Alucina Vecina

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Vacaciones II: jaquecas, futbol y cumple. DESDE AGOSTOOO!!!


Como he tenido un día horroroso en el que me costaba sacar la sonrisa aunque fuera triste… voy a publicar la otra mitad de las vacaciones con mi chico… que siempre me viene bien recordar el haber estado en la playa… en mi tierra… ¡¡¡qué ganas de volver!!! [y lo que me queda]. La primera mitad de la primera mitad de las vacaciones (la segunda fue con prue): ya la publique Asi que… esta es la continuación y el final de las dos semanas con mi chico:

Lo que también me ha jodido bastante es que me ha tocado otra señora jaqueca de las chungas. De estar cuatro días con dolor de cabeza, de los cuales apenas me apetecía ir a la playa. Así que con eso lo digo todo. O incluso ir a la playa un rato y responder que sí a la pregunta: “¿quieres que nos vayamos a casa?”. El aire también influía en que me encontrara aún peor… así que cuatro días, que normalmente en las jaquecas gordas son 3 días y cuando me viene la regla se me pasa, pero esta vez fueron 4 días y no se me quitó al venir la regla. Ni al bañarme en la playa.

De hecho el día que jugaron los chicos al fútbol (otro partido “jovencitos” vs “veteranos” [qué mal me sienta decir que nosotros éramos los “veteranos”], no fuimos a la playa ese día, y cuando le dejé en el pabellón me fui a la playa yo un ratito… y me sentó bien… mientras estaba dentro del agua, pero después el efecto se pasó y me quedé como estaba. Que es lo que me pasaba los otros días, durante unos segundos se me pasaba, pero sólo unos segundos, y a veces ni eso.

Pero hablando del partido… esta vez jugaron dentro del pabellón, y cuando yo llegué me dicen que fuera a llenar la botella de agua… sin darnos cuenta de un par de detalles… uno: que la llenaría de agua del grifo, la que para soltar la barriga está de maravilla, pero para estar bien no tanto… y dos.. que estaban cerrados los vestuarios, excepto en el que se estaban cambiando los del San Roque… así que no era plan de entrar ahí… aunque… quizá si…

Acabaron rotísimos, cansadísimos. Ese día era el del segundo partido Madrid – Barça, y quedamos con mi prima y su marido a ver su casa y a cenar con ellos. Tienen la casa chulísima, han mejorado mucho la cocina con una barrita aprovechando un rincón, abriendo, poniendo en lo que era una sala una mesita con sillas pero en plan diáfano, cambiando la dirección del sofá y la pedazo de cacho de tele con 3d que tienen con sourround de ese… y la han puesto en lo que nosotros queríamos: blanco y negro, pocos muebles… me encantó. Y la anécdota: yo conocía la casa entera, pero mi chico no creo que hubiera pasado del salón… tienen un pasillo kilométrico, y no exagero cuando digo que el pasillo puede medir… 50 metros, y tiene un marco de puerta en medio. Cuando nos pusimos delante del pasillo, esa puerta estaba abierta, y mi chico dijo “ah, muy buena idea lo del espejo al final del pasillo para que parezca más largo”. Nosotros lo tomamos como coña, pero… cuando lo repitió comentando que era muy buena idea, que un amigo suyo lo había puesto y que daba mucha amplitud… yo ya pillé que no estaba de broma, mi prima su marido y yo nos miramos con cara de.. ¿en serio? Así que agarré a mi chico, le volví a sacar al pasillo (habíamos entrado en una habitación) y dije “ven aquí, cariño… Mira y dime… ¿¿te ves en el espejo??” y ahí se dio cuenta que o no tenía alma, o era un vampiro… o eso no era un espejo. Entonces flipó… y yo me reí.

Con ellos pasamos el día de mi cumple, junto a Juan Méndez, en la playa de Portugal en montegordo (en mi monte… ). Antes de ir, los tíos se pasaron ocho pueblos y nos regalaron un montón de cosas chulas para la casa (un plato con dibujo de playa, dos botellas de cristal de colores, vasos inclinados con fondo de colores, una lámpara, un delantal, paño de cocina, guardamandos del padrino… y no sé que más). Después de soltarlo todo fuimos a por Juan Méndez y de ahí a Portu. Al bajarnos del coche allí nos dimos cuenta de que todos menos Juan Méndez íbamos con algo amarillo, que parecía que nos habíamos puesto de acuerdo, los dos juanes llevaban bañador amarillo, mi prima vestido amarillo y yo llevaba una camiseta amarilla. y se notaba que éramos españoles, porque fuimos los únicos que estábamos hablando todo el rato. Hay que reconocer que la playa de Portugal esta bastante bien, aunque negaré haberlo dicho. Aunque se nota los que somos de playa y los que no. Juan Méndez, mi prima y yo nos bañamos nada más llegar y luego repetimos unas cuantas veces, y los otros dos juanes como mucho se mojaron los pies y se acercaron a hacer un poco el tonto en la orilla. Conseguimos resistirnos a los bolines de creme. Y después volvimos a España, más pronto de lo que me gustaría, pero teniendo en cuenta que ellos no van nunca a la playa pues más que satisfecha.


