Alucina Vecina

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Portugal


El otro día escribí sobre las cosas que he hecho que hacía de pequeña y una de esas cosas era “Ir a Portugal”. Ahí decía que escribiría uno a parte sobre lo que era ir a Portugal, para qué, qué hacía… Y hoy… como no ha sido un día muy “guay” (me han tocado la moral en el curso… Y he salido de mala leche, aprovecho mi mala leche para hablar de Portu, y me ahorro ponerme de mala leche recordando esto otro día.) Por si no ha quedado claro al decirlo… es que siempre he odiado ir a Portugal. (Hay que decirlo todo directamente ¿o qué?)

He de decir que llevo yendo a Portugal desde siempre. De hecho, me sacaron el DNI de muy enana (en la casilla de firma ponía: “No sabe” XDXDXD) para poder ir a Portu.

¿Por qué íbamos a Portugal? ¿Era precioso de ver y una excursión maravillosa? Pues bueno, igual algún sitio lo es. El cabo San Vicente es una pedazo de excursión y es bonito, pasas por Lagos y algunas playas chulas. Pero vamos, como odio Portugal… No. No es ese el motivo.
El motivo eran y son las compras. Y yo odio ir de compras. Así que para mí un país en el que el objetivo es ir de compras… malo.
Allí, famoso por las toallas, las sábanas… Cuando iba de pequeña me aburría como una seta, porque una cosa es comprar ropa que bueno, es un rollo, pero… es algo interesante. Pero sábanas y toallas… Son todo igual, cambia el color o el dibujo, pero no deja de ser una sábana o una toalla. Y pasar horas y horas y horas revolviendo y buscando eso… ¡¡¡Qué horror!!!
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Esa es una de las callejuelas, y puedo asegurar que hay muchas muchas muchas. Hay tiendas enanas. Tiendas más grandes, que hacen esquina y que no. Con dependientes majos que ya nos conocen y saben lo que quieres sin pedirlo, o más bordes.

Aún así cuando vas allí, a Vila Real de Santo Antonio, la mayoría son españoles. Y ellos te hablan en español. Allí se ha comprado toda la vida en pesetas, y después en euros, pero la moneda Portuguesa en la vida la hemos utilizado.

Cuando era pequeña, se iba en ferry. Íbamos en coche hasta Ayamonte, y después nos subíamos al Ferry, podías o bien meter el coche y lo seguías usando allí o bien lo dejabas en Ayamonte y te movías andando. Porque el ferry te deja en el paseo donde empiezan las tiendas.
La verdad es que lo del Ferry era chulo. No estaría de más si vuelvo a ir, ir en Ferry, es lo que me faltó para recordar cuando era peque. Aunque sólo iría para montarme en el Ferry y volver enseguida XDXD.

Recuerdo que mientras esperábamos a veces íbamos a una tienda de golosinas y de gomas de borrar (mi hermana Susana coleccionaba gomas de borrar chulis, ahora ya no hacen de esas, pero antes sí). Y siempre me compraban algo.
Recuerdo las puestas de sol en el guadiana. Cuando subía arriba. Y recuerdo también ir dentro del coche. Cómo se iban metiendo todos apelotonados. Iba siempre lleno.

Más adelante, hicieron un puente por el que se podía ir en coche. Y el ferry pasó al olvido.. y Ayamonte con él. Era más rápido porque no tenías que esperar.
Y creo que Aduana… cuando hicieron el puente ya no teníamos que pasarla. Al principio creo que sí nos pedían la documentación, pero fue muy poco, ahora de hecho no hay nadie en el puesto de aduana, ni de un lado ni de otro. Con lo de la comunidad europea.
Porque aunque fuera un kilómetro que tiene de ancho el Guadiana, era cambiar de país.
Fue un adelanto y mucha comodidad, porque no había que coger el ferry, ni esperar a que saliera (salía cada media hora y era baratito, pero bueno… el puente es gratis y no tenías que esperar).
El ferry sigue funcionando, pero sólo para los que vayan a pie o para los románticos.
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Este es el puente visto desde Portugal.
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Y este es el puente pasando por debajo. La mitad que se ve entera es la de España :D .

Aprovechabamos cuando estaba un poco nublado y no perder el día de playa. Aunque llevábamos el coche, para que después de las compras, coger el coche para ir a la playa de Montegordo. A comer el arroz caldoso o cataplasma, yo siempre me comía unos espaguettis a la bolognesa que estaban buenísimos. El restaurante se llamaba Manolo. Encargaban el arroz, y mientras lo hacían nos íbamos a la playa a darnos un baño y a tomar el sol un rato, y luego a comer. Después nosotras nos quedábamos un rato más en la playa y mi padre se iba al paseo marítimo a echarse la siesta sobre una de las toallas nuevas que había comprado mi madre, a la sombra de alguna palmera. O volvíamos a Lepe a echarnos la siesta bien.

La verdad es que mi padre nos llevaba, nos soltaba en el pueblo y se iba a dar una vuelta por las playas, por el puerto, por los pueblos de al lado… Quedaba con mi madre en la plaza a alguna hora y él no aguantaba las tiendas. Cuando empecé a tener un poco más de uso de razón me iba con él. Recuerdo que iba a un sitio que tenía un montón de piedras… Pero la verdad es que no tengo ni idea de dónde está. Supongo que sería la orilla del Guadiana… Pero no lo se.

Otra cosa que hacíamos allí, era tomar el café y las tostadas… en el bar de la plaza. ¡¡¡Qué tostadas más buenas!!! Eran como de pan de molde pero más gordo, lo cortaban en tres, y estaban a la plancha con mantequilla… ¡¡¡¡Riquísimas!!! Y los perritos calientes los hacían con ese pan también y estaban de vicio.
A veces también tomábamos mazapán. Y los helados Frigo alli son Olà.

