Alucina Vecina

Siempre me dijeron que mi vida era para escribir un libro… ¡Ahora es un blog! Entra, flipa y comenta

¿Soy como el chavo del ocho?


Hoy voy a hacer algo que aunque debería hacer, nunca hago. Escribir primero un borrador y luego pasarlo, y escribir con un orden. Después de que me digan que parezco el Chavo del Ocho (eso me ha marcado, es algo que no podré olvidar) “tal como digo esto digo lo otro”.

Ahora sólo me falta un cosa: un tema para escribir.

Genial: introducción escrita, ahora me falta un “cuerpo” para terminar con unas conclusiones…

Aquí estoy, sentada y escribiendo sobre una mesa.. ¿desde cuándo no hago eso? Creo que desde que iba al cole. Y en el cole, porque en casa nunca. Siempre he hecho los deberes sobre las rodillas, en el suelo o en la cama…

Me diréis… ¿en la carrera no escribías sobre una mesa? Pues.. puestos a ser sinceros, diré que normalmente no. Escribía sobre la carpeta apoyada en las piernas y en la mesa, a modo de atril, para poder colarme entre la silla y la mesa. Eso o sobre una camilla en la que me tumbaba medio muerta de sueño sin ver lo que escribía… mientras me enseñaban en ergonomía cómo sentarse correctamente.

La verdad es que siempre he sido muy anarquista en las posturas. Cuando de pequeña me sentaba en el suelo era incapaz de sentarme “bien” (con las piernas cruzadas, o extendidas con las manos apoyadas..) siempre me sentaba a “rana”. Y así tengo ahora las rodillas. ¡Cuántas veces me decían “Niña siéntate bien que te van a doler las rodillas”! Y yo ni caso… pero así estaba cómoda.
Pero ahora debo estar mayor, porque si me siento así sólo aguanto 15 segundos porque me empiezan a doler las rodillas… va a ser cierto eso de que la edad no perdona.

Creo que a este rollazo sobre como me siento y como me sentaba de pequeña se le puede considerar el “cuerpo”, así que según mis libros del cole, me queda un desenlace-conclusión-cierre o como quiera llamarlo. Vamos allá.

Este ha sido mi intento de escribir ordenadamente.. y ha sido imposible, acabo yéndome por las ramas, escriba sobre lo que escriba siempre me lleva a otra cosa… y es que… ese es mi estilo. Mucha gente tarde en encontrar un estilo, algunos incluso no lo encuentran nunca. Yo tengo la suerte de llevarlo dentro. Si intento escribir de otra manera, no me sale, porque dejo de ser yo, mis textos dejarían de tener esa seña de identidad, dejarían de ser míos, sin ese punto de caos.

Es más, no creo que eso sea malo, mi estilo es más “coloquial”. Cuando mis amigos leen lo que escribo siempre me dicen lo mismo “eres tú”, se nota, reconocen lo que escribo yo donde sea, dicen que escribo como si estuviera hablando. Y eso es lo que lo hace auténtico. Auténtico como yo. Coyote en estado puro.

Así que este es mi primer y último intento de dejar de ser yo. Y si soy como el chavo… que sea como el del 9, ¡¡¡que es mi número!!! jajajaja (¿cómo iba a publicar un post sin reírme!!!!??)

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