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Archivo mes Octubre, 2008

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Si quieres quedamos y nos comemos unos pocos.

Esa es la mejor invitación que puedo hacer a alguien desde hace unas semanas… Y aunque parezca imposible… Ese tarro sólo se llena.

Aunque parezca una oferta irresistible: compartir un tarro de mocos con alguien como yo… Pues parece que no cuaja a nadie… Eso sí, mi nariz no capta el mensaje… y no solo no deja de producir existencias sino que cada vez fabrica más y más “jugosos” y de colores… ¡¡¡Como los caramelos!!!

Porque empecé hace tres semanas pareciendo Manolo . Pero solo me dolía la garganta al tragar y con la voz de hombre.

La segunda semana empecé con el moqueo… Que poco a poco fue tomando consistencia, fueron tomando fuerza y haciendo resistencia consiguieron migrar y poder con mi cerebro… Así que los mocos me invadieron el cerebro… ahora van a seguir conquistando, van a por los oídos. Y por supuesto, el pecho.

Pero es que el miércoles me pinché la vacuna de la gripe, y desde entonces con fiebre… Pero solo me quedé un día en casa…

Bueno, no me enrollo, vuelvo a intentarlo…

¿¿¿Te vienes a comer unos pocos de los mocos que tengo en el bote debajo de mi cama???

PD: Sí, voy corriendo al termómetro, que ya sabeis que a mi la fiebre me hace delirar.

Cartas

Oct-22-2008 By coyote

Hoy voy a recordar otra de esas cosas que hacía cuando era pequeña… y no tan pequeña… Jajaja.

Desde siempre me ha encantado escribir cartas, considero que no deberían perderse… pero con el teléfono y el mail… las únicas cartas que recibimos son las facturas, las de los bancos… Con lo que mola recibir una carta de un amigo. Escrita a mano (eso ya si que es ideal, aunque a ordenador valen tambien, pero para mí mejor a mano). Porque es como más… personal.
Hoy se sobrevalora el tiempo, la carta tarda tres días, el mail tres segundos… Pero… es más frío.

Hace años que no recibo una carta… es más, en los últimos 4 años creo que no he recibido ninguna. Antes las recibía de una sola persona, que además del mail, siempre nos reservabamos un rato para escribir una carta a mano.
En clase, en los ratos libres…
Pero tampoco voy a menitir, la última que envié hace casi un año, algo menos… jajaja. Aunque estoy pensando mandar una en breve.

Es una pena que se haya perdido… La ilusión de ir a mirar el buzón a ver si había una carta. Recuerdo sobre todo cuando me iba de vacaciones. Todos los días bajaba corriendo al buzón a ver si tenía alguna carta de mis amigas… o de mi hermana Cuki, que eran las más chulas.

O cuando estaba Susi en Venezuela… el día que me llegaba una carta de ella era… Pufff, una fiesta.

O cuando me escribía por carta con mi “hermanito”, aunque habláramos por teléfono sólo nos decíamos “Acabo de mandarte una carta”… Y ya empezaba una cadena hasta que llegaba. Tanto, que empezaba a escribir la respuesta sin siquiera haberla recibido.

En clase, casi siempre, cuando me aburro, me pongo, o ponía, a escribir cartas… Aunque ha llegado la hora de la verdad.
A ver como decirlo… Mis cartas, al igual que yo… nunca han sido… convencionales, por así decirlo. Siempre han tendido a ser… ¿Especiales? ¿Originales? ¿Únicas?… Todo vale.

Me explico.
Lo de enrollarme tantísimo ha sido de siempre, eso no debería ni contar. Ya he contado mi récord de extensión de una carta: 27 FOLIOS POR LAS DOS CARAS. Sí, se pueden llenar. Era una carta para mi amiga Susi cuando estaba en Venzuela… y la contaba todo, y todo es TODO. Los cotilleos de la clase, lo que dábamos, lo que me pasaba en casa… ¡¡¡Si es que hasta ponía pasatiempos!!! Crucigramas, sopas de letras…

Y creo que esa es una buena manera de encabezar lo que se convirtieron después mis cartas.
Pero antes, otro detalle. A veces decían que parecía Panky Brewster con tantos colorines… Y es que mis cartas no estaban escritas en un boli bic azul (siempre he preferido escribir en azul… Azul para responder y escribir, negro para copiar las preguntas).
Y cuando digo que no estaban escritas así… quiero decir que había colorines. Muchos colorines. Muchos muchos muchos. Escribía siempre (nunca he podido hacerlo de otra manera) por gama cromática, una o dos líneas con cada color: rosa pastel, rosa, rojo, naranja pastel, naranja, dorado, amarillo pastel, amarillo ( a veces ésos eran de los que olían), verde pastel, verde, azul pastel, azul clarito pilot, azul bic, azul oscuro pilot, morado pastel, morado, marrón, negro y plata. Creo que alguna vez he tenido algún color raro más…

Pero… la “gracia” de mis cartas es que no solo eran como leer un arco iris. Eran pasatiempos. No solo por el tiempo que pasas leyéndolas. Algo más literal. Cada carta que escribía era diferente… O escribía en espiral, o como escrito en un espejo, en vertical, con una raya al derecho otra al revés… a veces los combinaba… Pero lo que más molaba era cuando encima me daba por hacerlas un rompecabezas. Cortando la hoja en trocitos… Y a veces metía trozos que sobraban… Y una carta de colores, en espiral escrita al espejo, hecha un rompecabezas… llevaba tiempo leerla.
Otras veces hacía un código para cada letra… Otras escribía y cuando quería contar algo pues lo ponía en una sopa de letras… o en un crucigrama… Imaginación al poder.

