Alucina Vecina

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La comida de Navidad


Nunca pensé que fuera a escribir esto. Pero estuvo bien. Sorprendentemente bien. Muy bien para ser más sinceros.

Aún sigo sorprendida… bueno, yo y el resto de mis hermanas y de mi familia. Evidentemente no nos quejamos, pero tenemos todo el derecho del mundo a sorprendernos.

Fue algo raro volver a estar todos. Bueno “volver”, nunca habíamos estado todos (faltaban los nenes).
Para mí hubo momentos de dejà vu, antes de que “todo” pasara, la luz, el sitio… no lo sé. Pero fue raro volver a experimentarlo.

Por fin volví a ver a mi familia sonreír. Sobre todo a mi hermana mayor. Sonríe. Puede hacerlo. No existen palabras para descibir lo que sentí al verla sonreír. Me llenó de alegría. Una vez más tengo que decir que igual las cosas pueden no ir mal, incluso ir bien.

Vinieron mis tres hermanas con sus parejas y sus hijos (las que tienen), además de la madre de uno de mis cuñados, por supuesto mis padres y yo. El perro y el gato también cuentan.

Nos pechamos a comer, los niños jugaron…

Después mi hermana mayor y los niños se quedaron toda la tarde en casa. Mi hermana estuvo viendo fotos de cuando era pequeña (y de cuando y o era pequeña) buscando una que creo que al final no encontró, pero menudas risas nos echamos al verlas, y la de recuerdos que salieron al ver las fotos. ¡¡Cuántas anécdotas!! Me gustó ver, entre ellas, una foto mía esperando el ferry de Portugal, de muy pequeña con mi peluche CAMILITA (una gallina de paño que me hizo y me regaló mi hermana mayor, que aún conservo, aunque ahora esté de vacaciones en casa de mi chico; cada vez que voy la muerdo el pico).

Me pasé toda la tarde jugando con los nenes con las ds por wifi o al pictionary.

Por la noche vino mi chico que llegaba de Ponferrada. No fue un mal día. De hecho creo que puedo decir que fue el mejor día de Navidad de mi vida, o por lo menos desde que tengo uso de razón y memoria, porque se supone que disfrutas más cuando eres pequeño, pero no lo recuerdo, no tengo recuerdos de que lo pasara especialmente bien. Este año poder ver a mi hermana sonreír, a mi padre sonreír, a mis otras hermanas relajadas, los nenes jugando (es que mi Juanma es un bendito. Le adoro.) Mi madre pletórica de ver otra vez la casa llena…

Dejo unas fotos históricas.


Una que se ha convertido en mi favorita, o de mis favoritas. Dos de las personas más importantes de mi vida, dos de las personas que más han influido en mi y a las que más admiro y más quiero. MI padre y mi hermana mayor. Por fin juntos. Y esta foto es gracias a la intrépida reportera Lili, que se fue cámara en mano haciendo fotos a todo (y todo es todo… eso que sea digital con pilas recargables…


Otra de mis favoritas. Mi hermana riéndose. Durante mucho tiempo pensé que nunca la volvería a ver así. Incluso dudaba haberla visto hacerlo alguna vez. Ha recuperado la sonrisa. Eso me hace muiy feliz.


Otra que me encanta. Con mi sobrino mayor (y “prefe” es mi niñito más weno… Ay cuando crezca Dani y me conquiste con más que gracietas de bebé). Y con mi hermana mayor “prefe” también… Los dos más mayores.


Panorama de a mesa, no se les ve a todos, pero estaban que es lo que importa

  1. MADRINITA Dice,

    Bueno,parece que aunque odiemos a muerte la putanavidad,puede que sea cierto eso de “su espíritu”,que ande suelto por ahí,y de vez en cuando toque a algunas personas.(qué horror,y eso de la cursileria,también)

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