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Archivo mes Octubre, 2015

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el cuadro de Sakuhin

Oct-14-2015 By coyote

EL CUADRO DE SAKUHIN
Sakuhin era un niño bastante delgado para su edad. Tenía unos enormes ojos azules y unas orejas que parecían dos paréntesis en su linda cara.
Vivía en un pueblo cerca del mar.

Sabía leer, escribir y cálculo básico pero antes que ir a la escuela él prefería ir al campo, al monte o a la playa: confiaba más en las lecciones de la Naturaleza y de la Vida que en las lecciones que los maestros daban sobre geografía o historia.

Un día mientras caminaba por la playa vio una vela encendida y a su lado una chica con los ojos tristes.
Cuando se acercó se dio cuenta de que ella no podía verle, mas sí debía sentirle ya que en ese momento esbozó una sonrisa y dijo: <>.
Sakuhin no entendió nada. Nunca había visto a esa chica, pero en el momento en que miró a sus ojos y escuchó su voz supo que era alguien muy importante y querido. Se sentó a su lado y sintió que estaba lejos, pero a la vez muy cerca.
Pasados unos minutos ella se levantó y sonriendo dijo: <>.
Se fue con el semblante alegre.
Sakuhin ya sabía quién era. Sonrió al verla sonreír y se alegró de haber podido pasar un tiempo con ella. Aún quedaba mucho para que volvieran a hablar.

A Sakuhin le encantaba pescar. El mismo se fabricaba las cañas con los juncos que encontraba y a veces se deshilachaba la ropa para usar los hilos como sedal. A veces interrumpía la pesca entrando al agua a jugar a saltar sobre las medusas, persiguiendo a los pájaros o simplemente paseando.
Le encantaba mirar el mar y el horizonte. Pasaba horas sentado mirándolo. A veces sentía que al otro lado del mar, al otro lado de esa línea sin fin, había otro mundo, un lugar con el que sentía una extraña conexión. No paraba de imaginar qué sería lo que estaba al otro lado.

A pesar de vivir en un pueblo pequeño en una época difícil, se sentía muy afortunado pues podía pasar todo el tiempo que quisiera en la playa, en el campo, en el monte o simplemente ayudando a su mamá, a la que quería con locura.

Cierto día, mientras estaba en el campo, persiguiendo un conejo tropezó y cayó sobre un charco. Se manchó, pero algo se iluminó en su interior: podía pintar usando barro, machacando las hojas o los pétalos de las flores. Y así, usando sábanas viejas como lienzo podría tener siempre a la vista los paisajes que tanto le gustaban o las personas a las que quería sentir cerca.
Corrió de un lado a otro buscando y cogiendo flores de colores. Volvió a casa, cogió una sábana vieja (su madre le regañaría por eso, pero quería hacerle un regalo especial al fin).
Salió y buscó un sitio frente al mar, un sitio donde poder cerrar los ojos, sentir y dejar trabajar a sus manos.
Pintó durante horas.
El resultado le sorprendió, le liberó y le hizo sentirse más feliz de lo que nunca se había sentido. Había escuchado a su interior y por fin había visto la luz y sacado lo que tenía dentro, lo que le oprimía, esa sensación de estar incompleto había desaparecido. Al observar el resultado supo que ya estaba completo.

En el cuadro estaban sus padres con él y su perrito Bis, pero había nueve personas más: una mujer realmente hermosa que sonreía con los ojos llenos de amor; cuatro muchachas con los rostros más felices que se pudiera imaginar (una de ellas era la chica de la playa); y cuatro niños: dos niños y dos niñas, dos rubios de ojos claros y dos morenos.
La playa aparecía de fondo.

Esa era su familia. Toda su familia.
Pero el cuadro no era solo eso. El cuadro era un espejo a otro mundo, al otro lado del mar, el mundo en el que ellos estaban.
Cuando lo miraba, no solo veía a su familia: sentía que estaba con ellos. Ellos no podían verle pues era una ventana de una sola dirección, pero ahora podía estar siempre a su lado. Podía velarles y también vivir por él, disfrutando de su libertad.

Cuando llegó su madre y vio el cuadro las lágrimas brotaron de sus ojos. No solo no se enfadó, sino que se alegró y dijo: <>.
Al cabo de un rato llegó su padre, y los tres, junto a Bis, pasaron horas al amor de la hoguera escuchando hablar a Sakuhin: el tiempo no pasaba.

Pintó también otros cuadros en los que aparecían más de sus seres queridos: su hermana con su familia; sus amigos; las parejas y amigos de sus hijas…

Sus cuadros eran magia pura.
Cuando alguien necesitaba ayuda, aunque no lo supiera, se iluminaba su imagen en el cuadro y él, estuviera donde estuviera, acudía en su ayuda.

