Alucina Vecina

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Te das cuenta de que eres un triste cuando…


(Aunque hace un mes que volví de vacaciones, y ya casi ni me acuerdo… ¡¡¡Hay que ver la rabia que da tener que contar las vacaciones cuando ya ni te acuerdas y parece que fueron hace 15 años!!)

Esta es una historia del primer viernes que estuve de vacaciones, aunque el segundo fue bastante parecido. Menudo planazo… Si es que soy una fiestas… ¬¬

Pero no me voy a alejar mucho del título de la entrada, que es ideal…

TE DAS CUENTA DE QUE ERES UN TRISTE CUANDO…

- Sales a “tomar algo” con cincuentones. Más en concreto: con los amigos de tu padre. No tengo del todo claro cómo fue, pero así fue. Mis padres me estuvieron insistiendo con que fuera a ver a ese amigo en concreto. (Lo de los “recados” cuando te vas de vacaciones merecen un post aparte, aunque no estaba en mi lista de los que iba a poner… Se lo ha ganado a pulso ser un post aparte) Bueno, que insistían en que fuera a verle, porque fue el que vino a Madrid en el día, y que tenía que ir a verle… Total, que me fui un poco antes de la playa porque hacía más aire del deseable… y me dije “Voy a verle ahora en un rato, y luego espero que me vueva a llamar un amigo con el que en teoría iba a quedar…” (No quiero desvelar el final, pero al final no me llamó).
El caso es que fui a su casa, y en 10 minutos tenía que ir a recoger a la muer del trabao, así que fuimos a buscarla… y “a tomar algo”. Cené con ellos, de tapitas: unas acedías, unos chocos, unas aceitunas y otra cosa más pero no me acuerdo. Y allí hablando. Hasta que nos volvimos… Serían las 11.20 más o menos.

- Ves a más amigos de tu padre que tuyos. Porque, aunque sea un inciso, a esas alturas de mis vacaciones, había visto a más amigos de mi padre que míos… Y no sé si me pongo a contar de todas las vacaciones cómo sería el balance… Bueno, creo que ganarían los míos, pero no por veces quedadas, sino porque los vi a casi todos, aunque sólo fuera cruzándome con ellos.

- Te para la Guardia CIvil y te pones a hablar con ellos para hablar con alguien. Aunque te hayan dicho ese “Anda, sigue”. Soy de las que buscan que me paren. Me hace ilusión soplar, porque como no bebo, pues me va a dar cero. Pero en esta ocasión no era para soplar.
Volvía a mi casa desde la del amigo de mi padre (que por cierto, es el “padre de mi perro”… ) aunque me habían dicho que me quedara allía dormir, que cómo iba a estar sola en casa y tal… Además, había decidido ir por la carretera de la playa a ver si pillaba abierta LA FRAGOLA y me podía tomar un helado, porque nisiquiera tenía que pasar por ahí.
Antes de la glorieta, uno me había dado las luces, pero… Como quien te saluda.
Y me paran. Dos jovencitos, y aunque se salga un poco de tema, bastante guapetes, uno de ellos muy majete además. Me miran… y como no tenían nada más que decirme, me dice “¿Sabe que el animal no puede ir ahí?” (El perro en el asiento… cualquiera le dice que vaya atrás, y la caja la tenía en casa. Le respondí que ya, pero que la caja la tenía en casa… “Pues en casa puede estar”. Pero como no era eso lo que buscaban, me dijo que siguiera. Y el otro me golpea en la ventanilla. Que si solía llevar mucho al perro ahí… “¿¿¿yooooo??? Nooooooooo.” Le dije que es que había ido al criadero que estaba ahí detrás, pero que no solía. Me dice que vale, venga, sigue. Y yo empecé a contarle la historia del perro. Hasta que me miraron con cara de “Venga tía, pirate”. Y como tampoco me daban más palique y me habían perdonado… Seguí.

- El de la heladería te pregunta que qué haces ahí un viernes, sola y con esas pintas de playa. No necesita más explicación. Si apareces un viernes a las 00.00 en bikini y ropa de playa total, y sola… no llevas mucha pinta de querer salir por ahí. Si vas con ropa normal, bueno, has quedado más tarde y antes vas a por el helado. Pero ir tan de playa implica además de tomarte el helado, llegar a casa, ducha, cena…
Y si ya le pides un helado de litro… Das a entender que tu plan es que te vas a quedar en casa viendo la tele y comiendo helado.

- El de la pizzeria te pregunta “¿Vas así al botellón?” Y cuando contestas que vas a casa te responde un “¿Por qué? ¿No sales?? (Ojiplático) Y cuando dices que no, pone cara de “Oh pobre.. ¿¿la digo que se venga con nosotros cuando salgamos??” ¿Tengo algo que añadir aquí o queda suficientemente clara la situación?

- Estas con una tele de 12 pulgadas en el salón. Porque la otra tele tiene más años que tú (literalmente) y no tiene ni mando a distancia, ni euroconector pa poner el dvd (que sólo lee cd’s originales), ni siquiera se ven más canales que “cuatro” y a veces, según soplara el aire, telecinco.
Viendo Indiana Jones IV, Friends… O escribiendo en tu blog de internet… sin ordenador siquiera.

- Tu reto de “A ver si soy capaz de bebermelo” es con batidos de fresa. A ver cuántas fresas puedes meter en un batido sin morirte emplastizado ni azucarado. Porque era al natural, sin azúcar. ¡¡Fresas a palo seco!!

Y ese fue el plan de mi primer viernes. El del segundo… misma tele, otra peli, otro helado…

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