Alucina Vecina

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Últimos y primeros tocamientos de pelotas del año


Como no sería yo si no protesto y si no aprovecho esto para despotricar no escribiría la mitad de las cosas que he escrito. Y como no sería yo si no me tocan los cojones, o no me los dejo tocar…

Hace unos días, cuando escribí que le cambiaría el día a mi compi, pero que siempre era yo quién lo cambiaba, que parecía que soy la única tonta que mira más allá de su ombligo, que luego a mí no me hacen ni el más pequeño favor… Voy a contar a lo que me refería. Han pasado unos días, y no es que siga cabreada, pero… un poco sí. Es una chorrada, igual tengo razón, igual no la tengo, pero es el detalle. Y parte del motivo por el que siga molesta, es por un comportamiento ya en este año.

La historia es una tontada, lo sé. Como introducción daré que estos días en la piscina estamos casi más monitores que niños. Entonces tenemos uno o dos por profe, si tenemos. Lo suyo sería juntarlos, como juntamos a los niños de los dos profes que no están. Como más introducción daré que la semana anterior, habían estado todos de vacaciones menos el jefe, la soco que me cubre a mí y el de la mañana; por lo que entre mi jefe y yo nos los ventilábamos a los críos. Porque se podía. Además, también diré que “ellos” sólo van hora y media, y que no curran en más (uno entrena tres días a la semana.) En cambio yo me tengo que quedar todos los días hasta la noche, entro antes, y precisamente estos días me estoy hinchando a dar clases. El martes que fue cuando pasó había dado 6 clases (ya conté la maratón… pues la repetí). En el tema de quién las cobra y quién no no me meto, porque realmente me la pela ese aspecto.

Como si sigo introduciendo la introducción va a ser más larga que la historia, dejo de introducir ya que… joder, se me está yendo la mente a otras cosas.

Estábamos tres, y la soco que me cubre mientras doy clase. Vamos, cuatro, dos monitores, una soco y yo. A primera hora uno tenía a los pequeños, otro a los mayores y yo un mix de medianos (míos y de dos profes más). El que tenía mayores decidió que le apetecía bañarse y se metío a jugar con los mayores al final.
A segunda hora vinieron 3 medianos-mayores (del mismo nivel) y 4 pequeños. Le dije que ya que estaba mojado, y que no tenía niños que ya se quedara él con los pequeños, que además yo nisiquiera llevaba el bañador que tendría que bajar a cambiarme… Y me dice que no, que tiene uno, que me baje y me cambie. El otro, si que se ofreció a dar él la clase, pero una de las 4 niñas que habían venido ni la nena ni su padre le podían ver, por lo que no era buena idea que los cogiera él. Así que me tocó bajar y meterme para que ellos dieran una clase entre los dos a tres niños, estando los dos mojados.
Es una chorrada, lo sé. Pero me pareció un detalle feísimo. Porque yo a esa hora nisiquiera tengo clase. No es que fueran alguno mío y se los quisiera pasar, es que a esa hora yo no tenía clase, y me tocó darla para que ellos se rascasen las pelotas.

Es una memez, pero no sé, llevo unos días en los que me siento gilipollas de hacer favores a todo el mundo y que luego me pasen estas “chorradas”. Porque me dirás que estando mojado porque te ha salido de la polla, currar sólo hora y media al día y pasarte 45 rascándote las pelotas jodiendo a otro compañero (cambiate, mójate, vuelvete a lavar el pelo, quédate hasta la noche con el pelo mojado, coge frío otra vez…) me parece un poco feo. Sobre todo si acabas de venir de vacaciones (que te dan porque el jefe es buena gente, que llevas dos meses currando) en el que tu compañero al que “jodes” ha estado currando…

No voy a entrar en el tema de la veteranía en la piscina, ni en el tema que yo nisiquiera sea monitora como tal. Pero cualquier otro si que podría usar también esos puntos. Yo me limito al tema de ser compañeros. Igual tengo razón, igual no. Pero me pareció un detalle feo y eso no me lo va a quitar nadie.

