Alucina Vecina

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Colegio


Llevaba un tiempecillo pensando en lanzarme a escribir sobre mi paso por el colegio un poco más a fondo. Porque mi amiga la Guti esta con la depresión “fin de carrera”, en la que terminas de estudiar, y te enfrentas al mundo cruel, y te da por recordar lo bien que se estaba en el cole, por ver que llevas toda la vida estudiando, que ya no eres un niño, que han pasado muchos años desde que acabaste…

También porque en las series sale mucho eso de “EL terrible paso por el instituto” esa época tan horrible para todas las protagonistas triunfadoras de mayores, que en el instituto eran los patitos feos y los bichos raros…

También porque me ha dado por leer novelas “de adolescentes” donde hablan de los bailes de fin de curso (y esas chorradillas).

Pero si hoy me estoy lanzando a escribir es porque me han dado “EL EMPUJÓN”. Uno de mis compis del cole, ha publicado una de las fotos que nos hicieron a la clase cuando nos hicieron las de la orla. Todos en el cole, niñines a punto de terminar el colegio y pasar a la vida de universitarios… Pufffff, no hace años… (Bueno, en 2002 fue).
Y el que haya publicado eso ha hecho que se llene de comentarios de todos los de la clase… uno se entera, se la manda al que tiene contacto, y así uno a uno… hemos comentado en la foto media clase. Choca. Porque todos estamos con la “Morriña”. Algunos hace tiempo que terminamos, pero los de las carreras chungas y de ciclo largo están terminando ahora…

Es ahora, cuando escribo, cuando comprendo a las protagonistas de las series. Cuando recuerdo que aunque para mi no fuera algo tan exagerado como para ellas. Pero para mí el cole… creo que simplemente fue. Todos recordamos esos años de adolescencia como los mejores o los peores. Recuerdo que siempre odiaba el cole, me aburría soberanamente estudiar cosas que no me interesaban… además, no es que fuera precisamente la más popular. Es más, era el bicho raro… Ya conté que me dieron el diploma por mi singularidad . Una forma educada de decir que era la rarita. Que sí, que estaba muy bien ser diferente, tener mis ideas y tal… pero en fin. Jajajaja.

Ahora me río, no puedo decir que en su momento lo pasara mal, o me sintiera demasiado marginada. Yo simplemente estaba ahí de paso. Al igual que en la uni (de la que escribiré más adelante), odiaba a casi todos mis compañeros. Y a la mayoría de los que no odiaba, simplemente me resultaban indiferentes. Sólo hablaba habitualmente con una, o dos personas. Y ocasionalmente con tres o cuatro más. Como he dicho, no era lo más social del mundo.

Yo era para ellos la rara, a algunos les caía mal, a otros simplemente no les caía, y es muy probable que a muchos les cayera incluso bien pero no se “atrevieran” a demostrarlo mucho… ni que yo tuviera interés en caerles bien o no, en demostrarlo o no. Realmente ahora no creo que cayera realmente mal a casi nadie. Tampoco les hice nada a nadie, y cuando me daba por hablar con ellos porque nos sentaban al lado-delante-detrás hablaba con casi todos… (El aburrimiento.. jajaja).

A pesar que en aquélla época odiaba a casi todos mis compañeros, ahora los recuerdo y no les tengo ningún odio a casi ninguno. Y si pongo CASI ninguno, es más por el único encuentro que tuve con alguien fuera del colegio… que me hizo una putada con el coche . Aunque luego se echara atrás, me pareció algo horrible, y no es que la recuerde mucho, pero vamos, no tengo un recuerdo edulcorado… No ha cambiado desde el cole.

También podría referirme a otra persona , pero es que en su caso es diferente, no es que sea odio, es casi… pena, por lo que me he enterado en lo que ha sido de ella después . Me da pena cómo ha desperdiciado su valor, porque incluso hubo un tiempo en que era mi amiga.

