Alucina Vecina

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A que dedicaba mi tiempo de peque en LEPE


Hoy no pensaba escribir mucho. Estaba sin imaginación, ni ganas de ná… Encima entro y veo que me han cambiado el tablero… “Pufff, la excusa perfecta para perrear hoy y no escribir” Pero en ese momento, aparece Rubén en el msn… “Mi salvador” (O no… porque ahora me he puesto a escribir y con la morriña en “on” lo que suena a dejar volar mis dedos… Sobre el teclado.. [A ver qué íbais a pensar]) Me ha explicado (muy pacientemente) cómo usarlo…

Y he descubierto que.. ¡¡Puedo centrar las fotos!! Así que eso merecía un post con foto. Y mirando las que tenía he visto una que hice hace no mucho desde la copa de un árbol y me he dicho “Coyo, escribe sobre trepar a los árboles”. Pero mientras lo hacía pensé dónde aprendí a trepar y ¿cómo voy a separarlo de otras tantas cosas que hacía? Así que la morriña se ha apoderado de mí y voy a recordar dos cosas maravillosas… La niñez y MI TIERRA: LEPE. Así que, gracias a (o “por culpa de” ) aquí estoy… escribiendo sobre algo tan guay para mí… Y más ahora que se acerca el retorno…

Como he dicho muchas veces, Lepe es mi tierra. Mi alma y mi corazón está allí, aunque mi cuerpo se encuentre encarcelado (de momento) lejos. He escrito muchas veces de LEPE y siempre se me llena la boca… Incluso he dejado muestras de su maravillosidad (ole palabrota que me he sacao de la manga) (También Rubén me ha dicho cómo volver a enlazar… jajaja) y he hablado también de mis adorados amigos , también he escrito sobre la pena que me da que se masifique… y los destrozos que esta haciendo el hombre y lo que ha cambiado desde que era pequeña… (Y muchas cosas.. pero como me enrolle con esto no termino nunca jamás. )

Y es sobre eso último sobre lo que voy a escribir… Sobre lo que hacía cuando era pequeña… Un pequeño por qué más (si es que hace falta alguno más) de por qué me gusta tanto, porque lo llevo tan dentro… Porque igual sus encantos, su gente, y las raíces no eran suficientes.. (Podría no sentirme atada allí, como no me siento atada aquí…).

Recuerdo que allí aprendí a trepar en los árboles. En los que están detrás de la ermita… Con las cuerdas… Ahí aprendí a trepar a los pinos… Iba con mi padre (la de cosas que hacíamos juntos allí… Es su tierra y siempre nos ha hecho disfrutarla tanto como él), y supongo que vendrían mis hermanas también… Y creo tambien que iba llorando porque no quería… o asustada… pero creo que si eso es cierto, me duro poco… me encantó la sensación de trepar a un pino tan alto… Y el estar ahí arriba… Mirando a los pájaros a la cara “Tú podras volar, pero estoy igual de alto que tú, pajarraco!!!” (Sí, odio los pájaros). La sensación de libertad… De paz…

También recuerdo coger almendras en el Silbao… Pasear entre los eucaliptos del Silvao con la playa de fondo…

Y también cuando fuimos a encalar “la casa el palo”… Un gran paseo por las dunas -monte con los cubos. Para llegar a la casa el palo (antiguo cuartel o algo así…. En medio del brazo de mar, entre el río y el mar, abandonado hace mucho…) ¡¡A pintarla!!! ¿Para qué?? ¡¡¡Porque sí!!!!!! Ahí íbamos mi padre, con mis hermanas, supongo que mis primos, los Rancapinos… (Creo que Lupita tambien…) Y después de pintarla íbamos de darnos un baño en el río… A darnos un baño en la playa virgen… Para nosotros solos… Nadie a kilómetros…

Los paseos a caballo por el monte, y por la playa… Recuerdo la primera vezque monté a caballo, por la playa… Eran los de un amigo de mi padre… Y yo me monté con mi padre… (Iban mis hermanas y alguien más supongo) Vimos la puesta del sol mientras dábamos un enorme paseo a caballo por la playa… Sin que hubiera nadie más que nosotros… Cuando volví al cole, una de las veces que mi hermana se quedó dormida, no hacía más que contarle a la monja lo que me había gustado, y las agujetas que habia tenido después.