Tiempo después descubrió que Sakuhin no era su verdadero nombre. Le llamaban así porque ese era el nombre que se daba a los que crean obras de arte.
Y todo lo que él tocaba lo convertía en arte.

No se limitó a pintar cuadros representando a sus seres queridos: descubrió que también podía pintar recuerdos, vivencias o momentos. Cuadros en los que él mismo podía entrar y salir a voluntad recordando lo vivido desde una nueva perspectiva: sin tiempo, sin espacio, sin límites. Aprendiendo y viviendo.
Podía ver más allá en cada situación: desde sus ojos y desde los de los demás; podía ver y sentir lo que los que le acompañaban veían, sentían o incluso pensaban. Podía pasar de un cuadro a otro, de un recuerdo a otro.
Pasaba a su antojo de ser un niño con sus padres a ser un padre con sus hijas.
Si lo prefería podía imaginar y crear nuevas vivencias. Podía hacerlo TODO. Era LIBRE. Y así sería siempre.

Descansa. Disfruta. Por fin eres libre.
Papá. Te quiero. Siempre lo haré. Eras un genio. Eras mi ídolo, mi héroe. Te he admirado toda mi vida: valiente, luchador, has superado cada una de las pruebas, a cual más dura que se te han presentado… como ibas con todo por ayudar a quién te lo pidiera o consideraras necesario. Como nos has cuidado, adorado y desvivido por nosotras. Como nos has dado y demostrado todo ese AMOR en mayúsculas que llevabas dentro, como al jugar con nosotras transformabas todo tu genio en un brillo en los ojos y en el corazón. Lo has hecho muy bien. MUY muy muy muy bien.
Ahora no eres un recuerdo, eres un TODO, un sentimiento. Un sentimiento que aunque una enfermedad se comiera mi cerebro, permanecería en mí. Tú, tu esencia, tú en general, no eres un recuerdo o una anécdota: eres el mayor sentimiento que tengo, no se puede olvidar. Ni yo, ni tu mujer, ni tus hijas, ni tus nietos, ni tu familia, ni tus amigos. Jamás vas a ser olvidado. Tu legado no son sólo tus cuadros. Somos nosotros. Y eso seguirá.
Cruza, disfruta lo que te has ganado, lo que no has podido disfrutar en vida. Lo que el Destino caprichoso te ha privado, recupera estos años encerrado en un cuerpo sin fuerzas y sin libertad. Disfruta. Sin dolor. Sin miedo. Sin penas. Compréndelo todo. Descúbrelo todo. Cuéntamelo cuando llegue… y también me contarás el cuento de la vieja Pepita, o de qué color es el cielo. Disfruta por ti, aprovecha todo el tiempo, porque ya no tienes límite. Aprovecha para ti, porque cuando yo vaya… querré estar contigo mucho tiempo, y cuando el tiempo deja de existir… eso significa mucho.
Soy como soy por ti: me has enseñado todo lo que sé y lo que soy. Tú me has enseñado a valorar la vida sobre todas las cosas, a amar a los animales, ya que “quien quiere a un animal, siempre tendrá un amigo”, a respetar el medio ambiente, a amar la vida, a ser sana, a no meterme en líos… me has enseñado más de lo que te imaginas. Siempre has sido mi ejemplo y “mi persona”, mi referencia, mi ser más querido.
Tú siempre has querido ir con tu mamá. Ten claro que yo siempre querré ir con mi papá. Que además mi mamá aún tiene que quedarse, ella también tiene que vivir, siempre ha cuidado de alguien y ahora, le has hecho un último regalo: vida para ella, para centrarse en ella. GRACIAS por dar tu vida para que ella pueda vivir. Para que nosotras podamos vivir sin miedo.
GRACIAS por todo lo que me has enseñado, por todo lo que has hecho por mí, y por los demás, por ser cómo eras, y por haberme elegido como hija. Es un honor ser la hija de un genio, de un artista, de un corazón tan grande. Lo hacías todo bien, no sé cómo, pero lo hacías, y eso, debe incluirme a mí: cada día de mi vida he luchado por estar a la altura, y ahora más que lucharé por honrarte, porque la parte de tu legado que está en mí no baje. GRACIAS desde el primer segundo de mi existencia hasta ese último momento del jueves cuando me fui y no te quise despertar dándote un beso porque estabas dormido. Por todo lo que me has dado en vida. Por cada gesto, por cada detalle, por cada “te quiero” con palabras o sin ellas. Por TODO. Descansa en paz. Te lo has ganado. Disfruta tu recompensa por todo el dolor y el sufrimiento que has padecido, por todo el miedo que has pasado, por todo lo perdido que has podido estar en algunos momentos.
GRACIAS por todas tus gestas, tus luchas, tus regalos, no sólo materiales, por cada pensamiento cariñoso que has tenido conmigo y con las demás. GRACIAS por TODO.
Dicen que el valor de una persona se mide por lo que deja. Y lo que tú dejas es tan grande… que no se puede ni describir. Eras el mejor. Eras bueno en todo, desde lo más pequeño a lo más grande. Tu legado continúa.
Como genio artista que eres, ahora estás reconstruyendo el cielo con “Mine craft”. Eso sólo puede significar que lo vas a hacer un lugar aún mejor. Porque pones duende en todo lo que tocas.
Siempre, siempre, siempre, siempre, SIEMPRE papá.
TE QUIERO.
Y… “arriba España”

