Alucina Vecina

Siempre me dijeron que mi vida era para escribir un libro… ¡Ahora es un blog! Entra, flipa y comenta

La pesadilla se ha hecho realidad. Lestat, siempre estarás conmigo.


Lestat ha aparecido… bueno… su cuerpo.
Me he encontrado su cuerpo.
En el sótano.
En la parte cerrada del sótano.
Al lado de la puerta.
Encerrado.
Muerto.

Busqué en todas partes… no sé cómo no miré ahí. No sé por qué no le oi. ¿Cómo pude cometer el error de mirar hasta dentro del depósito de agua y no mirar ahí.
Porque era imposible entrar.
No lo era.

Mi Lestat.
Mi niño.
No era un gato. Era “EL GATO”. Ya lo dije cuando contaba mi vida en gatos . Era perfecto.

Se perdió y removimos todo lo posible por encontrarle, carteles, vueltas por el barrio… Y no apareció. Ahora entiendo por qué. No perdí la esperanza de que acabaría volviendo, aunque hubiera pasado más de un año. Ahora ya se que no.
De hecho buscandole a él apareció Pandora. Pero “la furcia” no es Lestat. Nunca lo será.

Bajé a buscar azulejos para la reforma, que estaban ahí. Y cuando he bajado al sotano… he abierto la otra portezuela y lo he visto. Cubierto de polvo, de moho. Sabia que era él sin verle el collar. ¿quién iba a ser?
No ha sido ver el cuerpo, podría haber entrado por el otro lado de la puerta. Pero no he podido. Era Lestat. Mi madre me decía que no podía ser, pero lo estaba viendo. Lo he sentido en cuanto he visto el cuerpo. Al principio estaba tranquila. Sabía que eso que estaba viendo el cadáver de un gato. Negro. De Lestat. Cuando he asimilado eso… solo he podido echarme a llorar.

Cuando he conseguido salir, he dejado la luz encendida. No podía.

Y he llamado a mi niño, que venía de camino. Y se ha echado a llorar conmigo. Hemos bajado, gracias niño, no tenías que bajar. Y ya lo ha visto. Era él. Tenía el collar. Le ha dado un ataque de ansiedad a mi niño, que hemos apagado la luz como hemos podido y hemos salido a respirar fuera.

No sabemos cómo entró. Sólo sabemos que no salió. Murió encerrado. Al lado de la puerta. ¡Qué horrible! Sólo de pensarlo se me encoge el estómago. Ha estado todo este tiempo aquí con nosotros. Justo debajo del salón.
El refrán. Se hizo realidad. << La curiosidad... >> No puedo acabarlo. Se me hace un nudo en el estómago.
Bajaba tan feliz. Y cuando lo he asimilado. Ya sé qué ha sido de él. Ya sé que no volvera. Que sólo me quedan los recuerdos.
Debió de pasarlo tan mal.

Pero es todo tan extraño. No sabemos cómo pudo entrar ahí. No sabemos cómo no le oimos maullar. Si estaba debajo del salón. Las puertas no estaban arañadas. ¿Por qué mi gatitito? Por qué si estaba tan cerca el perro no fue capaz de encontrarle.

Hambre, sed, sufriimiento. ¡Qué final tan horrible! Con lo que le quería. Anoche mismo volví a sentir la esperanza de encontrarle. Anoche, un gato negro que no era la furcia entró en casa… le llamé, pero no era él. No, él estaba muerto en el sótano.

Seguía soñando que le encontraba, que volvía a casa que volvía a dormir conmigo. Aunque… sabía que estaba muerto. Un día cuando me iba a trabajar sentí que me pedía perdón, me decía que no estaba enfadado conmigo, que no era mi culpa, me daba las gracias y se despedía. Nunca sabré si fue en ese momento o si sólo fue una imaginación mía. Pero en ese momento supe que estaba muerto. Aunque esperaba que volviera. Deseaba volver a tenerle. Anoche mismo me volví a hacer ilusiones por un segundo.

Le quería tanto.
No quiero oir eso de “es sólo un gato”. Porque no. Ese gato era especial. No se como no miré ahí. Busqué y rebusqué por todas partes. Menos ahi. ¿Por qué? ¡JODER!

Le quiero tanto.
Mi gatitito.
No va a volver.

