Alucina Vecina

Siempre me dijeron que mi vida era para escribir un libro… ¡Ahora es un blog! Entra, flipa y comenta

Helada


No precisamente por el frio, o por la temperatura (de hecho tengo fiebre, María… vas a ver como el lunes esté mala también…)

Hoy iba a escribir sobre que por fin había quedado con mi prima Sara y con Juan y que les hemos vuelto a ganar (Trivial y Cranium, aunque Sara ganó al CLuedo).
O sobre las clases que he dado esta mañana disfrazada de paraca loco y de xena guerrera asesina…

Pero no puedo. Nada de eso importa ahora. Nada de eso importa.

El padre de una de las dos personas más importantes de mi vida, ha muerto. Y nisiquiera me había dicho nada. Nisiquiera sabía nada. No puedo estar con él en un momento así. Daría lo que fuera por poder aparecer allí, a su lado, y dejar todo de lado, para poder estar con él. Para poder estar en silencio con él. O nisiquiera, si eso no es lo que quiere, como está la situación, pero si poder tener la posibilidad de estar cerca, de demostrarle que le quiero. Que estoy con él, quiera o no, yo estoy.

Se que no sirve de nada, que palabras palabras son, y en vez de hablar deberia mandarlo todo a la mierda, la fiebre, el curro, el cansancio, y coger un tren o un bus para ir para alla. Pero… quizá no sea tan importante, o simplemente no pueda permitirme una hostia más. O no una hostia, sino que ahora no voy a hacer nada alli, solo darme la paliza del año para nada.

Y es una familia con la que he crecido. El padre es una persona con la que no había tratado demasiado, pero su hijo era “mi hermano”, he estado horas y horas y horas en su casa, horas y horas y horas con sus hijos. Han sido muchos años, nos ha llevado muchas noches a la playa.

El cáncer ha sido el culpable. Cáncer de colon con metástasis. Nada que decir.

Sólo que a sus hijos, mujer, familia… Aún en la distancia, estoy con vosotros. Os quiero.
EPD

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