Alucina Vecina

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Mis obras culinarias


Hoy he intentado hacerme la comida.
Y que fuera comestible.
Algo más complicado que cocer la pasta y echarle un poco de tomate de brick.
Más complicado que abrir una bolsa y echarla en la sartén (incluso con eso me las apaño para que resulte incomible, quemado, soso…).
Algo más complicado que abrir una lasagna y meterla al microondas.
Incluso más complicado que hacer una ensalada (que se me dan bien.. mientras no incluya fuego o dificultad…se me da).
Y lo he conseguido. Era comestible. Claro que era algo más complicado, pero no mucho.. me he hecho la salsa para la pasta… Descongelar gambas, echarlas en la sartén, echar dos huevos, abrir un bote de nata, echarlo y mezclar… pero.. ¡¡¡era una salsa comestible y considerablemente rica!!!¡¡¡YUPIIIII!!!!

Y eso que en mi vida los inventos y arreglos culinaros no tenían muy buena salida… de pequeña, cuando llegaba la hora de la merienda con mi amiga Luci… era la hora de la creatividad y las porquerías. Guarrerías hicimos muchas (comidas.. digo… bueno, ¡¡¡no nos vayamos por lo pervertido!!!!) pero guardo un especial recuerdo (por la potaera que me entró) que consistía en: tortitas dulces (de las que se comen con nata sirope, azúcar, canela… ), tomate frito, chorizo, queso… y lo metimos al horno… como una especie de pizza o bocadillo abierto… no sé si es que se cortó la leche de las tortitas o simplemente lo asquerosísimo que era, pero nos sentó fatal a las dos.

Aunque algunas tardes merendábamos bien… recuerdo los bocadillos de tomate y queso que después metíamos al horno (sabemos de donde nos salió la idea, ¿¿no??) que nos hacía mi hermana y que aprendimos…

Otras grandes gestas culinarias fueron en las fiestas de Halloween con el grupo.

La primera de esas gestas, es que hice dos pasteles de yogur (los cuales hasta ese momento, se me daban de maravilla y me quedaban buenísimos, pero la falta de práctica acabo con su comestibilidad).

Hice uno para la comida en casa de mi hermana. Resultó incomible, no había por donde cogerlo: duro, asqueroso.. aunque creo que gran parte de la culpa la tuvo el yogur rarísimo y asqueroso que usé, y la levadura caducadísima.

Hice otro para la fiesta… y en ese caso mi error fue dejar a cuatro chicos al cuidado del bizcocho. Después de mezclarlo, echarlo en el molde, lo metí al horno y me fui a duchar… disfrazarme… maquillarme (ese año ibamos de putas…) recibir a todos los que iban llegando… y cuando volví a la cocina a desmoldarlo porque ya estaría frío…. seguía en el horno. Les había dicho que miraran por la rendijita entre el albal y el molde, y que cuando subiera que lo fueran pinchando pa comprobarlo… y ellos pensaban que esa masita de apenas un centimetro de espesor iba a aumentar hasta más de 15 centímetros de molde (era de los grandes). Así que como era de imaginar… eso era una piedra.

Pero llegó mi amiga Susi.. y con sus ideas dijo “eso lo mojamos en leche y lo metemos al microondas y mejora” y.. eso hicimos… yo consideré que una hora de microondas era demasiado… pero ella decía que no, que le faltaba… y una hora fue demasiado. Eso era peor que una piedra. Podíamos cascar nueces con él. incluso clavar clavos si lo hubieramos intentado…. pero… aún quedaba una ocurrencia más “rellénalo de papilla de chocolate“.. es decir, raspa las migas asquerosas y echalas en papilla que se queda con grumos… asqueroso vamos.

Y al año siguiente intenté asegurarme con mi especialidad: las tortitas (si, las de nata y tal de antes…). Pero esta vez no tuve en cuenta un detalle muy importante: SARTÉN ANTIADHERENTE. “Eso es solo la primera”… ¡¡Madre mía qué desperdicio!!! Parecían de todo menos tortitas… y cómo no, apareció Susi… “Trae un cuenco” Y ahí que la llevé un cuenco… Las pusimos ahí, y empezó a echar sirope, y más sirope, y más sirope y más sirope, y un poco de nata, y más sirope, más sirope, más sirope… hasta hacer una masa color marrón sucio… que volvó en un plato como si de arroz se tratase… que como tenía tantísimo sirope se quedó ahi con la forma… que parecía cemento (por no decir que parecía una enorme moñiga con tropezones). Si no llega a ser por lo asqueroso del aspecto y la sobredosis de sirope (a mí me gusta con poco sirope) hubiera estado hasta bueno. Eso sí, cayó.. Entre dos o tres valientes acabamos con ello… como no soy golosa ni me gusta el dulce… (noooo, apeeeenasssss).

Después de esos inventos, al año siguiente hice un brownie.. que me quedó tan bueno que no llegó a la fiesta.. porque, como ya he dicho, no soy nada golosa ;)

  1. Notición. FELICIDADES LUCILA. - Alucina Vecina - La vecinita cuenta sus cositas Dice,

    [...] mía desde pequeñas, nos hemos criado juntas… de nuestras aventuras he escrito mucho… como la de las comiditas la de las potas , cómo me salvó la vida … Y más que no he escrito, aunque hemos estado [...]

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