Alucina Vecina

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¡Pero qué ganas tengo!


Ya sólo me quedan dos días. La noche de mañana es la última que paso en Madrid antes de volver a mi tierra. En dos noches, a estas horas estará a puntito de llegar (bueno “a puntito” depende de a qué hora salga y como de hipergigante sea el atasco que pille. Pero si la cosa sale muy bien incluso podria estar allí. )

La verdad es que hoy no ha sido tan malo. Me paso el finde cabreada y luego se me pasa sin problema ninguno. ¿Pá qué me tienen que tocar entonces la moral? En fin. Al final lo peor de hoy han sido las agujetas en los tibiales, que me duelen una cosa mala. (Bueno, tampoco tanto, me duelen, si, me tiran un montón, incluso estando de pie, así que dando combat ni hablamos.)

También es que ya empiezo a oler a Lepe.
La cosa está muy tranquila.
Ya he quitado la mierda del coche (lo gordo, porque pasarle el aspirador ahora para llegar cuatro dias cargando la bici llena de arena… ¬¬) mañana hago la maleta… Mmmmmm, me huele a playa.

No va a ser lo mismo, ya. De ir con mis tres amigos a ir con una bici. Además mi “muy mejor amigo” de alli se irá con su chica esos días, así que no le veré. :( . Pero… ¿a quién quiero engañar? No necesito a nadie para disfrutar allí. Me encanta estar sola allí, ir a mi rollo, a mi ritmo. Y gente a quien llamar, si eso cambia, no me falta. Y tengo familia. Hasta va mi hermana. (Hasta me molestarán jajaja).

Me muero de ganas de pisar la playa, de respirar ese aire tan puro, de comer fresitas del campo. Necesito mi dosis de vida.

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