Alucina Vecina

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Cumpleaños de pequeñas


No sé a que viene que hoy me de por escribir sobre cómo celebrabamos los cumpleaños cuando éramos pequeñas.

Los de mis amigas muchas veces eran en el McDonalds de la cruz, recuerdo mil anécdotas, pero casi siempre incluían a mi amiga Susi metiendo patatas fritas en las Coca colas de los demás.

Otras veces, los celebraban en casas con unas merendolas y luego nos poníamos a jugar y esas cosas… lo típico vamos. Jugábamos a tinieblas, al escondite… o nos bajábamos a la calle a jugar al recate (o no necesariamente bajábamos).

Pero, y no es por modestia, los mejores eran los míos. Mi casa era la más grande y teníamos piscina (aunque no recuerdo ningún año que acabaramos bañándonos) y mi familia y mis hermanas eran las más molonas.

Merendábamos debajo de la parra y después hacíamos juegos y jincanas pero chulas de verdad. JUegos organizados y dirigidos. No era más de lo mismo. Eran juegos de campamento, o por equipos, o por parejas.
Por ejemplo recuerdo uno que nos encantaba, que era vendar al compañero con papel higiénico, pero claro, con los ojos cerrados. O el de comer merengue. O el de la manzana. O llenar la botella corriendo con el agua en la boca, o las carreras de huevos, o poner la cola al burro,

Además entre Susi, Luci y yo montábamos todos los años alguna “sorpresa” de bienvenida. Cada año más escatológica y más asquerosa. O rebuscar entre la arena del gato con los ojos cerrados, o comer cualquier tipo de bicho o tierra que se nos ocurriera, o meter la mano a rebuscar según eligieras casilla en bichos, cucharachas, cacas de rata, tierra, gusanos… En fin, éramos unas niñas adorables. Si no pasabas la “prueba” no entrabas al cumple. Éramos unas mafias.

Pero lo de los juegos también tenía un por qué, porque se iban consiguiendo puntos y tal, o recogíamos globos de la piscina, o tirábamos macetas deplástico que hacían de piñatas… y recogíamos un número para después adjudicar los regalitos. Porque claro, después cada una se llevaba su regalito. O una comba, o una goma, o un jugetito o algo.
Recuerdo que a Marta nunca le gustaba lo que le tocaba y siempre lloraba porque quería otra cosa. Jajaja.

Un año lo celebré con Susi, y soplamos las velas las dos. Esa es una foto preciosa porque estamos las dos y con la luz de las velas es muy bonita, pero esa está en papel, y no tengo scánner… (Dios el día que me haga con uno… ¡¡La que voy a liar!!).

También me acuerdo que yo a veces me sentía un poco mal porque como mi cumple era en vacaciones, no lo podía celebrar, y tenía que celebrarlo mucho después, cuando ya hubiéramos empezado el cole y todo.

Pero la verad es que nos lo pasábamos pipa. Jugábamos, corriamos, comíamos… (porque mi mami nos hacía unas pedazo merendolas). Mi padre siempre estaba por ahí rondando, haciendo fotos y chinchándo y haciéndo trampas, ayudando a quienes le caían bien… Jajajaja.

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