Y ya en este año… (jajajaja, me hace gracia como suena eso… como si de lo otro hiciera siglos… y fue tres dias antes… jajaja). Tuvo otro detalle que me quedé también un poco a rayas.
En esta hora había 6 niños. 4 eran míos, otro era de uno de los que no estaban y el otro era del chico este. Como me apañaba perfectamente porque el nivel era parecido, uno era más mayor, pero en la otra calle y haciendo 4 en vez de dos estaba solucionado; me cogí yo a los 6. Porque es normal. Si se pueden juntar bien pa que se van a joder dos o tres pudiendo joderse solo uno.
Pues a mitad-final de la clase coge el tío y coge una pelota, y se la pasa a “su” niño, y se pone a juguetear con él, pasando de los demás y dejándome a mí como si fuera gilipollas… o en plan “me cojo al niño que esmío para que no digas que no doy la clase” o “prefiero dar la clase yo, gracias ¬¬” o yo que se. No le dije nada, pero fue otro detalle que me pareció bastante feo.

Son dos chorradas, pero me tocan los cojones. Ni le he dicho nada, ni se lo voy a decir (ni se lo van a decir -> Miguel, si lo lees, no quiero que le comentes nada). Y no lo hice ni lo voy a hacer porque son valoraciones personales, son cosas que igual tengo razón, igual no. Igual viene Miguel y me dice “niña, eres tonta, porque él tiene razón” que me dice “¡Pero hombre!” jajaja. Da igual. Son detalles. No me ha hecho nada. Me ha sentado mal porque me ha pillado así. Estoy un poco a la que salto, porque las fiestas han sido demasiado tranquilas y algo tiene que estar preparándose, porque no puede ser simplemente así, entonces estoy como un gato preparado para saltar a la más mínima señal. EN otro momento me hubiera reído. Quizá si no me sintiera tan gilipollas por pasarme la vida haciéndo favores y siendo la única no me habría molestado tanto. No sé. Son chorradas. Ya está. Pasó, mientras no se repitan cuando si que me causen un problema no me importa.

Otra de las cosas que me han tocado la moral, es que me he enterado de una cosilla que se va diciendo, no de mí, pero me salpica (nunca mejor dicho ya que se trata de la piscina). Y me jode porque no es verdad. Porque la peña habla mucho, se extienden unos rumores y unas historias sin base ninguna.
Resulta que una socia con la que hablo se encontró en un centro comercial con una exsocia, que su nene venía al gym. Cuando la preguntó por su hijo, la respondió que bien, que iba al pádel, pero que los que estaban fatal eran los de piscina, que por poco se ahoga una niña que le faltó el canto un duro para quedarse ahí. ¬¬. ¿Es eso una respuesta a “¿qué tal tu hijo?”? Si se responde eso es porque se “teme” o por lo menos se tiene en cuenta. Y si se ha enterado una persona que nisiquiera estaba por ahí, es porque es algo que se comenta.
Si hubiera sido cierto, pues a agachar las orejas y aguantarlo, “es cierto, comentadlo”. Pero no, no solo no es cierto es que no tiene ni base. Que una nena dió un buchito de agua. Joder, todos los damos, el otro día iba yo nadando, respiré mal y tragué agua ¡hagamos un drama!. Los padres son gilipollhistericos, ya lo he dicho muchas veces. Y son unos exagerados. Parte del problema es que están ahí a tres metros, y que son gilipollas.
Miguel dice que eso se la pela, que siempre habrá quien hable bien y quien hable mal, que eso pasa en todas las piscinas. Pero a mi no me mola, no el hecho que se diga, sino, otra vez, como siempre, lo peliculera que es la gente y como corren los bulos. Joder, ¡qué puta manía tienen con exagerar, montarse sus películas y creercelas! Y lo que es mejor, difundirlas, para que otros gilipollas borregos sin cerebro se las crean también. Por favor, un poco de sentido común, que parece que hoy en día es algo que sólo tenemos los “marcados”, unos cuantos “privilegiados” que no tenemos el gen de la gilipollez.

