Alguna vez después de oírme hablar la gente me pregunta si de pequeña me caí de la cuna, o me he dado algún golpe en la cabeza que me haga decir cosas aparentemente carentes de sentido. Como respuesta a eso, vienen a mi cabeza montones de situaciones… pero hay una que recuerdo con especial… cariño, porque me permitió volar.
Yo tendría… 4 años o por ahí… y estaba en mi querida y adorada tierra: LEPE, con mis hermanas y unos amigos suyos, que habían alquilado el campo de fútbol del polideportivo, y me llevaron pa que correteara un poco y después me durmiera por la noche. Y ahí estaba yo, más feliz que una perdiz por el campo, corriendo detrás de la pelota (como hacíamos antes) cuando en una de las que seguía… mi cuñado (cuadrado, 4 x 4) que jugaba de portero remataba un balón… que yo veía acercarse peligrosamente… hasta mi cara. Tanto se acercó que me dio… y me llevó con el… hice un vuelo parabólico… y aterricé en el suelo, con la cara roja, morada o azul… lo siguiente que recuerdo era tener en la cara patatas y latas de coca-cola… que me sentía como un aperitivo… ahí estaba yo, en medio de algo rectangular, con patatas y coca-cola… además oía risas a mi alrededor.
Yo creo que ahí me rebotó el cerebro, y el aperitivo de mi cara, se llevó con quien se lo comió parte de mi cerebro.














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