Después volví a pasear a caballo por el monte, y más adelante, con mi amiga Lucía… Que echábamos carreras con los que alquilábamos a los gitanos al lado de la playa… (Y donde perdí el primer móvil entre las dunas… ¡¡¡Y lo encontré!!!).

Cómo olvidar, hablando de río y de marismas… Cuando nos tirábamos del puente de Nueva Umbría… Esperando que la marea fuera alta, para ir al puente… A tirar los cangrejos al agua… Y saltar la vaya y tirarnos al agua, y después dejarnos llevar por la corriente (entre remolinos) por debajo para salir al otro lado y nadar con todas nuestras fuerzas para salir de ahí… Por supuesto a tirarnos otra vez… No nos importaba que a mi madre se lo tuviéramos que ocultar porque la diera un chungo de pensarlo… Nos lo pasábamos pipa, y daba igual que el rio se llame “Piedras” y haga honor a su nombre… Nos lo pasábamos pipa, y no nos podía pasar nada, porque ahí estaba nuestro padre… Y si él lo aceptaba… Daba igual que hubiera gente pescando y nos pudieran enganchar con los anzuelos… jajaja. ¡¡¡Era genial!!! (Una pena que ya quede menos río y tirarse sea algo suicida si quieres mantener la movilidad de las piernas)
el puente

También… un poco más arriba del río, esta vez por la Barca, nos íbamos a coger zarzamoras… Y a pescar zapos… Encaramados a las paredes de barro… Después de pescar unos cuantos, y tirarlos al agua… Nos divertíamos tirándonos al agua desde la cuerda que colgaba del árbol… A ver quién llegaba más lejos… Cruzando el río a nado… Ahora lo cruzaríamos andando casi… (Y sin casi según cuando sea).

Y aún más arriba del río… en el pantano… Donde se cayó el puente… Haciendo el cabra entre las piedras, buscando tortugas, ranas… y lo que pasara por ahí, saltando de piedra en piedra, escalando sin temer caernos y después pasear por el monte, ver el pantano… puffff.

¿Y lo de ir a Punta del Caimán a coger navajas??? Y berberechos, y lo que fuera… Ahí hasta mi madre se mojaba los pies y metía la mano. Yo me divertía más con las navajas… echando sal en los agujeros y esperar a que salieran…

¿Y lo de ir a coger hostiones al espigón de Huelva???? Una vez perdí las llaves del coche… Casi me mata mi padre… jajaja, aunque las encontramos, y funcionaban… (Y llevaba unas de repuesto)… jajaja. Y a coger cangrejitos por ahí… a jugar con ellos.

Tampoco puedo olvidarme de lo que era ir al campo a coger fresas y saltar por encima de los “montoncitos”, o ir a coger naranjas con el olorcito a jazmín…

O ir a coger higos chumbos… con el palo y ahí a dar vueltas a la chumbera para calcular el angulo para que no se cayera al cogerlo… Y después las zarzamoras y los higos…

O ir a disparar con la pistola y el revólver en medio del campo… jajajaja, me tenían que sujetar…

Sobre lo de ir a pescar (a pesar del madrugón) el bocadillo de media mañana con el tomate y el melón… y ser los mas chulos de todos con el invento de la sombrilla en la barca… Pero sobre todo: el bañito en medio el mar… Solos y tranquilos… Mmmmm.. Éso era la gloria… Pero ¿qué sería sin los remolques de después??? Nos tiraba una cuerda… y ahí nos enganchábamos (al flotador o al salvavidas cuando era mas pequeña, en las manos después… o incluso a la tabla de surf.. después con mis hermanas) y mi padre nos remolcaba… ¡¡¡¡Cómo molaba!!! Y el quedarnos ahí “abandonados” y tener que volver nadando (Aunque los de la barca nos vigilaban de cerca).

Cruzar a Portugal en ferry…

Ir a comer camarones y bocas a Ayamonte…

Comer la raya en pimentón de Isla, en el Arnau…

Jugar en la playa… tirándonos por las dunas dando volteretas… (o sin las dunas… mis hermanas delante de la casa del Summers… jajajaja)

LOS HELADOS DE LA FRAGOLA… esos que no falten nunca… qué cosa más rica… El marear al pobre muchacho con los sabores, haciéndole hacer virguerías para meter 5 sabores en un cucurucho de uno…

Ir a coger palulú a la Redondela…

Las fiestas de la Bella… y los modelos de cortinas que llevaban las leperas… Los concursos de moda que nos montábamos a ver quién veía el vestido más hortera…

El olor a jazmín de la ermita y de la plaza…

Ver las lluvias de estrellas.

