Alucina Vecina

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Archivo mes Diciembre, 2015

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La manta mágica

Dic-27-2015 By coyote

Mi nuevo cuento.
Realmente la falta corregir cosillas… pero… de regalito de Reyes adelantado…
Iban a ser tres historias diferentes, que por separado con conseguía darles sentido… y juntandolas… me gusta.

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Aisa era el guerrero más fuerte y más noble de su aldea, valiente como el que más. Pero no sólo era un magnífico guerrero, también era considerado uno de los más sabios del lugar. Por lo que era respetado por todos los que le conocían, y gracias a los mercaderes y comerciantes, su nombre era conocido más allá de las fronteras de su país.

Eso era lo que todo el mundo sabía de él, pero lo que no sabían era de dónde sacaba su valor, su juicio y su razón. Aisa era puro de corazón y tenía la habilidad de escuchar y ver “más allá”. Era un buen observador, tanto en el exterior como dentro de él.

Eran muchos los que se acercaban a sus campos a preguntarle mientras trabajaba, pero siempre se permitía parar para contestar a todos. Muchos jóvenes, le preguntaban cómo podían seguir el hilo rojo que les conectaba con su amor verdadero.

Él no podía ver los hilos rojos, pero sí podía empatizar con aquéllos que le pedían ayuda, y gracias a su poder de observación, podía imaginar en qué se basaba el anciano de la luna (quién se encarga de unir los hilos rojos de los que están destinados a estar juntos) al conectarlos.

A pesar de poder ayudar a los demás, él no era capaz de sentir su hilo rojo, siempre intentaba ver el hilo enganchado a su meñique, pero le era imposible. Incluso llegó a pensar que él no tenía ese hilo y jamás encontraría el amor verdadero.

Yujin era el mejor amigo de Aisa. Al contrario que su amigo, era un poco inconsciente y precipitado a la hora de actuar. Era un buen guerrero, pero por su impaciencia, siempre perdía cuando se enfrentaban, y varias fueron las ocasiones en las que se salvó gracias a la intervención de algún aliado, o porque algo dentro de él le arrastraba o le hacía moverse en el último momento.

Era un momento complicado para la aldea, la amenaza de una posible guerra con el país vecino era más que inminente, y ellos serían de los primeros afectados porque eran totalmente reacios a permitir que se talara el bosque y se mataran todos los animales, que según el emperador del país de al lado era lo que debía hacerse para demostrar la supremacía del ser humano sobre el resto de la Naturaleza.

Un día, mientras ambos estaban en el bosque, escucharon un ruido atronador, y notaron como el suelo empezaba a temblar. Unos segundos después vieron como todos los animales del bosque salían huyendo. Aisa y Yujin se miraron… y algo dentro de ellos impidió que huyeran, si no que les impulsó a acercarse. La aldea no estaba lejos, y fuera lo que fuera lo que había provocado ese estruendo, no podía ser bueno si todos los animales habían optado por huir en dirección a la aldea. Como experimentados guerreros, era su cometido proteger a los que no podían hacerlo solos.

Juntos, se acercaron al origen del estruendo, y no eran capaces de creer lo que vieron: un enorme dragón negro, con los ojos rojos, y una boca humeante; que estaba en medio de un cráter observándoles.

El dragón río al verles, y sin darles opción a reaccionar, escupió una bocanada de fuego hacia ellos. Yujin fue rápido y empujó a Aisa hacía el río, justo a tiempo para no ser chamuscados por la llamarada. Dentro del agua, había dos seres extraños, uno morado y otro gris. El morado, cogió a Aisa y lo arrastró por el río hasta una aldea. Cuando Aisa cerró los ojos para parpadear, ya había desaparecido. Estaba solo, en una aldea, muy parecida a la suya, pero a la vez diferente. Ninguno de los vecinos era humano, esa aldea estaba habitada por los animales del bosque, que ahora estaban completamente tranquilos.
No sabía que había pasado con sus amigos y vecinos, pero tenía la sensación de que hacía tiempo que esta aldea era así. No había rastro de humanos. Ni de su amigo Yujin, lo último que sabía de él, era que el ser gris del río se había llevado a su amigo.

Afortunadamente, los animales no le vieron como una amenaza, si no que sintieron que su corazón era puro, y no sólo no le atacaron, sino que se pusieron cerca de él para darle calor y compañía, ya que de repente Aisa se sentía sólo, vacío. Los animales le arroparon y le dieron la seguridad necesaria, para sacar lo más profundo de sí mismo.

Y lloró. Lloró y lloró hasta que se secó por dentro. Lloró hasta que no le quedaron más lágrimas. Al principio, pensó que se había secado una parte de él, pero al cabo de un rato cambió de opinión. No se sentía “seco”, se sentía “diferente”. Sentía que las lágrimas habían salido de su interior, dejando un hueco dentro, un hueco que permitía volver a llenarse de cosas nuevas. Las lágrimas le habían cambiado, habían salido de lo más profundo de su ser para reforzarle por fuera, para crear una capa más en su experiencia. Lo que por dentro le dañaba, por fuera le reforzaba.

Cuando se miró, vio que su cuerpo brillaba, que esas lágrimas se habían endurecido, formando una capa que le protegía, una capa formada por sus sentimientos más profundos, que le reforzaban a la vez que dentro tenía un hueco para el recuerdo y lo nuevo.