Siempre que íbamos volvíamos hasta arriba de bolsas. Las bolsas allí son bolsas enormes y de colores. Rosa, verde o azul principalmente. Siempre llevabamos 8 o 10 bolsas enormes. Entre encargos, paños de cocina, ajuares para nosotras, el café, el oporto, que si veía algo que se encaprichaba, los regalos para bebés (juegos de cuna y de baño monísimos). Y sobre todo, más que al volver de ahí recuerdo las broncas que había cuando volvíamos a Madrid por los paquetitos de Portugal. Que llenaban medio coche, y mi padre se pillaba unos cabreos… que más de una vez se quedaron paquetes allí porque no cabían.
Y porque “¡Madre mía esta mujer todos los años igual y que siempre es lo mismo, y que allí no hay nada más que toallas que no secan!!!”
Y sobre todo porque mi madre los iba sacando poco a poco, mi padre calculaba con los paquetes que veía para colocar el maletero (ahora comprendo que es realmente jodido cargar bien el maletero, que entre todo… es un tetris mu chungo cuando vas cargado) y que siempre aparecían más y tenía que sacarlo todo y recolocarlo… (Yo antes no lo comprendía, y mi madre tampoco, pero ahora que soy yo la que coloca el maletero lo comprendo y mucho… Ya sé lo que jode que cuando lo tienes cuadrado aparezcan más paquetes que no sabes cómo ni dónde poner.
Todos los años había esa canción. XDXDXD.

Cuando empecé a ser un poco más independiente, dejé de ir. Porque me aburría comprando y prefería quedarme durmiendo que ir a dar vueltas con mi padre (aunque eso ya fue cuando ya salía con mis amigos de noche, y llegaba tarde, o temprano según se mire, a casa).
Y desde que tengo coche ya… Mi coche había pisado Portugal una vez, y porque se lo llevó mi hermana porque el mío tenía la matrícula europea y el suyo aún no.

Pero, aunque ya no fuera a las compras. Descubrieron, gracias al “padre de mi perro” un sitio en Portu en el que se comía muy bien, los arroces caldosos, y los viernes santos íbamos a comer con ellos allí. Y ahí sí me tocaba ir. Hasta que empecé a quedar a comer con mis amigos… pero eso sólo fue un par de años, porque al principio me obligaban a ir. Pero como a mí no me gustaba ni Portugal ni el arroz… al final terminaron dejandome quedarme en España.

Descubrieron también otro sitio dónde se comían ostras y chorizos al infierno (el sitio ese no pone más cosas) y ahí tuve que ir una vez. Aunque me negué a comer. XDXD.
De hecho, perdí el carnet de conducir, y tuve que volver a ver si se me había caído allí. Resultó que se me había caído en la puerta de mi casa, y un buen lepero lo llevó a la Guardia Civil (que esta a 200 metros) que me lo devolvieron. Pero tuve que volver a Portugal a buscarlo.

Alguna vez nos adentramos más para ir al Cabo San Vicente, que es la esquina SO de la península. Y allí hace un aire… jajajaja. Es chulo, pero allí la gente es un poco gilipollas. Y eran muy tiquismisquis. Aunque pasabamos por polayas precisosas, con arcos de piedras en medio del agua… Como los de las fotos de no se dónde. Y recuerdo una de las veces que fuimos que paramos a comer a un restaurante que tenía piscina, y nos dimos un baño en la pisci antes de comer… espaguettis a la bolognesa (Aún comía carne, así que anda que no hará años).
Una de las veces fuimos con mi amiga Luci.

Cuando mi familia se iba a Portugal y yo me quedaba en España, aprovechaba para dormir, si ya tenía coche me iba a la playa a pasear, o sino quedaba por la tarde a dar un paseo con mi amigo Javi.. Y nos poníamos a despotricar de Portugal y de los portugueses… porque los dos odiábamos ir.
De hecho si alguno de nosotros por lo que fuera, tenía que pasar la frontera, nos estábamos riendo de él una semana por lo menos.
Subíamos las ventanas “Para que no entrara aire portugues” o para chinchar, lo hacíamos al revés y decíamos “¡¡Jodete, que respiras aire portugués!!” XDXDXD

Un día, nos fuimos el grupo a un parque acuático… ¡¡¡¡En Portugal!!!! Íbamos los dos entre echando pestes, y riéndonos del otro por estar en Portugal y ¡voluntariamente! ¡¡Pues tú también!! XDXDXD

Además, esto no tiene que ver, pero los portugueses, por lo menos los de allí, ¡¡conducen fatal!!! XDXD.

Seguro que me olvido de algo… Pero bueno, me he enrollado un montón… En resumen, que odio ir a Portugal, porque tengo un trauma con las tiendas, las toallas, las sábanas… Me creaba un estrés y una ansiedad… Y en estas vacaciones, por buena hija… he ido, sola y voluntariamente. Una hora, pero he ido. Increíble pero cierto.
Compré un montón de paños de cocina, agarradores… café, oporto…
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Un juego de baño
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Y otro de cuna para mi cuñada.
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dos juegos de toallas que me gustaron (uno doble y otro simple)
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y un juego de toallas del oso de tous para regalar a mi amiga Luci, que es la tonta Tous. Casi le cojo en negro con el dibujo en rojo al novio… porque le molan esos colores… Pero me pareció demasiado.
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¡Ah! Y una toalla grande enorme pa mi chico.
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Vamos, que como iba mi madre hace años… Llena de bolsas que casi no me caben en el coche para volver…

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