Alucina Vecina

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Aventura del tren


Cuando se iba a ir mi chico, casi no se va.

Creo que cuando no quieres algo… Al final hay cosas que pueden llegar a impedir que pasen, pero tu estupidez, o el amor que puedes sentir hacen que a pesar de todo… pasen.

Me explico. Yo no quería que mi chico se fuera antes que yo. Quería que estuviera más tiempo conmigo. El egoísmo de las novias, querer estar todo el tiempo posible con su pareja. Aunque supiera qeu él quería irse, y por eso se iba a ir “no me importaba tanto”. Sabía que tenía que pasar, aunque preferiría que no.
Aunque cuando se fue el viniera “lo mejor”: esa libertad completa y absoluta que él intentó darme, pero que mi amor por él me impedía tomarme del todo.

EL caso es que cuando llegó la mañana en que se iba a ir… que no era precisamente tarde… A las 7.45 salía el tren. Yo le dije eso “5 minutos más”. Aunque él no me dejó solo 5 minutos… jaja. “Tú por mí y yo por tí”.

El caso es que calculé el tiempo justo… Pero me perdí. Pero tuvimos que ir detrás de un memo a 60 en una carretera de 100 sin poder adelantarle un porrón de kilómetros. Pero un camión paró en medio de la calle 10 minutos…
Vimos como se iba el tren.

Un madrugón enorme para nada. Estrés para nada. Cambió el billete, era el único tren a Madrid del día. Tonta de mí, que me sentía culpable porque sabía que él se quería volver ese día que dije “Cambialo para el AVE, que te llevo a Sevilla”. Y lo hizo.

En vez de tenerle un día más conmigo le digo que le llevo a Sevilla para que se vaya. ¿Eso es estupidez o amor? Yo no quería que se fuera, pero por no fastidiarle le digo que se vaya… en vez de tenerle un día más a mi lado. Y que nos hubiéramos visto el día de mi cumpleaños. Aunque habría tenido que madrugar otro día, y se habría ido el día de mi cumple. Pero era un día más juntos.

El caso es que fuimos a Sevilla, esta vez si pusimos el Tom Tom para llegar a Santa Justa. Aparco mal el coche, y entramos en la estación. Eran las 9.30 más o menos, así que volvimos a cambiar el billete, para el que salía a 9.45 (lo tenía para las 10.45).
Él se sube al tren. Y yo vuelvo a Lepe.

Me había costado llegar despierta hasta Huelva, no digamos a Sevilla… Y volver… Habíamos dormido unas 3 horas escasas.

Estaba tan estresada que pasé al lado del Decathlon… y porque no pude salir por esa salida (tenía que atravesarme 5 carriles a lo “Mecawennnnnn!!!!”) sino la parada es obligatoria… jajaja.

Paso el desvío de Huelva… y me salta la reserva. Cabe decir que no hay una sola gasolinera en esa carretera (no sé por qué porqeu por ley debería haberlas, pero no las hay).

Llego a la gasolinera de Cartaya cuando según lo de los kilómetros de reserva me decían que me quedaban 20… (Que son en realidad menos).

Y por fin llegué a casa… me meto en la cama y me llama mi hermana… Claro. Con toda la historia no la habíamos llamado. Iba a tardar una hora en volver… y habían pasado tres.

La digo que habíamos tenido que ir a Sevilla (Ya lo sabía. Mi chico había caído en llamarla a decírselo.)

Me duermo.

A la hora me llaman que si voy a ir a la playa, que vana comer al ROdri, para que fuera directamente allí.
Voy con perro. Menos mal que aparco en la sombra. Me llaman que qué quiero de primero… Parece que van a darse prisa.

Llego y estaba Alfonso con la gorra y al verle pienso “Hostia, pero si he dejado a mi chico en Sevilla… no ha podido llegar aquí antes que yo…”. Soñaba con mi chico… jajaja.

Lo que había pedido no es lo que esperaba. Eso tenía más vinagre que la madre que lo parió. Me sentó como una patada en el culo. Una hora y media después me voy corriendo, pobre perro, encima Mili diciendo que me lo iba a encontrar muerto. Pero no, estaba vivo. Menos mal. Un baño en la playa y para casa porque era imposible quedarse en la playa a esas horas con tantísimo calor.

La cosa es que llegó mi chico a Madrid casi antes que yo a casa entre la gasolinera, la pérdida… jajaja. Bueno, en realidad llegué yo antes.

  1. Mis vacaciones en nombres propios | Alucina Vecina - La vecinita cuenta sus cositas Dice,

    [...] Sin él no hubiera sido lo mismo. Aunque me costó mucho dejarle ir (y no solo por la aventura que me costó llevarle al tren . [...]

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