Lectura de despedida versión larga

Oct-14-2015 By coyote

Descansa. Disfruta. Por fin eres libre.
Papá. Te quiero. Siempre lo haré. Soy como soy por ti. Más allá de la genética. Tú me has enseñado todo lo que se y todo lo que soy. Eras un genio, y ni en los mejores de mis sueños podré llegar a estar a tu altura en muchas cosas. Esas mi ídolo, mi héroe. Te he admirado toda mi vida, lo valiente, luchador que eras, como has superado cada una de las pruebas, a cual más dura que se te han presentado, lo trabajador que eras, como ibas con todo por ayudar a quién te lo pidiera o consideraras necesario. Como nos has cuidado, adorado y desvivido por nosotras. Como nos has dado y demostrado todo ese AMOR en mayúsculas que llevabas dentro, como al jugar con nosotras transformabas todo en un brillo en los ojos y en el corazón. Lo has hecho muy bien. MUY muy muy muy bien.
Has tenido una mujer que se ha desvivido por ti, y os habéis querido con el alma; a pesar de las muchas discusiones habéis aguantado todo juntos. Has tenido unas hijas maravillosas… La mayor, Aurora, heredó tu talento, tu capacidad de transformarse de mujer dura a amor puro… La segunda, Nieves… es un ángel. Si alguien podía traer un ángel a la tierra eras tú. La tercera, Susana, tiene tu espíritu libre y tu valor. Y yo… tu pasión por Lepe y por la vida.
No siempre lo demostraba, y aunque solo nos hemos dicho más “te quiero” estos últimos años, y nunca te llamaba “papá” sino “gordo”, te adoro, te adoraré siempre, te llevaré dentro de mí siempre, porque no eres un recuerdo, eres un todo, un sentimiento. Un sentimiento que aunque una enfermedad se comiera mi cerebro, permanecería en mí. Tú, tu esencia, tú en general, no eres un recuerdo o una anécdota: eres el mayor sentimiento que tengo, y eso se siente, no se olvida. Ni yo, ni tu mujer, ni tus hijas, ni tus nietos, ni tu familia, ni tus amigos. Jamás vas a ser olvidado. Tu legado no son sólo tus cuadros. Somos nosotros. Y eso seguirá.
A partir de ahora, cuando encienda una vela, o pasee por el monte o por la playa, o por cualquier parte, sobre todo de nuestro amado Lepe, porque todo lo bueno que haya que ver alrededor del mundo, en Lepe lo tenemos mejor… cerraré los ojos y sentiré. Por si al ver esa vela, o al verme a mí, nuestros mundos se conectan el tiempo necesario para volver a sentirnos juntos. Para que como dice el cuento, levantes la mirada y sientas el amor de los que aún o hemos llegado. No para reunirnos, pero sí para abrir una ventana instantánea.
Me considero una buena persona, pero además de buena persona, me considero una buena influencia. Y eso es por los valores que me has enseñado. Por ti. Tú me has enseñado a valorar la vida sobre todas las cosas, a amar a los animales, ya que “quien quiere a un animal, siempre tendrá un amigo”, a respetar el medio ambiente, a amar la vida, a ser sana, a no meterme en líos… me has enseñado más de lo que te imaginas. Igual tú no lo sabías, o no lo creías, ahora sabrás que es cierto lo que te digo, pero siempre has sido mi ejemplo y “mi persona”, mi referencia, mi ser más querido. Y de verdad que no sé cómo voy a hacerlo a partir de ahora. Sé que lo único que ha cambiado es que ya no me vas a hablar en voz alta, ni te voy a tocar, pero que si vas a seguir guiando mis pasos, y a mi lado. Aunque desde el otro lado. Cruza. No te quedes, iré yo por ti. Has hecho todo lo que tenías que hacer. No quiero que te quedes perdido, ni por mí, ni por mamá, ni por mis hermanas o sobrinos, nosotros cuidamos de ella. Cruza, disfruta lo que te has ganado, lo que no has podido disfrutar en vida. Lo que el Destino caprichoso te ha privado, recupera estos años encerrado en un cuerpo sin fuerzas y sin libertad. Disfruta. Sin dolor. Sin miedo. Sin penas. Compréndelo todo. Descúbrelo todo. Cuéntamelo cuando llegue… y también me contarás el cuento de la vieja Pepita, o de qué color es realmente el cielo… y cómo es estar en él. Disfruta por ti, aprovecha todo el tiempo, porque ya no tienes límite, ya no tienes tiempo… aprovecha para ti, porque cuando yo vaya… querré estar contigo mucho tiempo, y cuando el tiempo deja de existir… eso significa mucho.