Aunque, como no, por supuesto saqué amigos del colegio . No puedo negarlo, y al igual que digo que odiaba a casi todos, había algunos a los que quería un montón, y por supuesto quiero. En contacto solo estoy con una y media. Y el contacto fue por el gimnasio (aunque en el gym hay más compañeros, pero no he llegado a coincidir… y eso que “curro” ahí.) Pero lo mantenemos, y la otra, aunque muy de vez en cuando, también por el grupo de amigos, sé de ella o nos vemos.

A pesar de eso, si me cruzara con alguno por la calle me daría una gran alegría. Como me la ha dado encontrármelos en el gym, o en el metro… Aunque la verdad es que me los encuentro poco, como no salgo y apenas piso el barrio.
Alguna vez me he encontrado con el grupillo con el que empecé a salir, que ellas si se siguen juntando, y siempre ha sido un “A ver si quedamos”. Porque realmente tenemos ganas de vernos… pero luego nunca se hace. Ya sea por miedo, o por el “ha pasado tanto tiempo que a ver qué cuento yo ahora… somo casi desconocidos… o sin el casi”.

Pero por otro lado… es la gente con la que has crecido. Te han visto desde que eras un niñín, hasta que te conviertes en un “adulto”. Han sido 14 años. Y no de los 40 a los 54… sino de los 4 a los 18… cuando cambias, cuando creces, cuando te haces.
Ellos te han visto cuando te crecieron las tetas (hala, no tendría cosas que poner que pongo eso), tú les has visto el cambio de la voz… Has jugado con ellos al rescate, a látigo, a polis y cacos… y has dejado de jugar en los recreos para pasarlos hablando “como los mayores”.
Nos hemos visto las bragas por debajo de la falda, nos hemos pegado, nos hemos caído…

Juntos hemos criticado a los profesores… Puffff, aún odio a la profe de matemáticas, pasan los años y no la perdono. Menuda… Juntos hemos planeado nuestros intentos de justicia y las “huelgas”, nos hemos pintarrajeado los libros… Nos hemos “gustado”.

Pufff, ese es otro capítulo, la cantidad de novios que se tienen en el cole . Cuando eres pequeño, y bueno, cuando creces algo más, muchos de los primeros amores salen del colegio. Son tu círculo. Y si no tus primeras parejas, sí los primeros chicos que gustan. Jajajajaja. No es que me vaya aponer ahora a reconocer quién me gustaba en el cole… (Halaaaaa, sí, la autista-paso-de-todos tenía un pequeño corazoncito).
Pero… jajaja, en eso si que he cambiado… Ahora si me “mola” alguien lo reconozco, no pasa nada me “mola” (Bueno, todo lo que me puede molar teniendo una relación estable, pero como siempre digo, estar a dieta no me impide mirar el menú… jajaja). En aquel entonces… puffff, es que creo que todavía nadie sabe quién me gustaba.
Más que gustarme, me caía bastante bien. No era guapo, no era el más simpático, simplemente me caía en gracia. Después (hostia pedazo descubrimiento que acabo de hacerme…) fue una de esas “rubio de ojos azules” que realmente es moreno de ojos verdes (jajajaja, nunca me perdonarán eso en Lepe con Leo… jajajaja), o una de “moreno de ojos verdes”, que sí, moreno era, pero de ojos verdes nada (véase Richy en el gym… “el guapo” que me había hecho yo mi propia imagen de “el guapo”.) Pues casi a la par que Leo en Lepe me salió otra de “hostia es guapo guapisisisisisisiissisisiisissisisisimo” y luego realmente… guapo lo que se dice guapo… no mucho, pero se me había metido en la cabeza que tenía unas características… que a mí me molaban, y en mi cabeza, era otra persona. Jajajaja.

Historias en el colegio… Pufffff, en 14 años ya me diréis si da tiempo a que pasen cosas.

