del pueblo. Yo lo intento hacer cada vez que paso por ese trozo de la 431 y mira que paso veces, pero o me adelanto o espero a verlo, no soy capaz de cuadrar una cuenta atrás desde 3 que quede razonablemente parecida. XDXD. Lo conseguiré.
Esto de la cuenta atrás, Bis también se escondía conmigo. Ya éramos más mayores, pero él lo más que llegaba en la caja era a Sevilla, que empezaba a llorar desesperado y acababa saliendo. Así que pasado la barca se escondía conmigo y se volvía tan loco de contento como yo al ver Lepe. Y solo en parte por acompañar la fiesta, porque a él también le encantaba Lepe y sabía qué era lo que venía después de esa cuenta atrás. [...]

Nota: Este es el primer fragmento que ve la luz de lo que llevo escribiendo desde que iba a ser el día del padre. Fue demasiado para mí escribirlo junto, y voy escribiendo poco a poco .Aún no he podido acabarlo… a ver si para el aniversario de “ese día” lo he podido acabar.
Justo esta parte la había escrito menos de una semana antes de encontrar las persianitas.

gordocaaaaa

Jul-31-2016, por coyote

Un saludo a todos los obreros que cuando se les pide que hagan algo de una manera hacen lo que les sale del pito.

#gordocabronnnnnnnqueagustotequedasteyqueagustosequedotumadrecuandotetuvoo
Así de facil y comodo es como tengo que tender si es que quiero llegar a las cuerdas de atrás…