Lestat. Lo siento. No te imaginas cuanto.
No sabes lo que ha sido para mi verte así. Esperaba que cuando te volviera a ver podríamos ser felices.
Sabía que te encontraría. Pero esperaba que no fuera así. Vas a descansar en paz.
Lo siento, siento no haberte encontrado antes de que fuera tarde. Te juro que te busqué. Tú lo sabes. Me has tenido que oir llamarte todas las noches. Hasta en sueños. Te busqué, hicimos carteles… Y apareció otro gato, pero no eras tú. Te busqué. pero no te encontré, hasta hoy. Siento no haber bajado a tiempo. No me explico cómo se me pudo pasar, te busqué hasta dentro de cajas. Me metí en el falso techo a buscarte… Pero no en el falso suelo. Lo siento. Lo siento tanto. Se que eso no te va a devolver. Y yo se que no me lo voy a perdonar. Te quiero tantísimo. Te quería tanto. Sólo espero que fuera pronto. Que no estuvieras mucho tiempo sufriendo ahi. Quiero pensar que el que no estén las puertas arañadas es que fue pronto. Pero que estuvieras al lado de la puerta. Confiabas en que yo bajaría a rescatarte. Y no lo hice. ¡No te encontré! Ojalá pudiera volver y abrir esa puerta, meterme ahi, sacarte y seguir viviendo contigo, felices, que fueras tú el que viniera a la casa nueva con nosotros. Mi niño, mi gatitito. MI Lestat.
Lo siento lo siento lo siento. Por más que diga no lo soluciono. Pero LO SIENTO. Te quiero.

¿Cómo fuiste tan tonto de meterte ahi? ¿Cómo entraste? ¿Por qué no maullaste más alto? Has sido tú el que ha salido peor parado, tu has sufrido, tu te has ido… Se que lo sientes. Los dos lo sentimos. Los dos lo sabemos.
Me gustaria que ninguno tuvieramos que sentirlo. Pero los dos tenemos que hacerlo.

Ahora sólo puedo prometerte que seguirás estando dentro de mi. Seguirás en mi corazón y en mi alma. Te quiero. Siempre serás “Mi gato” “EL GATO”. Te quiero, y siempre te querré.
Tu descansa en paz, que se que cuando me muera, tu seras mi gato, habras avanzado. Dentro de mucho tiempo, estaremos juntos, mi niño (que también lo siente, lo sabes, no sabes lo que ha llorado y cómo le ha sentado verte… Los dos te queríamos. Sabes que eras como nuestro hijito. Sé que él está tan afectado como yo. Él tambien te quiere, y te queria. Y fue él quien fue fuerte cuando yo no podia, él hizo y pegó los carteles para buscarte, él fue a recogerte cuando nos llamaron que te habían encontrado… aunque no eras tú, no podías serlo. Él también hizo lo posible, te buscó… y siempre me animaba diciendo que volverías. Él estaba convencido que estabas en Telefónica. Él puso su teléfono y recibió llamadas y se movió para encontrarte.) Estaremos juntos mi niño y yo, y tú estarás con nosotros. Lo se.

Mi niño me regaló el colgante que en cuanto me dió supe que era tu espírutu. El colgante le encontró. Se que lo quisiste.

Estoy mejor de lo que podría esperar porque se que estás bien, se que eso sólo era tu cuerpo físico. Viniste a verme, a tranquilizarme. Me siento mal, pero.. sé que tu eres libre. Y que estás bien. Eres mucho más que un gato.
Eras mi guardián. Y me hiciste el regalo de venir físicamente conmigo. Cuidaste de mi. Llegaste en forma de mi animal, el gato. Un precioso gato negro. El más guapo que había, porque no eras sólo un gato. Cuidaste de mi y me dejaste con mi otro guardian con cuerpo. Mi niño.
Sé que no estabas encerrado en ese cuerpo hasta que te encontrara. Hacee muy poco quité la pieza del árbol con el deseo, pero guardé el papel. Y ahora se ha cumplido. Pero me tranquiliza saber que llevas mucho tiempo siendo libre, y que me sigues queriendo. Nos sigues queriendo, como nosotros te queremos a ti.

A los que lo lean, no puedo explicar por qué este gato no era solo un gato. Y no es que quisiera mucho a mi gato. Era más. Era “un familiar”. Era algo mágico.
No pido que lo entiendan, sólo que me respeten. Se que si no lo sientes así suena a loco perdio. Pero no necesito oir que tengo que ir al psiquiatra. Cada uno tiene sus creencias. No puedo soportar comentarios sobre esto. De hecho he puesto que no se permitan comentarios aqui. Sólo es un regalo hacia mi Lestat.

He encendido una vela por él en el salón. Justo encima de dónde está su cuerpo, aún no he sido capaz de hacer nada. Pero vas a descansar en paz. Te lo prometo, tu cuerpo también, no se va a pudrir en un sótano más.

Siempre Lestat. Te quiero, Gracias.


EPD

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