Desde que cogí un trauma tal con el uniforme que no me he vuelto a poner una falda (muy al pesar de mi chico)….

Desde que me hice atea por tanta clase de religión. Joder las clases con Sor Mercedes (¡qué mal olía la japuta!), con el Bravo, y el Merino preguntando para pillarla “Pero cuando el espíritu Santo FECUNDÓ a la virgen María… genéticamente tendría un ADN en un espermatozoide… ¿Cómo entró ese espermatozoide en el óvulo? ¿Dios tiene semen?”. Y cosas por el estilo que empezaban ilusionándola por tener creyentes y acababan sacándola tanto de quicio que salía llorando de la clase… O las de los exámenes de “expresa tu opinión” y si la ponías te suspendía… Cómo protestaba Rebeca con eso… (Mira, otro tema para escribir, las clases y los exámenes de religión en el cole).

Ese “Sor Pepino” de Susi en primero de EGB…

Esas clases de música con Sor Auxiliadora y los bailes del “Pata Pata” y el “Maracuyá”.

Sor Monste y la espabilina… Sor Dolores y cómo nos poníamos todos firmes cuando la oíamos venir cojeando por el pasllo y dar con el anillo en la puerta. Mari Paz y sus ¿¿¿Dónde vaisssss??? Cuando salíamos en los cambios de hora al baño a beber agua (¡Qué manía tenían con que salieramos al baño!!). El cubano y sus clases que nos dejaban a todos esperando la siguiente clase, despertando nuestra curiosidad… Begoña y sus historias, Sor Maria Luisa y sus clases de “no tengo ni idea”. Las clases de dibujo con el pobre Luisma que no conseguía que le hicieramos el más mínimo caso, Luis y sus clases de filosofía y sus explicaciones de “el tío este le gustaba mucho beber, y cuando escribió esto estaba borracho”, la Gallego y su radar para pillar copiando a alguien hasta cuando iba a dar un papel al profe del exámen… La loro y sus clases taaaaaaaaaaaaan amenas, la mosca y sus perdigones… Ángel y sus uñas pintadas, Alfonso con los castigos y el hacernos leer el maldito Quijote a los de ciencias y no a los de letras…

Más pequeños Julita (¡qué muijer más grande!) y sus zapatillas de andar por casa, la Beni y su mala leche… Raúl Picó y la canción del tomate… (Diosss, cómo me gustaría tenerla entera, y la de… Joe, nisiquiera me acuerdo del nombre… la otra…), Javi y lo que se rió de Susi y de mi con los rezos de la mañana , ya en preescolar con SorPi. ¡¡¡Qué mujer más maja!!! La ilusión que nos hizo verla luego en el campamento cuando fuimos a Madridejos, o cuando la vimos en la “central”. Era adorable. Mi profe de preescolar. La pobre Isabel Sánchez que tampoco tenía forma de que la hicieramos caso. Sor Ana y sus clases de francés y su pasión, la de historias que nos contaba. Isabel y sus “tú que lo haces muy bien, ven a dar la voltereta” y mientras aprovechaba para tocarte el culo… (Ahora que estoy metida en ese mundo… no creo que realmente tuviera la titulación, o los conocimientos para estar ahí, de verdad que ahora veola de burradas que en aquel entonces solo me parecían… ahora sé que lo son). De Consuelo ni hablo. La Barbie y sus minifaldas…

Y ya con los suplentes… el cachondeo con el exámen del Panucci , lo que deseabamos que viniera Gema a darnos Química para aprender algo en clase…

Han sido tantos profesores… esas personas que en esos momentos no nos damos cuenta, pero les debemos taaaaaaaaaantas cosas… En aquéllos mementos les odiamos, odiamos que nos pongan tantos deberes, odiamos los exámenes, cómo corrigen, lo aburridos que son.. pero años después se lo agradeces, les recuerdas con un gran cariño. Hasta les echas de menos. (Como yo ya he dicho, a CASI todos, hay una a la que nunca perdonaré, si no lo he hecho ya, no lo voy a hacer… la muy puta…)

Recuerdo esos cotilleos de que la de mate estaba liada con la de educación física (esos rumores venían de la época de mis hermanas…), después que el de música con el de francés y con el psicólogo que tenían un triángulo amoroso de lo más raro… Que la Barbie se había tirado al de francés… Puffff, lo de los cotilleos ha sido de siempre. Ya no eran solo entre alumnos, sino las historias de los profesores.