Se nota que me tiraba mi tiempo para escribir las cartas… Jajajaja.
Por supuesto que estoy convencida que alguno pasaría de leerlas, pero siempre me decían que mis cartas eran muy entretenidas… que no eran convencionales, y a la mayoría les encantaba.

Después, cuando las escribía en clase, con mi hermano, ya eran más normales… en boli bic azul y con la escritura normal.

Pero vamos, no voy a decir que todas fueran normales… aún siendo ya mayorcita… Jajaja.

Y ese “Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii” no me refiero a que se me olvide cómo sigue, sino más bien a un pitido de los que ponen en la tele cuando alguien dice algún taco… Jajajaja.

Pero empiezo por el principio.

Como soy única metiéndome en berengenales, camisas de once varas, marrones, líos y todos los nombres que se le puedan dar al asunto; me he metido en uno más… En resumen. Hasta Navidad voy a pasar entre 7 y 8 horas en el gimnasio… ¡¡¡90 días seguidos!!! De lunes a domingo hasta Navidad. ¿A que soy lista?

Pero me justifico, porque aunque sea una paliza, y encima me haga pasar casi más horas el finde que currando, y lo peor… ¡más temprano!, joderme todos los fines de semana sin salir y casi sin ver a mi chico más que… para cenar, y con mucha suerte llegar al cine algún día.

Pero yo me iba a justificar, que en el fondo he hecho una buena elección, así que voy a explicarla.

Como ya he dicho muchas veces soy una fisio resignada… currando en otra cosa… y sólo aplico “lo mío” en algún masaje de vez en cuando… Y sobre todo, en las clases, a la hora de explicar, corregir y planificar, siempre me dicen que se me nota un montón. (Eso es realmente lo que me gusta, aplicar lo que sé en una clase).

Pues como fisio… llevo años detrás de convencerme hacer un curso de Pilates, porque ahora como está de moda, parece que los fisios sólo valemos para dar masajes… (Y a veces ya ni eso…) Y para el Pilates. Pero es que odio el Pilates. Bueno, más que lo odio, me indigna, igual que el fútbol.

Me indigna que como fisios, que sabemos mogollón de cosas, parece que solo busquen tener cursos de Pilates, parece que lo que estudiamos en tres años vale menos que lo que das en un mes, dos, o tres en un curso… Como si el Pilates fuera otra cosa que los ejercicios de toda la vida, pero que le han “metido” la respiración (que es como lo hacías, pero sin darte cuenta, ahora te tienes que dar cuenta); y más lentos (como si antes no lo hiciéramos también despacio).
Pero es que el Pilates es lo más. ¡¡Los cojones!!! Es lo de toda la vida. Me indigna tener que gastarme una pasta en un puto curso (que encima los jodíos no son precisamente baratos), para que me “enseñen” cosas que llevo haciendo desde que tenía 4 años. Pero es que si no tienes un título de Pilates no eres nadie en esta vida, y si eres fisio sin Pilates… Ayyyy, ¡¡aparta!!

La cosa es que, a lo que iba, llevo años para apuntarme a un jodío curso. Me apunté al de la ONCE… pero no me salió, y cuando me llamaron que había quedado plaza, ya no podía. Y llevo años “mañana voy a apuntarme al próximo”. Pero siempre me salía algo, o me hacía falta el dinero… o cualquier cosa era buena.

El jueves, cuando salía, oí a dos compañeros en recepción comentando algo de un curso de Pilates… “¿Tú te has enterado?” “¿De qué?” “Del curso de Pilates” “no”. La historia es que el jueves era el último día para apuntarse a un curso de Pilates de 120 horas, de Orthos (que cuesta alrededor de 1800 euros) en el gimnasio, que el gerente había conseguido que para los trabajadores fuera gratis.
Lo había dicho a “alguien” y a ese “alguien” se le “olvidó” decirlo a los demás. Por lo cual sólo se habían apuntado la mujer del gerente, el de mantenimiento que es amiguísimo, y el chico nuevo, que cuando le contrató se lo dijo.
Mi compañera y yo indignadas, porque a las dos nos interesaba mucho el curso. Mi oportunidad de quitarme del medio el Pilates, sin tener que gastarme una pasta. Pero ya se había pasado el plazo. Peeeeeero como no habían recogido las inscripciones… nosotras “las colamos” a ver si colaba.
Y coló.