Y ya que estoy, y no hay dos sin tres, y acabo de terminar de publicar el post en el que hablaba de la cena del grupo, que me habían tocado mucho los cojones con el tema, ya lo cuento y me termino de desahogar.
Pues de algo tan simple como reunirnos para cenar, parece que mis amigos en vez de vivir en ciudad lineal vivían en Mónaco, o en cualquier palacio. Porque no creamos que el mejor sitio para hacer una cena de amigos (muchos aún estudiantes, becarios, parados o ni mileuristas) es un sitio económico cerca de casa… ¡No! Es un sitio de menú de 50 euros CADA UNO, o el más barato de 43. ¡¡¡Su puta madre!!.
Lo propusieron así como “tenemos claro que queremos ir ahí, pero lo disfrazamos de propuesta, porque cuando protestéis vamos a atacaros para que no podais decir que no”. Y así fue, cuando se dijo que eso era una pasada, que lo importante era reunirse y no comer en plan gourmet, que para esos sitios, los que se lo pudieran permitir quedaran en otra ocasión; empezó una guerra dialéctica en la que cada uno leía lo que le salía de las narices. ¿Que se proponen sitios más económicos pero a mí no me interesa? Pues ataco diciendo que menos quejarse, que son lo peor por no hacer otra cosa más que poner trabas y no aportar soluciones con otros sitios a los que la “plebe” si quiera asistir. ¿Que me lanzan un cumplido pero están en el lado contrario? Pues respondo atacando en vez de por privado si hay una diferencia, lo hago público, cuanto más público mejor: haciendo perder puntos al rival para salirme con la mía. ¿Que veo peligrar mi cena de 50 euros porque hay un “minigrupo de resistencia” que no quiere ir? Pues fácil, elimino sus direcciones de los correos. ¿Que una parte del grupo va a terminar de decantar la balanza hacia un lado? Pues pido que no se les invite, porque “no son del grupo original” pero en cambio invito a gente de mi clase que en su puta vida ha venido con nosotros (o lo ha hecho tres veces porque la mitad ni los conocen) que ellos sí que van a votar por el lugar al que yo quiero ir. ¿Que veo que se ha formado una opcion distinta? Pues no puedo ir.

Y así muchas muchas muchas oeri que muchas muchas cosas. Ha sido un mes de correos, que cada vez que lo abría me ponía de mala hostia. Yo me he metido, claro, pero cuando me han tocado los cojones. Me ha tocado la moral muchísimo. Porque no se quienes se han creído que son, ni qué leches pinta una panda de niñatos como nosotros en un sitio de 50 euros (aunque nos lo pudiéramos permitir), hablando de sexo, gritando, haciendo el burro en un sitio en el que se va de etiqueta casi, no me jodas, no pintamos nada.

Me ha jodido que no puedan ir amigos que llevan en el grupo 7 años en vez de 8 o 9, que han salido más con ellos que otros que sí podían ir. Y casualmente, esos a los que no se podía invitar eran los que seguro que iban a votar por algo económico. Y mira por donde, eran de mis mejores amigos. No quiero ir donde no se acepta a la parte del grupo con la que mejor me llevo úlimamente, con la única parte del grupo que se ha preocupado por mí últimamente. Por eso Alan se plantó y no fue. Por eso no quería ir Juan, y a mi me costaba querer ir, por otro lado quería ver a otras tres personas que si que les quiero un montón a pesar de todo, pero me jodía que fuera así.

Pero podría comprenderlo si habláramos del grupo más central. Pero nisiquiera era eso. Porque había gente que nisiquiera conocíamos los que habíamos dejado de juntarnos tanto al empezar la universidad.

Me ha jodido que una de las personas que más aprecio me ataque, SIN TENER NI PUTA IDEA DE LO QUE DICE delante de gente que nisiquiera me conoce. Porque esas cosas se hablan en privado, no se hace por ganar un punto. Porque esas cosas se hablan, y a lo mejor al hablarlo se queda con cara de gilipollas y se tiene que meter la lengua por el culo. Pero no, sino no gana puntos.

Lo que más me choca de todo esto, es que los que han provocado toda la hostilidad eran aquéllos que no pintaban nada, aquéllos que no conocíamos. Los que realmente eramos los amigos de siempre estábamos de acuerdo. Me consuela saber si que ha habido toda esta movida con mis amigos por algo tan simple como una cena, no ha sido por mis amigos, sino por otros; me consuela ver que aún podemos funcionar como grupo, porque ver todo lo que ha pasado por una simple cena, deprime ver cómo se atacan unos amigos por una chorrada.

Pero bueno… espero que de aquí a 5 días no empeore nada más y me pueda coger el coche con mi amiga María, poner proa al sur… y tirar para mi tierra una semanita. Poder volver a Lepe, a olvidarme de compañeros, padres, gilipollas, problemas… y de todo. Aún no quiero cantar victoria. Mis últimos viajes han sido una ncertidubmbre hasta el final. Y esta vez sólo puede haber un motivo por el que no me vaya… que es bastante probable porque pasa cada poco tiempo. Aún así, si consigo irme, me dan ganas de apagar el móvil y no saber nada de nadie en esos días. Necesito desconectar. Aunque la verdad es que estoy bastante mejor.

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