Historias a mí… miles, me he metido en líos por mi vena macarra, mi chulería…
Hemos tenido estudiantes expulsados de varios colegios, hemos tenido un disminuído que eramos crueles con él hasta que le cambiaron de colegio, gracias al baloncesto me relacioné con gente de otros cursos también…

De mis compañeros… Ya lo decía antes, he crecido con ellos, estaban los que “nunca me llevé bien con ellos”, los que me “caían mal sin más”… Los que han estado siempre “en la otra clase”, los que siempre han sido “de mi clase”. Yo siempre he sido del A (creo que en bachi, cuando hubo tres cursos fuimos la B, pero la verdad que no me acuerdo, ahí éramos, ciencias, letras y los mezclaos). Hay compañeros que he tenido desde el primer día de cole hasta el último, otros hasta bachi, otros los tuve en preescolar y hasta bachi no he coincidido, otros han estado siempre en la otra clase…
Vinieron muchos (sobre todo en bachi) y otros tantos se fueron… (también bastantes en bachi).
De algunos me acuerdo, otros son solo ilulsiones… que no se del todo seguro si de verdad existieron…

Los piques que había entre las “pandillas”, los chanchullos que hacían para intentar reclutar gente a tu pandilla y si lo robabas a la otra gran pandilla era como un triple.
Bueno, y la verdad que no solo entre las pandillas, entre las clases también… Para los del A, los del B eran la escoria del colegio, y para los del B, los del A eran unos pijos insolentes, lo peor del mundo.

Recuerdo las excursiones, cuando eramos más mayores, cuando en el autocar aprovechaban los túneles para morrearse…

Cuando jugábamos a liebre, las trampas que nos hacíamos… Cundo jugábamos al fútbol y los chicos no pasaban una… Cuando jugábamos al rescate y a moros y cristianos y hacíamos el bestia…

Las convivencias a Colmenarejo y las palizas que nos pegábamos (literalmente) tirándonos bellotas a dar y a hacer daño, chicos contra chicas todo el día tirando bellotas, piedras y lo que pilláramos.

Las excursiones… la de Nestlé (y la pechá a comer helado que me dí), la de Fiesta (las piruletas), las de los periódicos, al Escorial, a la granja… O cuando llovía el día de la excursión y nos quedábamos en el cole comiendo la comida que nos habíamos llevado y haciendo aventuras.

También recuerdo cuando estando en 3º (creo, no recuerdo el curso) la leucemia se llevó a nuestro compañero Manar, y cuando nos lo dijeron, trataron de engañarnos con un montón de patatas y guarrerías.

Recuerdo las merendolas que nos dábamos los viernes con patatas fritas y tal que hacíamos, las bolsas de cumpleaños que llevábamos, los cumpleaños en el McDonalds

La Fiesta Misional y los bailes que preparábamos, casi todo el año, desde que eramos pequeños… la de Isidoro, el Chareston, Oliver y Benji, Venezia de Hombres G… cuando eramos pequeños, lo salaos que íbamos, y cuando ya éramos algo más mayores que nos hacíamos nosotros nuestras propias coreografías. Impresionante la de Space Jam, que bailó con nosotros hasta el profesor… El grupo de Bárbara, Ana Belén, Marian… se curraron genial la coreografía. Después la tómbola que hacían… Jajaja, el puesto de chorizos…