Ir a dormir a la playa o al monte con los mosquitos con la tienda de campaña… Pufff, qué pasada, dormir con los grillos.. daba igual que estuvieramos en el suelo, apretujados… muertos de calor…o de frío… Estábamos con mi padre… y en medio de la Naturaleza…

Taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaantas cosas que me encantaban, y me encantan… Y muchas que no puedo hacer ahora, o no igual… No podré disfrutarlas igual… como una niña que va con su padre a disfrutar de la tierra… Algunas cosas ni siquiera quedan igual, otras… no podré disfrutarlas igual… Afortunadamente, aún me quedan esos rinconcitos donde puedo ir y se que no va a haber nadie, donde voy a poder recordar…

Puedo asegurar que tenía muchísimas ganas de volver a ir… Siempre que voy me quedo con una morriña cada vez más grande que no se me quita… Pero… ahora sí que no puedo hacer otra cosa más que contar los días que me quedan… O decirle a mi jefe que no puedo aguantar ni un minuto más… Necesito respirar ese aire… Como dicen mis amigos, de Despeñaperros pa abajo es todo diferente,… Necesito sentirlo… Ya queda menos…

  1. coyote Dice,

    una de mis hermanas me contesto esto por mail:

    < < Pues si lo echas de menos cuando sólo tienes 23 años imaginate cuando llegas a los 3x.
    Nada es igual, tus amigos de allí se van a las ciudades, se casan y tienen hijos cuando tú todavia sigues estudiando. Después de varios años sin ir, te encuentras que hay atasco en la carretera de la playa, que donde pescabas en la Punta del Moral hay un gran hotel con un cartel enfrente que pone "paraje natural", Que el camino de la playa al terrón, tambien con un cartel pequeño que pone "paraje natural, esta tapado por uno inmenso que dice: "terrenos adquiridos por construcciones fulanito para la construccion de 25000 viviendas". Que ya no hay navajas, ni berberechos, ni palulu. Ni posibilidad de ir a dormir donde los pinos y eucaliptos porque han puesto un campo de Golf. Que el Club Raul donde tantas risas y bales nos hemos echado ha sido reemplazado por decenas de casas.
    Contaba con revivir muchos de esos momentos con mi hijo cuando fuera algo mayor, de enseñarle todas las cosas que su mamá hacia de pequeño, pero solo podré contar historias. Historias que tal vez no se crea al ver una gran ciudad llena de casas y coches donde yo decía que había árboles.
    En fin, siempre nos queda el recuerdo, la morriña y habrá alguna que otra foto que confirme que digo la verdad,
    Ay! qué tiempos aquellos y que lejanos! BUAAAAAAAAAAAA!>>

  2. coyote Dice,

    y me recuerda… ¿¿¿como me olvide del club raul??? quiza porque a mi me pillo muy pequeña… pero yo tambien fui… a ver a toooooodos los grandes de la epoca que pasaban por alli (hombres g, julio iglesias, rocio jurado…. ) aunque a mi me interesaban mas cuando iban silvestre y piolin… jajaja.

    tambien los cines de verano… tapandonos con mantas y en vez de pensar en los molestos sonidos que hace el de al lado comiendo palomitas pensabamos que molesto era el castañear de los dientes… ahi al aire libre… recuerdo una vez que me tuve que poner bolsas de plastico en los pies pa recuperar sensibilidad… jajaja.

    madre mia que de cosas…

  3. abuelo Andrés Dice,

    Son recuerdos que nos llegan al alma, son recuerdos que jamas podreemos olvidar por muchas cosas que se hayan cambiando, son recuerdos que enseñaremos a nuestros hijos,sobrinos y nietos, son recuerdos q

  4. abuelo Andrés Dice,

    que tendremos patentes en esa cajita de carton con esas fotos que nos hicieron felices que son trofeos de aquellos años de juventud que de cuando en cuando nos gusta repasar y ver.
    Un gran saludo y continua ensoñando.

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