Ya te echo de menos. Echo de menos estar en medio de la nada, monte o mar, solo contigo. Voy sola, pero no es igual. Por lo menos ya nunca más iré sola. Porque aunque cada uno desde un mundo, pero seguro que te apetece también ir cuando yo vaya. Echo de menos jugar contigo. Tenemos pendiente un combate de pin y pon. Te has ido sin que te haya ganado ni una sola vez, quiero la revancha cuando vaya.
GRACIAS por todo lo que me has enseñado, por todo lo que has hecho por mí, y por los demás, por ser cómo eras, y por haberme elegido como hija. Es un honor ser la hija de un genio, de un artista, de un corazón tan grande. Lo hacías todo bien, no sé cómo, pero lo hacías, y eso, debe incluirme a mí: cada día de mi vida he luchado por estar a la altura, y ahora más que lucharé por honrarte, porque la parte de tu legado que está en mí no baje. GRACIAS desde el primer segundo de mi existencia hasta ese último momento del jueves cuando me fui y no te quise despertar dándote un beso porque estabas dormido y no te quería despertar. Por todo lo que me has dado en vida. Por cada gesto, por cada detalle, por cada “te quiero” con palabras o sin ellas. Por TODO. Descansa en paz. Te lo has ganado. Disfruta tu recompensa por todo el dolor y el sufrimiento que has padecido, por todo el miedo que has pasado, por todo lo perdido que has podido estar en algunos momentos. GRACIAS por todo lo que has perdonado, a mí… y a la familia en general, por ese enorme regalo que nos hiciste a todos hace unos años, al tragarte tu orgullo y aceptar una disculpa. Lo que siempre negabas que harías, acabaste haciéndolo “mira si se tiene que ver mal para hacerlo” decíamos… pero sé que el motivo era que nos querías tanto a todos que eso no podía seguir así. Todos merecíamos normalidad. Y salió muy bien, fue otra de tus gestas como padre. Sé lo mucho que te costó, pero al final dejaste todo de lado por nosotros. Fue digna de un héroe. GRACIAS. GRACIAS por todas tus gestas, tus luchas, tus regalos, no sólo materiales, por cada pensamiento cariñoso que has tenido conmigo y con las demás. GRACIAS por TODO.
Tú siempre has querido ir con tu mamá. Ten claro que yo siempre querré ir con mi papá. Que además mi mamá aún tiene que quedarse, ella también tiene que vivir, siempre ha cuidado de alguien y ahora, le has hecho un último regalo: vida para ella, para centrarse en ella. GRACIAS por eso también, por dar tu vida para que ella pueda vivir. Para que nosotras podamos vivir sin pánico a “la llamada”. Hemos sufrido esa horrible llamada. Nos has liberado. Aunque para nosotras tenerte, cuidarte… era algo que hacíamos encantadas, estábamos felices de poder tenerte, de poder serte de utilidad, como tú has sido con nosotras toda nuestra vida, una pequeña forma de devolverte ese favor que nos has hecho con nuestra vida, con todo lo que has hecho. No es una deuda, no es algo a pagar, pero aunque tú te sentías mal por ello, a nosotras nos hacía bien ayudarte. Todo por ti.
Dicen que el valor de una persona se mide por lo que deja. Y lo que tú dejas es tan grande… que no se puede ni describir. Eras el mejor. Eras bueno en todo, desde lo más pequeño a lo más grande. Tu legado continúa.
Como genio artista que eres, ahora estás reconstruyendo el cielo con “Mindcraft”. Eso sólo puede significar que lo vas a hacer un lugar aún mejor. Porque pones duende en todo lo que tocas.
Siempre, siempre, siempre, siempre, SIEMPRE papá.
TE QUIERO.
Y… “arriba España”