El gerente, se había mosqueado en plan “Os consigo gratis un curso que vale una pasta, y vosotros pasáis asi del tema… Pa la próxima voy a pasar”. Y con razón. Lo que pasaba es que no nos habíamos enterado. Porque a alguno más le hubiera interesado si lo hubiera sabido. Pero tuve esa suerte.

Así que me apunté a un curso gratis… todo lo que sean cursos vienen bien, aunque no me vaya a enseñar demasiado… Es una asignatura pendiente que tenía, y no voy a encontrar oportunidad mejor para “quitármela del medio”. Ya podré decir que sé Pilates (aunque sepa lo mismo que antes). A costa de mis fines de semana… Todos hasta el 21 de diciembre. Sábados 8 horas y domingos 7… En teoría de 9.00-18.00 y 9.00-16.00 pero como el gym abre a las 10.00… Hay que retrasar una hora a los horarios. Sábados de 10.00 a 19.00 (ohhh diossss miooooo) y domingos de 10.00 a 17.00 (madreeeee). Que sumados a mi horario de Lunes a Viernes, y las clases… me ponen que no voy a pisar mi casa en muuuuuucho tiempo, para algo que no sea dormir.

Pero bueno, me quejo mucho, me quejo del Pilates, de perder los findes y de madrugar, pero… me va a venir bien, y como decía, todo lo que sean cursos…

Menos mal que las profes son majas… y lo que más gracia me hace… En el curso de Body Balance, muchos hablaban de Pilates… Pues en el curso de Pilates, como todos venimos de gimnasios, casi todos somos instructores de Body Balance… y hablamos casi más de Body Balance que de Pilates… Siempre que hace un ejercicio “Como en Balance…”. Y ella lo instruye como Balance… Jajaja. Eso que ganamos.

Bueno, a lo que voy. El curso, como todo curso, tiene a su típica fauna:
* El preguntón odioso -> Áquel capaz de preguntar cualquier gilipollez, en cualquier momento. No soporta que pasen diez minutos sin haber preguntado cualquier tontería. Cualquier cosa básica que saben hasta los niños le valen. Su momento favorito para preguntar es cuando dice el profe: “Bueno, son diez minutos antes, si no hay dudas nos vamos ya”. Ése es su momento. Se las apaña no solo para no salir pronto… sino para salir tarde.
En este caso es una rubia de bote… o bueno, de agua oxigenada, que se llama Jessy… Que es amiga del cuento mi vida cada vez que tengo ocasión como si le importara a alguien que es otra variante del preguntón. No pregunta, pero nos cuenta lo que hace, lo que le pasa… Y juntos son el espíritu del culturismo de los 70. Van con calentadores y el peto de lucha… Sí, como lo digo.

* La sabionda -> Otra fisio. En este caso, la chica controla, y se porta bastante bien, sólo habla si la preguntan, pero cuando preguntan… Se extiende haciendo notar que controla. Lo bueno, es que de verdad controla mucho. Yyo, si ya contesta ella… y lo hace bien, pues mejor. No voy a contestar yo también, que lo haga ella y a mí me dejen en mi “última fila” tranquila.

* El “yo soy lo más” -> Ese máster del universo en Pilates. Que todo lo sabe. Sus clases son las mejores, él es el mejor. Lo bueno, es que es también moderado. Es un… ¿Os acordais del chulito de Salvados por la Campana? Pues igual… un Marc Lenders de la vida.

* La tontita -> Siempre hay alguien que parece sacado del zoo. Que es torpe y no sabe hacer la O con un canuto.

Y en fin, tenemos más, pero con la pesada preguntona los demás casi desaparecen… Porque no deja que haya más papeles, cada 10 minutos (lo juro que es cierto) está preguntando algo, sino ella el amigo de las historias interminables…

Yo voy, vegeto, me duermo, me paso horas y horas pensando “Pufff, me voy” “Mañana no vuelvo”. Momento que nos dejan para “practicar” lo hacemos rápido y nos ponemos a quejarnos… Es que me he dado cuenta que soy malísima para los cursos. Me aburren muchísimo. Cuando hacía algún curso con Lio igual… La gente entereteniéndose la rehostia y nosotras lo hacíamos rápido y sin ganas, o sólo lo hacía una… Y eso que siempre decíamos “Vamos a aprovechar la pasta que nos estamos gastando”. Pero eran superiores a nosotras.

En fin. Que me quedo porque por fin, en un par de meses me quito mi asignatura pendiente “para siempre”. Aprovecho que no me cuesta nada (y me gasto el dinero en algo que me guste más). Por fin seré un “fisio de verdad” con un curso que se llame Pilates y de muchas horas en una academia “reconocida” (por su puta madre).
También desaparezco más de casa… Aunque en el fondo me da pena. Me gustaría pasar anque fuera sin hacer nada, en casa toda la tarde, porque no veo a mis padres. Aunque tampoco esté con ellos, porque mi padre estará en la habitación y mi madre en el salón… Estar ahí. No sé, no me acuerdo de la última vez. Bueno, cuando las paperas, pero estaba tan malita que solo quería dormir. Y los últimos días iba a sacar al perro… o algo, porque no podía con mi alma… Y en áquel entonces no estaba la cosa así.