Alucina Vecina

Siempre me dijeron que mi vida era para escribir un libro… ¡Ahora es un blog! Entra, flipa y comenta

Recibo puñetazos sin enterarme. Malentendidos.


Iba a escribir sobre el gimnasio, después decidí que no, que mejor sobre mis burradas como deportistas y después me he dado cuenta que últimamente solo estoy escribiendo cosas relacionadas con el deporte… Así que voy a volver  escribir sobre anécdotas con el grupo de amigos.

Como introducción al tema, diré que el grupo es muy dado a malentendidos… Sin que nadie sepa por qué, hay gente que se enfada con otro (sin que éste lo sepa hasta que viene un tercero a decírselo) y después hay variantes… O que sea mentira que este enfadado, o que lo este porque ha hecho algo horrible (que el susodicho ni siquiera sabe), o que esté enfadado porque un cuarto, quinto o veinticinco haya dicho que el otro esta enfadado con el primero, y en vez de hablar, pues también se enfada… o son enfados por generación espontánea: que aparecen sin más.

En este caso voy a contar la historia real, y después lo que se fue diciendo hasta que llegó a mi de nuevo.

Historia real: Mi chico volvía en el metro después de haber estado conmigo. Sin saber de dónde salió, se miró la mano y vió que tenía sangre y se asustó y me llamó si yo estaba bien, que tenía la mano llena de sangre (No se le ocurrió pensar que se podía haber cortado y que la sangre fuera suya… solo pudo pensar en mí).
Yo me reí y le dije que no, y le propuse que se mirara si tenía algún corte (como efectivamente tenía). Como me hizo gracia y me gustó que al verse manchado de sangre solo pudiera pensar en mí, y se preocupara, cuando un amigo llamémosle “Fran” por decir algún nombre clave que se me ocurra ahora… (XDXD) me preguntó que tal con Juan, dije que genial, y le conté la anécdota.

Se quedó ahí la historia, hasta que al cabo de dos semanas me llama otro amigo, de este no diré nombre clave… Me pregunta que cómo estoy, que tal me encuentro… con un tono como si me hubiera pasado algo, no como se pregunta ¿Qué tal?. Le digo que muy bien, y me dice que qué fuerte soy, que cómo lo llevo… Y yo flipando, hasta que se me ocurrió preguntar qué pasaba…

Historia que le llegó: Fran le habia contado a X, X a Y, Y a K, K a W… y así unos cuantos más… que había discutido con mi chico, y él se había enfadado y me había dado un puñetazo que me había hecho sangre, y yo traté de hablar con él, pero se fue. Entonces cuando mi chico iba en el metro, me había llamado para pedirme perdón, y yo le mandé a la mierda, que lo habíamos dejado (y no recuerdo si le iba a denunciar… o algo más que falta en la historia).

Me quedé a rombos. De estar encantada por el detallazo de pensar en mí, a haber sido víctima de un puñetazo, una ruptura y no se que más.

Como es normal, nos enfadamos con todos en general, desde Fran hasta el último (con este menos porque por lo menos se molestó en preguntar si era cierto), pasando por todas las letras posibles por hablar de lo que no les importa, por inventarse cosas, por creer que mi chico es capaz de algo así, y sobre todo por no molestarse en preguntar antes de pasar el rumor.

Se montó una buena, nadie sabía nada… De hecho aún no he encontrado una explicación lógica a lo que sucedió. Creo que Fran entendió algo mal, y al contarlo las distorsiones fueron aumentando… Al final todos nos pidieron perdón… Y “tan contentos”. Pero.. ¡Qué fuerrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrte!

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