Alucina Vecina

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El veterinario


CHAN CHAN CHAN jajajaja.

Bueno, este es otro de esos post que a mi nene no le van a hacer mucha gracia… o sí, porque… jajaja.

Creo que alguna vez he comentado que me traía un tonteo con el veterinario desde hacía ¿un par de años? o tres. Creo que el año que terminé yo la carrera, terminaba él veterinaria. Lo que le pone en mi franja de edad.

La verdad es que era un tonteillo sano…Él tiene que estar harto de ver abuelas con sus caniches y tal, que gente joven de su franja de edad… jajaja. Y yo, como soy un show, pues mejor aún.

La verdad es que ahora no me acuerdo de mucho, pero eran cosas así como “Mira que tranquilo se ha quedado, no ha preotestado” “Si es que tienes unas manos… ” o “Igual le gustas” “Pufff, no, a mi me van más del estilo de su dueña… ” (¿Mujeres humanas? o “Tu dueña”). o “Normal que se quede tranquilo si le abrazas así, aunque bueno, igual a mí eso me ponía nerviosito”. Jajajaja. Cosillas así. Nunca nada claro, pero así jugábamos a ver cuántas podíamos soltar sin ser directos, y a ver quién ganaba. Jajaja.
El gato también daba su juego, con el tema de dormir, de irse de fiesta, de sus enfados…

Además, siempre se las apañaba para cogerme él siempre. Si me tocaba la siguiente, y lo veía, terminaba “rápido” o cuando salía, antes de cobrar me decía que pasara, por si el otro terminaba antes, que yo hubiera pasado con él; o si terminaba y yo tenía alguien delante se entretenía al cobrar, o justo se ponía a pasar historias en el ordenador… O llamaba por teléfono al laboratorio o a quien fuera… Jajaja.

O si entraba con el otro… muchas veces se terminaban cambiando antes de entrar… O entraba a la consulta a preguntar cómo estaba el perro, qué tal… Y a reírnos un rato.

Es que siempre nos echábamos unas risas… A lo mejor terminaba y mientras preparaba cosas (que puede hacer ya con el otro) nos quedabamos hablando.

No voy a decir la moñada de que se rozaban las manos al sujetar al perro porque es una mariconada. Jajajaja.

Bueno, que a lo que iba, que tenía un tonteillo bastante simpático con él, y así cuando iba al veterinario pues… no era tan aburrido, porque siempre mientras esperaba pues se acercaba a preguntar qué tal, qué le pasaba… Jajajaja.

Pero “todo eso acabó”. Jajajaja.

Cometí el error de mandar a mi chico al veterinario. (Jajajajajaja, ¿Veis como yo no podría ser infiel?? Soy tan estúpida que le diría a mi novio “Oye, dile a mi amante que hoy no puedo ir, pero llévale su tanga de leopardo y las esposas, que se las dejó el otro día”. Jajaja).

Bueno, mandé a mi chico al veterinario. ¿Podria ser mi hermano? No. “El perro de mi NOVIA, que es Bis…” “No se, se lo preguntaré a mi NOVIA” “Ya, es que el padre de mi NOVIA le da comida de la nuestra”. “Vale, luego se lo digo a mi NOVIA”. Jajajajaja. Y que le mande a comprar comida del perro y a pedir consejo al veterinario no es que sea precisamente un rollo… es algo serio. (Jajajaja).

Con razón cuando he ido hoy ni me ha saludado. Ayssssss… jajaja. Al perro le saludaba, le preguntaba, pero a mí ni caso… Empiezo a creer que ha pensado que el perro se había puesto la correa solo y había bajado solito…
Me ha tocado con el nuevo. Que no es que tenga nada en contra, que me ha parecido que se ha portado genial, pero es maaaaaaaaaaaaaaaaaaasssss sosoooooooo, concentrao en lo que hace. Controla, si, pero… demasiado formal. A mi me mola que mientras le explore, me hable, me cuente… como si me dice que ha cortado el pelo a su perro. Encima el chico estaba siendo excesivamente protocolario (¿eso existe?). Esta bien, porque no conoce al perro, y tal… pero me ha tenido en la consulta una hora para algo que el otro en 15 minutos estoy fuera. Que repito, que controla mucho, y se le ve aplicado… pero le falta un poco de salero. Me hablaba como si fuera la primera vez que le llevaba, y no supiera naaaaaaada de nada. Lo cual esta bien, si no conoces. Pero… en fin, que me voy del tema.

Me ha tocado el nuevo, y cuando me estaba haciendo las recetas, y cobrando, estaba el otro sentado al lado. “Acuérdate, Dacortín, si sintomas suprime” “No te olvides de decirle lo del yogur”. Un apuntador. ¡¡¡EOOOOO!!! ¡¡Estoy aquí!!! Te oigo. Me parece genial que se lo digas para que no se le olvide decirlo, y aprenda a tomarlo como rutina, pero si estoy delante… En vez de decírselo a él, dímelo a mí.
Se lo dice, y se pira “Bisssss”. Jajaja.

Cuánto mal hice mandando a mi chico al veterinario. Jajaja. Si es que no puedo estar tan buena, los vuelvo locos a todos, y claro, luego pasa lo que pasa, los desengaños. Jajajaja.
Así que mi chico puede estar feliz… “ha destruido un tonteo que tenía su novia con otro chico”. Jajajaja.

PD: Lo mejor de todo esto es que una situación normal, que no ha sido nada cantoso, ni malo, salvo que no me ha saludado a mí, lo cual es una tontería, porque saludando al perro me saluda a mí, no me ha mirado, se ha preocupado más por el perro que es el “enfermo”; ha ayudado a su compañero a que se haga con las “frases que terminarás hasta las narices de decir”. Y que no haya entrado a la consulta por no poner nervioso al compañero en plan “te estoy vigilandoooooo”. No ha sido nada así como para montarse esta película, es algo normal como puede hacer con mucha gente de la que entra… Y como hago yo con muchos en el gym… que no podemos “verlos” a todos. Jajaja. Pero mola contar las historias así… Porque… ¿Por qué justo después de la visita de mi chico??? Jajajaja.

Bueno, me voy a acostar un ratín antes de ir a currar, que mañana tengo que estar al 100% y aún me queda un poco de reposo que hacer.

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