Alucina Vecina

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I’m back i’m back you know it (Ponfe)


Bueno, ya estoy de vuelta… han sido tres días, pero madre mía, estoy machacada y con CERO ganas de volver mañana a currar… ¡Menos mal que tengo turno de tarde!

Salimos para Ponfe según salí de currar a las 22.30… vale, sali a 22.23 más o menos… pero eso que no se entere nadie… no me puse a hablar… y como mi nene me había llevado a la pisci la cenita (que nos comimos tranquilamente mirando el agua reposar… ), sólo tuvimos que ir a casa a cambiarme, coger la maleta y despedirnos.

El viaje muy bien, me encanta conducir de noche, y como estaba acostumbrándome a dormirme a las 5 como pronto, ni pizca de sueño. Lo único malo (más que “malo” GRAN PUTADA) me saltó una chinita (que no tengo ni idea de dónde salió) en el parabrisas, y me lo ha roto… bueno, roto, tengo el golpe y el cristal rajado alrededor… menos mal que el seguro me cubre las lunas, porque sino me estaría cagando en tó… ahora sólo me cago en “casi tó” porque tengo que ir al seguro, que me lo cambien… y es un rollo, además… ya no será el que traía… y soy una romántica con eso.

Hicimos una paradita para comprar una coca cola… y el pavo del sitio donde paramos nos tuvo 27 minutos esperando para cobrarnos la jodida botellita…

Nos pusimos en marcha de nuevo, y llegamos sin más incidente que la GRAN PUTADA y que no había sitio para aparcar cerca. Nos recorrimos parte del pueblo con las maletas haciendo ruido, y entramos en la casa… ¡¡¡¡ES ENORME!!!! madre mía, me perdía por aquéllas tierras… peazo casa. Encontramos nuestra habitación… sacamos pijama de la maleta (mi partidita de brain training) y a dormir como angelitos… hasta bien entrada la… tarde (bueno, tanto no, pero sí para comer).

Comimos en un Gambrinus, o Exgambrinus… jaja. Comí una ensalada y fabes con hacelgas… muy bueno. Por la tarde, mientras la madre de mi nene se echaba la siesta, nosotros dimos un paseo por Ponfe, hicimos un trocín mu chiquitín del Camino de Santiago, y volvimos a casa para ir de excursión con los padres.

Nos llevaron a Cebreiro, un pueblo por el que pasa el Camino de Santiago, con una iglesia con un santo al que tienen ligera devoción la familia… así que fueron a visitarlo, y yo a ver el pueblito, las vistas, y las casitas de Astérix que habíapor ahí. Nos tomamos un mosto yo, y un “vinín” ellos.

Después, de vuelta a Ponferrada, pasamos por un pueblo “Villafranca del Bierzo”, en el que había estado la madre de mi nene interna en el colegio. Había un jardín con rosas, y una calle que era preciosa, estrechita y con casitas “rústicas”. Estuvimos tomando algo en la plaza y volvimos a coger la ruta.

Antes de cenar, nos dio tiempo a irnos a otro pueblo, en el que había nacido el padre de mi suegra “Valdecañas”, que bueno… lo de llamarle pueblo es ser demasiado bueno. En realidad era una calle (asfaltada por un tío de ella que tiene pasta para aburrir) y las casas que estaban al lado de esa calle.. que eran de madera vieja y corroída. Resulta que eran las fiestas del pueblo, y ¡qué ambientazo! en todo el pueblo, contando con nosotros cuatro, habría unas… ¡¡¡15 personas!!!


(Esta la pongo para demostrar el ambientazo que había en esas fiestas.)

Después fuimos a casa a cambiarnos, y a cenar a un italiano, al parecer siempre lleno. Pero tuvimos suerte y no tuvimos que esperar mucho. Me comí una lasagna “di mare” con gambas y calamar… la verdad que estaba buenísima. Cuando terminamos fuimos a casa a sacar a la pobre perra (Boni)… que estaba que reventaba el animalito. (Yo sólo podía pensar que si fuera mi perro, y mis padres, no habría parado en casa, y sería él el primero en querer volver a casa a descansar).

Vimos con el padre la peli de “Señor y señora Smith”, mientras echaba mi partidita de Brain training. No me acordaba de la peli, pero me gustó. Mi Brad soberbio como siempre, y aunque no soporto a la Jolie, he de reconocer que en esta está bien.

El sábado tocó madrugar un poco más, porque fuimos a desayunar chocolate con churros (la de tiempo que hacía que no tomaba de eso… aunque… a mí los churros… yo soy más de porras… jajaja).
Después nos separamos, y nosotros aprovechamos para ver el castillo por dentro (que mi nene nunca había entrado, y yo tampoco, claro). Y pasar por el mercadillo.


Mi chico esperando la libertad para poder regresar con su amada…


Y yo esperando a mi amado, con mirada melancólica perdida en el horizonte… (Sí, se me va la olla. Nos teníais que ver haciendo de Indiana Jones con el gorrito… y casi me compro una espada de madera antes de entrar… ya hubiera sido buenísimo la de fotos chorra que habríamos hecho, además de las de Indiana Jones…) Porque… la visita nos hizo ver cómo ganaron a los moros: los escalones eran por lo menos de medio metro de altura cada uno, y yo decía “como pa tener que subirlos corriendo para avisar…” y mi chico me decía que ellos estarían entrenados y fornidos… y yo diciendo que como uno tuviera las patitas cortitas como yo, chungo lo tenían… ¡¡Ésa fue la revelación!! Los moros tenían las patitas cortitas, y como no podían subir esas escaleras, les ganaron. Así que los de Mérida tampoco podrían hacer nada (allí descubrimos que eran enanos… jajaja).

