Alucina Vecina

Siempre me dijeron que mi vida era para escribir un libro… ¡Ahora es un blog! Entra, flipa y comenta

Si fuera un pj


Me han dado una gran idea hoy. como no me acuerdo qué es lo que quería escribir hoy… Voy a escribir sobre mi como si hiciera la presentación de un personaje de juego de rol.

<< Llegué al mundo, pero desde el principio estuve marcada. Incluso antes de nacer estaba claro que mi existencia iba a ser difícil, para mí y para los que me rodean: el mero hecho de sobrevivir era el primer reto al que tenía que enfrentarme. No buscaban mi supervivencia, yo era una causa perdida, el objetivo era salvar a mi madre: que yo no la matara. Pero aún siendo solo una bola de carne y huesos era una luchadora. No iba a dejar que mi madre pereciera por salvarme... así que me salvé. Y la salvé.

Desde el principio demostré que no era convencional,aunque fuera el sol ardía, tuvieron que ayudar a mi corazón a entrar en calor, quizá esos momentos fueron los que me obligaron a crear un muro de hielo alrededor de mi corazón... o quizá sólo fueron los palos. Quizá fue todo.
No sólo fue mi corazón y mi pequeño cuerpo el que se enfrió. Mis defensas saltaron, me tiñeron de un color amarillento, todo mi cuerpo reaccionaba, trataba de avisarme, de hacerme fuerte.
Pero pasó.

La noche siempre me alertaba, siempre me llamaba. Era como un ser nocturno, ¿oscura? quizá. Siempre me reconfortó la noche, la luna, las estrellas. Siempre me molestó el sol. La noche era mi momento. La oscuridad mi fuerza y la luna mi talismán.

Poco a poco esa bola de carne y huesos se convirtió en una niña un tanto arisca. Mi infancia pasó, entre risas y llantos, entre juegos y golpes. Aprendí lo que es querer y aprendí lo que es perder a los que quieres. Perdí al último de mis abuelos vivos antes de que pudiera realmente recordarlo. No supe lo mucho que me afectaría eso hasta mucho después. Aunque creo que nunca me abandonó. Aprendí lo que es estar sola y a la vez acompañada.
Pero fui una niña feliz: aprendí del mejor, aprendí de mi padre. Aprendí a trepar a los árboles, a tirarme al río con una cuerda, a jugar con las medusas y los delfines, a pescar... incluso a nadar contra los remolinos, a volver a nado desde el medio del mar (lo que me hizo fuerte y valiente), corrí por el campo, salté por las piedras... si me caía me volvía a levantar... aunque se me cayera un avispero encima o un balón me hiciera volar. Tuve infancia.

Siempre supe que había algo diferente en mí, veía cosas que no todos podían ver, era capaz de sentir y de percibir. De leer entre líneas, de observar... y quizá fue demasiado tarde cuando aprendí que a veces es mejor callar. Más de uno me tuvo miedo. Aprendí por el camino más difícil que nadie quiere saber la verdad. Casi nadie. No se pueden aceptar, aceptan la hipocresía, pero las verdades no las aceptan. Te temen si las ves y te ejecutan si revelas que lo sabes.
Siempre supe que era diferente... y no supe, o no quise ocultarlo. Y me alegro: eso me hizo como soy. Siempre hice caso a mi instinto y es algo que espero no matar nunca. Sentir y no pensar... He jugado tantas veces esa carta que tiene las esquinas melladas... Pero no importa. Se refuerzan, es una carta que no dejaré de jugar. Es sólo cuando me guardo esa carta, cuando dejo al cerebro hablar cuando me bloqueo, cuando me equivoco... y a veces... eso puede ser fatal.

Esa niña arisca, diferente y luchadora se fue convirtiendo en mujer. Su cuerpo cambió, pero solo parte de su mente cambió. Se hizo más fuerte, más dura. A base de errores fue consiguiendo aciertos. A base de llantos consiguió risas... O consiguió secarse las lágrimas. Consiguió abrir los ojos y ver más allá de lo que éstos la mostraban. Consiguió VER, ver con el alma. Aprendió a no traicionarse... Aprendí a ser yo. Tal y como soy.

Poca gente me llega. Pero quien me llega, lo hace de verdad, esa capa que me recubre me protege, me aísla, pero me hace darlo todo por los míos. Es difícil que quiera a alguien, pero cuando quiero, no quiero con los ojos, no quiero con el corazón, quiero con el alma, con el espíritu, con la esencia. Por eso un golpe desde dentro conseguirá partirme el alma en pedazos que quizá nunca vuelvan a recomponerse. Quizá algún pedazo se pierda... Pero en el fondo sólo me harán más dura. Porque... << un corazón bonito no es un corazón liso, es un corazón lleno de remiendos y de costuras, porque significa que ha amado, que ha sufrido, pero que se ha rehecho y ha seguido luchando>> .

Soy capaz de VER, de SENTIR, de QUERER. Incluso antes de que se sepa. Tengo un gran instinto. Tenerme en el equipo significa tener una guerrera y una bruja. Cuerpo y espíritu. Tenerme significa tener a alguien que va a luchar con su vida por sus ideales, pero capaz de hundirte en un abismo, capaz de hacer que desees callarme… de la razón que tengo. Siempre tengo razón. Y lo que más te molestará es que sabré las cosas mucho antes que tú… y puede que sea tarde cuando lo veas.
Aunque tenerme en el equipo también implica retrasar la marcha dando vueltas buscando los lugares, esperando a que me levante del suelo por haberme tropezado con cualquiera de mis pies izquierdos, o perder enseres por cualquiera de mis tres manos izquierdas, hay que mantenerme alejada de las cosas importantes (electrónicas ni hablemos) y hay que recordarme y explicarme las cosas una y otra vez.

La aventura continúa… ¿¿podrás unirte a mi?? >>

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