Y las canciones de la Imaculada y la de clases que perdíamos haciéndola, ensayándola y “enseñándosela” a cada profe con el que teníamos clase… o los villancicos cuando éramos más pequeños… cuando venían los canijos a interrumpir el muermo de historia, y la cara de fastidio que ponía el profesor…

“Jerónimo Useeeera, el fundadooooor, Jerónimo Useeeera es el mejorrrrrr” la de veces que nos habrán puesto eso en la semana de abril de la fiesta del padre usera… y los disfraces (el año de las bolsas de basura… jajaja). Los mercadillos que se montaban… y el donut. Jajajaja, eso siempre, cuando ya los trían de chocolate era lo más. Los partidos alumnos contra profesores que hacíamos… Los concursos, las ludotecas.

El Rosario y la ofrenda a la niña María “Como soy tan pequeñita y tengo tan poquita voz, sólo puedo decir ¡¡Viva la Madre de Dios!” Parece que hacían exámenes a los pequeños con esas rimas, porque las decían cuarenta veces por curso.

La de misas que nos hemos tragado al sol en el patio, o la de recreos que nos hemos perdido porque se alargaban las misas. En 4º y 5º que éramos el coro…

Los montañeros, las acampadas, convivencias, reuniones…

Las guerras de espuma el último día de clase de las vacaciones de Navidad y los intentos de requisar los botes de los profesores registrando mochilas, como rulaban los botes, o los mayores salían a comprarlos en el recreo.

Los avisos de bomba cuando los mayores estaban de exámenes (nosotros no hicimos ninguno, ¡vaya mierda!). Y lo que deseaba cada día que al llegar estuviera el cole cerrado por los bomberos.

Los días que nos venían a hacer fotos para las orlas…

“Madrugaba el Conde Olinos, mañanita de San Juan a dar agua a su caballo a las orillas del mar”. Puffff, la obra del Conde Olinos con Sor Auxiliadora en 5º(yo hacía el solo de flauta mientras Marian cantaba) , o la de “Pedro y el lobo” con Raúl… yo iba de gato… Jajaja. La de La Cenicienta…

Cuando iban los autores a firmarnos libros… Recuerdo el de “El pirata Garrapata” y “Fray Perico y su borrico” de Juan Muñoz Martín… ese moló. Nos mandaron leer los libros y luego nos estuvo contando cosas…

Las huchitas del Domund toooooooooodos los años, y los sobres que ojo como no los entregaras… Jajaja.

El “está todo aquí” señalando a la cabeza de Álvaro cuando le preguntó el cubano dónde estaban los deberes hechos en el cuaderno, las risas que nos hemos dado con las respuestas del Bravo, o de Merino…

Lo mal que me llevaba con el Troncoso que me decía que era una campesina, por más que se empeñaran los profes en sentarnos juntos para que nos lleváramos bien.. los caramelos de Drácula y Frankestein que nos tomábamos. Las risas con Vero, Bravo y Pilar en 2º de la ESO, que recuerdo como el mejor año.

Cuando me disfracé de Rodrigo de Triana para la clase de historia y la entrevista que me tenía que hacer Susi.

Cuando me dión por llevarme unas aletas, las gafas de bucear y la tuba el último día de clase… Los baños que nos dábamos en mi casa con uniforme y todo se convirtió en otra tradición.

Cuando atontá fui una hora antes y encima me picaba porque me podían haber avisado que no habría clase.

En 2º de bachi cuando llegué tarde a interrumpir la clase con el teléfono que me había dejado en la mochila…

Son taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaantas cosas, taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaantos años, taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaantos recuerdos… La mayor parte de mi vida allí… Toda mi infancia. Hace ya 6 años… Pufff, 6 años, se dice pronto que salí, que nos soltaron de las dulces faldas de mamá al mundo cruel lleno de tiburones… nos metimos en launiversidad buscando otras faldas… aunque estas, con los tiempos, eran minis… los palos nos llegaban más. Pero el salto a la vida real. Sin faldas a la que agarrarse. Pufff. Aún, 3 años después de terminar la carrera no me veo con fuerzas de dedicar todo lo que me queda de vida a algo.