El trayecto de vuelta fue bastante gracioso, porque por primera vez me uní a uno de los vaciles de mi chico: Juan Méndez tenía en el móvil una canción que le gustaba mucho a mi chico, asi que le pidió que se la pasara por Bluetooth, pero como Juan Méndez no es demasiado ducho en la materia, dudaba un poco, y empezó a sonar en la radio esa canción… así que mi chico empezó a decir que cómo la había mandado a la radio, que la quería en el móvil, no en la radio, y el otro pobre todo rayado de cómo había hecho eso, y yo participé diciendo que posiblemente la hubiera enviado al parrot… y claro, aparecía un parrot en la lista de bluetooth… Pobre Juan. Normalmente es a mí a quien se la lían y me extrañó estar en el otro lado. Pero es que justo después de eso, le prestó el móvil a mi chico para que se la pasara él, a ver si lo entendía… mientras hablaban… tardó unos 20 segundos, de verdad que no más, incluso fueron menos… pues cuando se dio la vuelta para devolverle el teléfono… se había quedado completamente dormido. Pero del tipo “con el cuello roto”.
Cuando estábamos entrando en Lepe, se despierta como si nada, y dice “chicos, ¿os importa que me de una cabezadita?”… “Ya me la he dado, ¿no?” “si, Juan, estamos entrando en Lepe” XDXD.

Como yo quería pasear por la playa, porque aún era prontísimo fuimos a dar un paseo por la playa. Y ahí aproveché a contestar los mensajes, las llamadas de la familia y esas cosas. Pero a la vuelta dije que ya estaba bien, que no estaba aprovechando el paseo por la playa tanto con el móvil. Asi que callé al móvil y me puse a disfrutar del paseo.

Pero ahí no acabó el día, habíamos quedado a cenar con los amigos en el Linos. Lo gracioso es que quedamos a las 22.00 en el sitio. Nosotros, a las 22.15 avisamos que ibamos a salir en 5 min. Nos dijeron que no habían salido aún, y que también tardaban un ratito en salir. Llegamos a las 22.40, no había nadie. Nos dimos cuenta que a Juan Méndez no le habíamos avisado… pero él tampoco había llegado. A 22.50 llegaron Juan y Sara después de un rato esperando, los chicos se pusieron a la cola, y llamo Juan Méndez a decir que salía, que tenía que echar gasoil y aparcar… y que si eso le pidiéramos. Jajaja. Vamos, que llegamos todos puntuales. La verdad es que me sentí súper bien, como una niña pequeña, porque sé que ninguno de ellos suelen cenar en el Linos… desde hace años y años, pero por mí fueron a cenar allí (y por mi chico).
Pero lo más mejor fue… el… SÚPER HELADO DE LA FRAGOLAAAA. Tocó copa con ¡¡cuatro!! Bolas. )Pistacho, chocolate, mora y yogur. Se me hace la boca agua de recordarlo. Con nata, sirope… y ¡¡hasta con velas y estrellitas!!! El de la Fragola las puso. 15 años cumplía Jajajaja.


Con las velitas… Si es que son mas majooooosssss

mi super helado esperandome en la mesa… después de soplar las velitas :D
Puede ser que fuera enorme, pero según me lo terminé sólo podía pensar en más helado, más helado, máaaaaas. Además, nos encontramos con los abuelos y los padres de Sara que se sentaron con nosotros a tomarse el helado.


Fue un cumple fenomenal, todo el día con los amigos, playa, helado… Acabamos agotados, pero fue genial. Lo único malo: a la mañana siguiente se iba mi nene. Pero, pasó el día de mi cumpleaños conmigo. Y fue genial.

Pero es que el día anterior también lo había medio celebrado: comimos en el Rodri con mi hermana y Carlos, y cenamos en el buffet asiático con Pako y Bea (que al final a lo tonto fue lo único que les vimos en todo el verano. No nos conseguimos poner de acuerdo más. Y los quiero un montón y me encanta estar con ellos, son una pareja que me caen fenomenal y que me encantan. Además estar con ellos es genial, porque comen tanto como nosotros, les pirran los helados de la fragola como a nosotros, les encanta pasear por la playa… Así que además del postre del bufete, nos tomamos un helado de la fragola paseando por la playa. Aunque hacía un montón de aire. (Bueno, un montón de aire hizo durante todo el verano).

Lo que si que se tiene que deducir de lo que escribo es que dieta, lo que se dice dieta no es que la cumpliera a rajatabla. Aún sin cocina en la que cocinar me seguí haciendo el caldo todos los días, e intentaba controlar un poco, pero no me limitaba con los postres, ni con las cosas que me apetecían… Y sigo haciéndolo.

En resumen, que a pesar del mal tiempo y de que no se estaba bien en la playa, que estuve sin coche, que tuve jaqueca, que cumplí años… Han estado muy bien esta parte con mi chico. Unos días libres con él, unas vacaciones de verdad, que este año he podido disfrutar sin estar acojonada con el teléfono… (Hablando de teléfono… me he hecho la porta y ahora tengo un móvil decente y con internet… y el wasaaaaap XDXD, es otro mundo).
Necesitaba desconectar, disfrutar, comer, los helados de la fragola… Estar con mi chico, con mis amigos…
Y me libré de llevar a mi chico a Sevilla, porque justo salía hacia Madrid mi hermana y le dejaron en la estación de camino. Me quedé sola un par de días. Pero fueron pocos. Siempre me da pena que se vaya.
Me encanta mi tierra. Me encanta estar con mi chico. Me encantan las vacaciones. Me encanta estar de vacaciones en mi tierra con mi chico. :D :D.

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