Alucina Vecina

Siempre me dijeron que mi vida era para escribir un libro… ¡Ahora es un blog! Entra, flipa y comenta

Esos detalles que demuestran el valor de algo


Hoy iba a escribir sobre que… ¡¡¡¡POR FIN HE TERMINADO EL CURSO DE PUTOPILATES!!!! Vuelvo a tener fines de semana (bueno… a medias, como siempre… pero… algo más). Y dejaré de formar parte del mobiliario del gimnasio, al menos va a dejar de parecer, tanto, que vivo en el gimnasio… Pero para eso voy a esperar a ver si me mandan aunque sea una foto, pa poner una foto del grupo.

Así que como además estoy muy cansada, no me apetece explayarme (últimamente estoy mucho más perra a la hora de escribir… vamos, que casi ni estoy escribiendo, pero acabo taaaaaaan cansada. A ver si ahora que me quito el curso, que tendré unos días libres y que después de reyes TENGO VACACIONESSSSSS (no voy a asegurar que me vaya porque se está complicando mucho el tema y ya estaba jodido poder ir…). A ver si recupero un poco, porque estoy muertita.

Pedazo de introducción… Igual porque lo que quiero contar no es más que una pequeña reflexión. Casi (o sin casi) una anécdota.

Hablando con María, hablamos las dos de escribir una carta cada una, cada una a una persona muy importante en nuestra vida con la que hemos perdido el contacto. Cada una tiene su historia, y no son casos ni parecidos. Pero la aconsejé que escribiera y me dije… “Pues yo también debería hacerlo, por todo lo que ha pasado antes, merece saber la situación actual.”.

Después de enviar la carta me quedé con un pensamiento. Igual no debería haberla enviado, no por lo que pusiera o dejara de poner, estaba bien enviada, y una de las mejores que he escrito. Igual no debería haberlo hecho porque no iba a obtener respuesta. Igual que las otras veces anteriores en 4 años. Y el no obtener respuesta me iba a hacer sentirme mal y pasarlo mal. Volver atrás, recordar todo el dolor que esa situación me provocaba y que en 4 años solo he conseguido aparcar a ratos. Iba a volver a salir.

Pero no. Esta vez no. Esta vez me ha respondido con un sms. En tributo a toda la relación anterior. Un “se lo merecía”. No más. Pero algo. ¿Espíritu Navideño? A ver si voy a tener que empezar a creer en estas gilipolleces, digo cosas. No creo que sea eso, más bien un homenaje, se queda ahí. Pero esa persona no puede llegar a saber lo que significa para mí que le haya dado ese homenaje a esa relación. Porque por primera vez en muchos años me ha demostrado que a también le importó. Y puedo decir, que quizá sea la vez que más sincera me ha parecido ese reconocimiento. Porque mientras iba bien, el reconocimiento era porque tenía que ser, sino no la habría. Después me enteré que igual era incluso mentira, había un “algo” que podría hacer que fuera mentira. Pero ese sms me demuestra que no lo fue, o que si era mentira, por lo menos era lo suficientemente importante como para romper un silencio de 4 años. Y eso me ha llegado muy dentro.

Un simple sms. Un detalle de mierda, al día se mandan millones de ellos. Y con solo un sms en el que no pone nada sustancial me ha hecho llorar de alegría solo por el hecho de recibirlo. Solo porque fue importante. Un detalle que demuestra que se valoró. Con eso estoy feliz. MUY feliz.

GRACIAS

Escriba un comentario