La época del colegio… siempre será, como dicen, a pesar de todo la mejor.
No sé.
No se si me quedo con preescolar y primaria, donde nos pasábamos el día jugando, dónde lo pasabamos genial… O si con la EGB ( últimos años ESO) donde las cosas se complicaban, había que empezar a plantearse estudiar, los deberes nos saturaban… pero estabamos en pleno pavo.
O el bahillerato, donde se supone que estas decidiendo tu vida, esa sensación de importancia… el ir de calle (desde pequeño deseabas que llegara el momento de quitarte el baby… Baby hasta 8º… ) y ya el momento de ir de calle… Cuando estábamos ahí y pasábamos al lado de los pequeños que nos miraban como si fueramos dioses. Pero la cosa era ya chunga. La verdad es que para mi fue lo peor, estudiar tantas cosas ya chungas que no me importaban ni me servían… odiaba ir al colegio. Era un suplicio cada día.

Como no fui la más popular, sino más bien una margi… automargi, quizá sea más correcto, tampoco fue una época gloriosa. Fue. Me llevaba “bien” pero no terminaba de encajar con nadie. Pero eso apenas lo he conseguido 6 años después.

Y ahora, recordando todo esto. ¿Qué ha cambiado en 6 años?
Ahora soy más mayor, se supone que más madura, ya no somos los niños de los sitios (de hecho, de pequeña, decía que con 24 ya eran viejos). Ya tenemos nuestras experiencias, nos hemos llevado nuestros palos, empezamos a querer salir del nido, ya trabajamos, tenemos nuestras vidas…
Pero vuelvo a mí, que me voy. Se supone que soy más madura, más seria. Pero creo que sigo siendo la misma niña que iba al colegio con dos trenzas (¿casualidad que ahora mismo lleve dos trenzas?) y se sentaba en su mundo, se pasaba recreos leyendo sin hablar con nadie… Llenaba los libros de dibujos, iba sin pena ni gloria.
Sigo temiendo el mundo de tiburones de ahí, tanto que estoy en un trabajo que me gusta, pero que sé que no me voy a jubilar. Me hace realmente feliz dar clases, me llena de una manera increíble estar encima de la tarima, con el micro… dando patadas, levantando pesas o saludando al sol. Me apasiona. Quizá venga de que siempre he querido decir “EHHHHH, QUE EXISTO” El haber sido transparente me hace que ahora quiera estar ahí, y me llene aún más. Quizá sea dar demasiadas vueltas.
Que esté dando clases de natación a niños… Mis profes me marcaron, yo nunca marqué… ¿puede que sea una forma de querer “marcar” a alguien como lo hicieron conmigo? Una manera de ayudar a otro nivel diferente del que ayudo en la fisioterapia.
Adoro mi carrera, la amo. Me empeñé en hacerla, era eso, o nada. Y luché por ello, lo conseguí, la saqué de maravilla… Y ahora… no me queda otra que tenerla apartada. No puedo con la idea de pasar toda mi vida con lo mismo. Lo que tengo ahora me da más posibilidades, pero tampoco puedo dejar mucho mi campo, porque lo adoro, y lo echo de menos.

Respecto a mí emocionalmente… Sigo con mi novio del cole… él no era del cole, pero empezamos mientras estaba en el cole, supongo que esa estabilidad si que la tengo. Hemos crecido juntos y nuestra relación ya no es la de dos niños.
Pero si me sacas de eso.. parece que sigo en el pavo, sigo diciendo “Joder que bueno está ese”, como dicen… me gustan todos… “Y eso que tienes novio”. Jajajaa. Aunque antes no era así. Antes no salía una palabra malsonante de mi boca… ahora tampoco (JAJAJAJAJA).

