Alucina Vecina

Siempre me dijeron que mi vida era para escribir un libro… ¡Ahora es un blog! Entra, flipa y comenta

Debajo de mi cama tengo un tarrito de mocos…


Si quieres quedamos y nos comemos unos pocos.

Esa es la mejor invitación que puedo hacer a alguien desde hace unas semanas… Y aunque parezca imposible… Ese tarro sólo se llena.

Aunque parezca una oferta irresistible: compartir un tarro de mocos con alguien como yo… Pues parece que no cuaja a nadie… Eso sí, mi nariz no capta el mensaje… y no solo no deja de producir existencias sino que cada vez fabrica más y más “jugosos” y de colores… ¡¡¡Como los caramelos!!!

Porque empecé hace tres semanas pareciendo Manolo . Pero solo me dolía la garganta al tragar y con la voz de hombre.

La segunda semana empecé con el moqueo… Que poco a poco fue tomando consistencia, fueron tomando fuerza y haciendo resistencia consiguieron migrar y poder con mi cerebro… Así que los mocos me invadieron el cerebro… ahora van a seguir conquistando, van a por los oídos. Y por supuesto, el pecho.

Pero es que el miércoles me pinché la vacuna de la gripe, y desde entonces con fiebre… Pero solo me quedé un día en casa…

Bueno, no me enrollo, vuelvo a intentarlo…

¿¿¿Te vienes a comer unos pocos de los mocos que tengo en el bote debajo de mi cama???

PD: Sí, voy corriendo al termómetro, que ya sabeis que a mi la fiebre me hace delirar.

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