Alucina Vecina

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Lectura de despedida en el cementerio papá.


Descansa. Disfruta. Por fin eres libre.
Papá. Te quiero. Siempre lo haré. Eras un genio. Eras mi ídolo, mi héroe. Te he admirado toda mi vida: valiente, luchador, has superado cada una de las pruebas, a cual más dura que se te han presentado… como ibas con todo por ayudar a quién te lo pidiera o consideraras necesario. Como nos has cuidado, adorado y desvivido por nosotras. Como nos has dado y demostrado todo ese AMOR en mayúsculas que llevabas dentro, como al jugar con nosotras transformabas todo tu genio en un brillo en los ojos y en el corazón. Lo has hecho muy bien. MUY muy muy muy bien.
Ahora no eres un recuerdo, eres un TODO, un sentimiento. Un sentimiento que aunque una enfermedad se comiera mi cerebro, permanecería en mí. Tú, tu esencia, tú en general, no eres un recuerdo o una anécdota: eres el mayor sentimiento que tengo, no se puede olvidar. Ni yo, ni tu mujer, ni tus hijas, ni tus nietos, ni tu familia, ni tus amigos. Jamás vas a ser olvidado. Tu legado no son sólo tus cuadros. Somos nosotros. Y eso seguirá.
Cruza, disfruta lo que te has ganado, lo que no has podido disfrutar en vida. Lo que el Destino caprichoso te ha privado, recupera estos años encerrado en un cuerpo sin fuerzas y sin libertad. Disfruta. Sin dolor. Sin miedo. Sin penas. Compréndelo todo. Descúbrelo todo. Cuéntamelo cuando llegue… y también me contarás el cuento de la vieja Pepita, o de qué color es el cielo. Disfruta por ti, aprovecha todo el tiempo, porque ya no tienes límite. Aprovecha para ti, porque cuando yo vaya… querré estar contigo mucho tiempo, y cuando el tiempo deja de existir… eso significa mucho.
Soy como soy por ti: me has enseñado todo lo que sé y lo que soy. Tú me has enseñado a valorar la vida sobre todas las cosas, a amar a los animales, ya que “quien quiere a un animal, siempre tendrá un amigo”, a respetar el medio ambiente, a amar la vida, a ser sana, a no meterme en líos… me has enseñado más de lo que te imaginas. Siempre has sido mi ejemplo y “mi persona”, mi referencia, mi ser más querido.
Tú siempre has querido ir con tu mamá. Ten claro que yo siempre querré ir con mi papá. Que además mi mamá aún tiene que quedarse, ella también tiene que vivir, siempre ha cuidado de alguien y ahora, le has hecho un último regalo: vida para ella, para centrarse en ella. GRACIAS por dar tu vida para que ella pueda vivir. Para que nosotras podamos vivir sin miedo.
GRACIAS por todo lo que me has enseñado, por todo lo que has hecho por mí, y por los demás, por ser cómo eras, y por haberme elegido como hija. Es un honor ser la hija de un genio, de un artista, de un corazón tan grande. Lo hacías todo bien, no sé cómo, pero lo hacías, y eso, debe incluirme a mí: cada día de mi vida he luchado por estar a la altura, y ahora más que lucharé por honrarte, porque la parte de tu legado que está en mí no baje. GRACIAS desde el primer segundo de mi existencia hasta ese último momento del jueves cuando me fui y no te quise despertar dándote un beso porque estabas dormido. Por todo lo que me has dado en vida. Por cada gesto, por cada detalle, por cada “te quiero” con palabras o sin ellas. Por TODO. Descansa en paz. Te lo has ganado. Disfruta tu recompensa por todo el dolor y el sufrimiento que has padecido, por todo el miedo que has pasado, por todo lo perdido que has podido estar en algunos momentos.
GRACIAS por todas tus gestas, tus luchas, tus regalos, no sólo materiales, por cada pensamiento cariñoso que has tenido conmigo y con las demás. GRACIAS por TODO.
Dicen que el valor de una persona se mide por lo que deja. Y lo que tú dejas es tan grande… que no se puede ni describir. Eras el mejor. Eras bueno en todo, desde lo más pequeño a lo más grande. Tu legado continúa.
Como genio artista que eres, ahora estás reconstruyendo el cielo con “Mine craft”. Eso sólo puede significar que lo vas a hacer un lugar aún mejor. Porque pones duende en todo lo que tocas.
Siempre, siempre, siempre, siempre, SIEMPRE papá.
TE QUIERO.
Y… “arriba España”

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