Mi modo de afrontar las cosas… y mi forma de ser. Sigo sin querer relacionarme de verdad con la gente, sigo siendo medio autista, me llevo bien, hablo por los codos, pero sigo sin adorar a la gente, sigo sin abrirme del todo. Dando clases y estando de cara al público tengo que ir siempre con la sonrisa, apoyar, explicar, y la verdad es que no me cuesta, pero sigo sin encajar. Sigo sin llegar a nadie realmente. (Bueno, lo de nadie no es correcto, en cada etapa de tu vida das con gente con la que te vas quedando, y esta etapa de mi vida no es menos… Miguel, Moni, María, Lauri… con ellos por supuesto que me quedo. Alvarito, Bea, Raúl, Gema, Melanie, Luciano, Diego… con ellos también me quedaré por lo menos ellos si me han llegado, aunque después sean recuerdos). La verdad es que en este trabajo por primera vez no odio a todo el mundo (en otros curros, en la uni…) es más, quiero a casi todos.

Pero sigo sin implicarme, sigo… como decirlo… No quiero que me lleguen, pero tampoco quiero llegar. Quizá desde siempre he tenido el problema de cerrarme y no dejar que me conozcan, ni dejar que se acerquen a mí, quizá por eso he estado siempre sola o casi, aunque ellos “quisieran” acercarse. Quizá simplemente estoy escribiendo demasiado.

Son las 5 de la mañana. Llevo horas escribiendo, recordando, volviendo atrás y alante… Buscando fotos de cuando iba al cole, todas en papel… Excepto la que ha escaneado mi compañero y ha llegado a mí. Taaaaaantas emociones juntas. No quería publicar esto “hoy” (bueno, sería el tercero de la noche), pero es que después de escribir tanto, de poner tanto de mí… No puedo pensar que lo tengo escrito y no publicarlo. No puedo no entrar corriendo y comentar en la foto el link para que, si alguien se aburre, recuerde conmigo todas esas cosas que cuento… o me aporte algún recuerdo más del cole que no haya puesto.
No puedo ir mañana y ver a María y no decirla ¿¿Has leído lo del cole?? o esperar a que Guti se conecte para darnos nuestra dosis de “Hala ¡Qué recuerdos!!!”.
Así que creo que dejaré un día de descanso (si mañana, ya hoy, no me da para tanto como me ha dado hoy, ayer…). Pero no puedo dejar esto en el tintero. Es demasiado.

Así que… Va por todos vosotros BORREGOS de la promo del 2002.
En la despedida de soltera de Esther, cuando cantaban a gritos el himno de su colegio, juré que nunca haría eso. Pero… como “El Amor de Dios hace sabios y Santos” y Jerónimo Useeeeera es el mejoooooor… Cantemos hoy al Amor de Dios por Jeónimo Useeeera, porque él fundó la congregación… Jajajaja, vaya, no me acuerdo.

MI clase de 2º de bachillerato. Yo, como siempre, mirando a otro lado. Jajajaja.


Esta es de 2º de EGB… ¡¡¡Madre mía!!!!


Esta es de 6º.

  1. Comida y cena fuera | Alucina Vecina - La vecinita cuenta sus cositas Dice,

    [...] El otro plan, es que me había encontrado con una compañera del colegio, y me preguntó si iba a ir a la cena. Resulta que por el.. ¿tuenti?? habían hecho un llamamiento (lo ví más tarde, es algo que nunca miro, de hecho nunca se si lo tengo o no… vamos, que paso de él), y se iban a reunir muchísima gente. Iban a ir a un bar del barrio a tomar unas tapitas, unas cañitas… No es que me apeteciera demasiado ver a un montón de gente que me odiaba y a la que odiaba hace años… Pero… hace unos meses despertaron mi morriña con eso de colgar las fotos de cuando íbamos al cole. [...]

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