Después de desvariar un poco en la explicación de la foto, sigo contando que nos fuimos a comer a un pueblo con una piscina natural en el río “Molinaseca”, donde nos tiramos más de dos horas para comer (¡qué pesados!). Cuando terminamos de comer fuimos a Ponfe a por mi coche, para volver a echarse la siesta mi nene, y yo poder ponerme el pecho un poco menos blanco… pero sobre todo ¡¡¡BAÑARME!!! No es la playa, pero me valía, agua fresquita, nada salada (ni clorada), y césped para secarme y tomar el sol. Como me había dejado el Mp4 en Ponfe, me dediqué a enterarme de todos los cotilleos del pueblo, bueno, de Ponfe, porque había un grupo de chavalitos jóvenes hablando y contándolos… jajaja. Soy maruja hasta de lo que no me interesa. La verdad es que eso es lo que más me gustó. No los cotilleos, sino el tumbarnos ahí en el césped (aunque tenía tanta pendiente que costaba no resbalarse), tomar el sol, y sobre todo bañarme. ¡Qué ganas tenía de algo así!.


Esta es de cuando fuimos a comer… por la tarde, evidentemente no tomaba el sol así. (Miguel entonces se pondría hecho una furia con la coña que le doy con las marcas de la camiseta y el pantalón, como para ir con camiseta y pantalón también… jajaja).

Después fuímos a ver a su “abuela” (no es su abuela realmente) Flora, ¡por fin la conocí!. Una mujer encantadora, y ¡pedazo de casa! Por fin vi también la famosa huerta.

Volvimos a casa, nos duchamos y dimos un pequeño paseo por el parque de “El PLantío”, para después cenar una pizza riquísima en el “Pizza móvil” (que en 10 minutos nos las estabamos comiendo), y dar una vuelta por el “Temple”. Para volver pronto a casa y ver la peli de “Donkey xote” que vaya MIERDA de película.


Mi chico haciendo publicidad del gimnasio en otra ciudad.

Y hoy… descansar y dormir, para levantarnos a dar un paseíto, buscar dónde comer… (Hemos comido en un restaurante de un hotel “Los Templarios” y ha estado genial, muy buena comida, muy bien de precio, rápido y plato lleno.)
Una minisiesta… y de vuelta a Madrid, repostando allí que es más barato (porque no me hacía falta, pero así ahorro un par de eurillos, que como está la cosa…). El viaje tranquilo, un poco de densidad, pero no atasco, bien. Llegamos a casa, él recoge su coche… y una vez más se acaba.

Y hasta aquí lo que es. Mis impresiones…
Ponfe no está mal, como norte que es, es bonito, pero para mi gusto le falta algo primordial: LA PLAYA. Pero vamos, está más cerca, y para puentecillos… está bien.

Ya he sentido como se siente mi chico cuando es “el acompañante”. Siempre soy yo la que está en mi tierra, y le lleva de un lado a otro, conociéndolo todo porque me he criado allí, y pretendiendo que se acuerde de todo, de cómo se va, de los nombres… cuando es completamente nuevo. Además de la gente, los sitios a los que ir… Me he sentido rara de no ser yo la que guiaba y la que se sentía en casa. Y eso es algo que tengo que agradecerle muchísimo, porque he descubierto que no es fácil. Ni es algo excesivamente agradable. No me daba cuenta porque estaba en el otro lado, y lo veía como algo normal, “si a mi me gusta y es mi casa, también es la tuya”. Pero no es así. Es algo complicado de escribir.

También he visto de dónde ha sacado muchas cosas… conviviendo con sus padres se ve de dónde lo saca… jajajaja. Son todos igualitos.

Dormir en pareja será maravilloso, precioso y tal… pero acabamos los dos con unos dolores.. él de espalda, y yo de cuello. Nos falta práctica. Además, él dice que no estoy quieta, y que le “echo de la cama”, aunque la noche siguiente fue al revés.

Es gracioso como de lo poco que he estado, comida típica… (bueno, allí son de carne y yo vegetariana), pero.. he comido en un andaluz-ponferradino, en un italiano, pizzeria… jajajaja.

Y una noticia más sobre mi coche… a la vuelta, mientras sonaba “Good for me” de BC 36 (ya sabéis, el temazo tíos wenos), ¡¡¡MI COCHE HA CUMPLIDO 30.000 KILÓMETROS!!! Menudo campeón, aunque eso le hace un poco más mayor, pero sigue siendo un niño. :D

Seguro que tenía más que decir, pero estoy cansadísima y ¡¡madre qué hora es ya!! Yo que no iba a escribir nada… al final pedazo cuaderno bitácora, sólo me falta decir cuándo he ido al baño… que ha sido… ¡¡no!!, esto me lo guardo ;)

  1. bierzo Dice,

    Me alegra que te haya gustado mi tierra, y que hayas disfrutado, se que no es Lepe, pero a mi me encanta, me gusta mucho, y he agradecido estar a tu lado mi niña. Tambien te agradezco que te hayas dado cuenta, de lo que es estar al otro lado. y tomo nota de ello. te quiero mi niña. gracias por todo.

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