Alucina Vecina

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Mi apoyo. Y más “tragedias” de la “tragedia’s week”


No quiero escribir mucho, y últimamente estoy sin ganas. No es tanto porque no tenga sobre qué escribir, sino porque no tengo ganas. No hago más que seguir mirando a la ventana y llorando.

Pero tengo que hacer un parón de ambas cosas para poner otro agradecimiento más a mi nene. Porque no sólo es mi apoyo. Sino porque se sacrifica por hacer ésas cosas que hay que hacer, pero a mí me falta fuerza para hacer. Ésas cosas que simplemente NO PUEDO hacer, porque confirman que lo malo está pasando realmente.

Voy a contar un simple detalle, que no tiene que ver con el agradecimiento a mi chico… Una de estas noches, en mis ataques de lloro desconsolado, fui a achuchar al perro. Y le encontré tumbado donde siempre se tumbaba el gato… Llorando también. Va pechá a llorar que nos dimos los dos. Y anoche, el perro vino a mi cama a llorar conmigo.

Ayer se tiró toda la mañana (y toda la mañana no es “un rato” es TODA la mañana) por mi barrio pegando carteles del gato. Carteles que, por supuesto, había hecho e impreso él. Algo que yo no podía hacer. Los tengo en casa, nisiquiera los he podido mirar. Podría haber salido a pegar más. es superior a mí. No puedo soportarlo. Menos mal que le tengo a él, no se qué haría sino. No podría hacerlo sola, desde luego que no.

GRACIAS

Pero no contento con eso, le tocó comerse todo el marrón del tercer “acontecimiento negativo” en mi casa en esta úiltima semana.
A mi madre le robaron el bolso en el Hipercor, así que tuvo que ir, y a la comisaría a esperar… Después llamaron que lo habían encontrado en el Carrefour de Las Rosas en una tienda. Claro, sin dinero, sin móvil… Al parecer habían intentado sacar dinero dos minutos después de robarlo.
El otro día leí que estaban pasando mucho estas cosas ahora… Pero mira. Parece ser que es cierto.

Y bueno, ya que he dicho que eran tres, contaré la que pasó el viernes. Mi hermana se cayó de la moto. Una vez más un gilipollas que no mira. Se raspó las rodillas, se luxó el primer meta de la mano, peor no se molestaron en reducírselo antes de escayolar ¿pa´qué?. Así que una vez escayolada, viendo las radiografías… tocó llevarla a otro hospital para que le redujeran la luxación antes de escayolar otra vez. (Una incompetencia más que sumo al post que tengo escrito pero no publicado sobre cierto personal sanitario inútil).

Las cosas malas van de tres en tres. Lo bueno es que por lo menos ya van tres. A ver si empiezan las buenas… Empezando porque aparezca Lestat.

  1. abuelo Andrés Dice,

    Siento mucho lo ocurrido a tu hermana, a ver si se cura pronto y quede bien su brazo.
    Un abrazo.

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