Alucina Vecina

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Pase lo que pase… 12 – I – 2011


Eso es lo que estoy pensando en el día de hoy. Pase lo que pase, me pase lo que me pase aquí… siempre será mi tierra, siempre me encantará estar aquí. Sí, en semana santa no me sentí así. Sí, eso hizo que no quisiera venir, que tuviera resquemor. Sí, mi entrada triunfal no es que fuera lo que más me alegrara… sí, llegué a pensar que me tenía que haber quedado en Madrid con mi nene.
Hoy me han prestado un coche, que mañana también lo tengo y puede que el viernes también (que ojalá me den el mío… aunque no se, ya se me han destorcío las vacaciones demasiado en un par de días).

Me he despertado porque me ha despertado mi niño llamándome, y era muy tarde para ir en bici… pero hacía un solazo enorme. Tenía que levantarme, que no había ni una sola nube a la vista. No había que desperdiciar una oportunidad como esa, un tiempazo, solazo y calorcito en el mes de enero, sólo pide playa playa playa y más playa.

He ido al piso viejo a hacerme la comida, pero resulta que no tenía papel albal, así que he pasado a casa de mi tía a ver si tenía, y no sólo me ha dejado papel albal, sino un coche, que ella hoy no lo necesitaba ya, así que me he ahorrado ir en bici.

Así que con coche lo tenía más fácil. Al llegar me he sentado un ratito en la arena y no he podido evitarlo: me he vuelto a bañar. El truco está en mojarse los pies un ratito, al principio se corta la circulación, pero enseguida dejas de notarlo y ese es el momento para quitarse la ropa y meterse en el agua. Es una sensación maravillosa, se pasa un poco mal dos milisegunditos, pero después… es genial. Mientras estas debajo del agua congelada piensas “qué maravilla” y al salir piensas “pues no era para tanto… ¡¡¡otra!!!” y así un rato. Hasta que me he salido del todo porque ya si que no sentía nada de mi cuerpo. Y después de secarme he comido y me he tumbado en la arena a entrar un poco en coma… que no hay nada como una siestita al solito en la playa. Pero un solito que gusta, no que achicharra. Lo que pasa es que ha venido un viejo asqueroso en plan que si quería compañía, pero acompañando las frases con ruiditos de esos que tanto asco dan. Pero con un “no, no estoy sola, estoy esperando que vuelvan con la botella de agua” se ha pirado. Pero por si acaso me he cambiado de sitio y me he puesto a jugar un poco a Bleach.

Como tenía coche, no tenía que apurarme con la hora que se hiciera de noche, he podido soltar la mochila con las toallas (que podía llevar dos, una para taparme en seco por si tenía frío) y hasta una chaqueta. Y he dado un señor paseo por la playa, que es una maravilla pasear por la playa en invierno. Había más gente que ayer. Vale, más gente equivale a unas 6 o 7 personas en vez de a 2 o 3… aunque un poco más tarde había más gentecilla, que a lo lejos siempre veías a alguien.
He disfrutado del paseo como hacía tiempo que no disfrutaba de un paseo… mojándome los pies, viendo la puesta del sol… Genial, genial, genial… ni he dado vueltas tontas a la cabeza.

Como tenía coche por un día, he aprovechado para ir a Portugal pa comprarle las sabanitas y las toallitas pa mis nuevos sobrinitos, para que los tengan. En dos tiendas, en la primera los jueguitos de cuna y en la segunda las toallas, porque en la primera no tenían nada que me gustara. Los he cogido en naranjita uno con una vaquita y otro con un gatito, y las toallitas también en naranja, con un osito y el otro… no me acuerdo la verdad. Pero son una pocholada.

Ya que estaba con el coche por la zona de unos kilómetros, he pasado a ver a Pepe Luis, el que crió a mi perro, amigo de mi padre y de la familia… y por poco me pasa lo que me pasó con mi coche con lo de girar por donde no hay calle… jajaja. No, en serio, es que han quitado el cartel grande que señalizaba por donde me tenía que meter y he tenido que dar un par de vueltas para poder meterme por la salida correcta. Le he pillado saliendo de su casa, porque si me paso una vez más de entrada no le pillo. Después me ha llamado que si podía ir a cenar hoy, aprovechando que tenía coche. Así que he venido a casa a ponerme un pantalón largo (que a todo esto, yo seguía con las mayitas cortas de montar en bici y el cortavientos). Y he ido a cenar con ellos.

No tenían raya, pero he comido choco plancha (aunque no como en el Rodri) y un atún al ajillo buenísimo. Yo estaba un poco apurá porque tenía que venir a devolver el coche a mi tía, y he llegado a las 00’30, después de echarle 10 euros de gasolina y se ha quedado la gasolina casi igual… que tiene cojones la cosa. Vale que he hecho unos cuantos kilómetros, pero… 10 euros… aunque al precio que está… que esto nisiquiera era diesel, que era gasolina que esta aún más cara. Pero bueno, tengo coche.

Y aquí estoy, en la camita viendo la tele, escribiendo… que me voy a poner a mimar enseguida, que estoy grabando Bleach, lo de Zampakuto en el usb para verlo en la tele… si no me duermo antes.

Mi día ha mejorado un montón mis vacaciones, dormir hasta tarde, playa con un tiempo buenísimo, baño, paseo… cena con comida de la buena… Maravilloso, a ver cómo va mañana.

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