Gracias a sus lágrimas, y a ese hueco que había dejado dentro, fue capaz de ver más allá, de pensar, ya que la única forma de aprender algo nuevo es dejar espacio para ello, vaciando de las cosas que no necesitamos, o transformándolo en algo que nos sea útil.

Fue capaz de ver que atado a sus dedos, había varios hilos de colores. En el meñique, estaba el hilo rojo que le uniría a su amor verdadero, pero ese no era el hilo que tenía que seguir. En su dedo corazón, había un hilo de color azul, que sentía que le unía con su amigo Yujin. Tenía también en sus dedos, varios hilos de varios colores, que le unían con el resto de sus amigos, de su familia y de personas importantes para él… sintió que a algunos aún no les conocía, pero al igual que con el hilo rojo, sabía que esos hilos no se podrían romper pasara lo que pasara, y llegado el momento, le unirían con esa persona. El anciano de la luna, no sólo unía a los amantes, si no que también unía a los amigos.
Pero ahora el hilo que le interesaba era el hilo azul que le unía con su amigo Yujin. Sentía que le necesitaba. Aunque sabía esto, no sabía cómo seguir ese hilo, para poder reunirse con su amigo y ayudarle.

Miró a los animales a su alrededor, seguían a su lado, ofreciéndole su apoyo y su compañía. Este hecho, le llenó. Y volvió a llorar. Lloraba porque no sabía cómo ayudar a su amigo, porque no sabía qué habría sido de sus convecinos, lloraba porque se sentía egoísta por estar tan a gusto rodeado de los animales mientras los demás podrían estar en peligro…

Esas lágrimas, volvieron a crear una coraza a su alrededor, al igual que los anillos de un árbol, esas lágrimas iban formando anillos de protección y de conocimiento a su alrededor a la vez que le liberaban por dentro. Cada capa le recordaría una experiencia, podría recordar sus lecciones y sus vivencias con sólo mirar su alrededor.

El nuevo hueco que le quedó dentro, le hizo ver cómo podía seguir ese hilo azul que le unía con Yujin. Sólo tenía que cerrar los ojos, concentrarse… y caminar hacia delante, dónde el hilo le llevara.
No sabía cuánto había caminado, pero de repente, vio que al final del hilo, había una persona, atada en una cueva, frente a un dragón que se reía y un ser gris que observaba la escena como un sirviente esperando su próxima orden.

Abrió los ojos y se encontró al lado de su amigo, que también abrió los ojos, sorprendido de verle, a la vez que intentaba gritarle que se alejara, pero ya no podía gritar más.

Los ojos del dragón y del ser gris parecieron vacilar durante un instante cuando le vieron, pero enseguida volvieron a brillar de seguridad y maldad. El dragón volvió a reír y sin esperar más, lanzó otra bocanada de fuego hacia los amigos. Pero esta vez fue Aisa quien se puso delante de su amigo y le abrazó. La capa formada por sus lágrimas, se abrió protegiendo también a Yujin, y enfrió las llamas de fuego del dragón.
Dentro de la capa, los dos amigos miraban sorprendidos la situación, y sintieron cómo el tiempo se paraba durante un momento. Momento en el que pudieron agradecer que su amigo siguiera vivo. Se miraron a los ojos, y esta vez ambos pudieron ver ese hilo azul que les unía. Ambos entendieron por qué a veces podían comunicarse sin hablar, por qué sabían en todo momento cuándo se necesitaban, o por qué se conocían de una forma tan profunda y pura y se comunicaban sin palabras. Pero ese no era momento para preguntarse por qué lo veían ahora. En esa mirada ambos supieron cómo actuar.
Tanto el dragón como el ser gris se sorprendieron al ver que los dos amigos estaban ilesos. Y ese momento de vacilación, fue el que los amigos aprovecharon para contraatacar. No tenían armas. Pero los monstruos tampoco eran reales. Eran miedo y oscuridad. Y eso se vencía con determinación y luz. Cuando Aisa atacó al dragón, sintió como el ser morado que le había llevado a la aldea de los animales se unía a él, pegándose al pecho del dragón negro, y convirtiéndose en la luz más brillante que se pueda imaginar, una luz llena de energía positiva y de valores… haciendo que el dragón de sombras se consumiera hasta desaparecer. El ser gris se fue con él.

Antes de que el ser morado se apagara, los amigos pudieron ver que estaba formado por los espíritus de todos los antepasados de la aldea, y todos los animales queridos que habían avanzado. Por eso sentían tanta seguridad y tanto amor emergiendo de ese ser. Vieron como todos sonreían y justo después desapareció.

Los dos amigos se abrazaron, y rieron. La capa protectora alrededor de Aisa esta vez no se deshizo, sino que se desprendió convirtiéndose en una manta, brillante, fuerte y llena de energía. Lloraron de alegría por volver a ver a sus antepasados, por haber salvado a la aldea, porque su amigo siguiera a salvo… y por seguir a salvo. Y sus lágrimas volvieron a unirse a la capa, poniendo en ésta una capa más, haciéndola más fuerte. Y liberando un poco más sus corazones.

Mientras volvían a la aldea, Aisa contó a Yujin cómo había conseguido la capa, y lo que había descubierto acerca de los hilos del Destino. Y cuando miró sus manos, esta vez descubrió otro color más: el morado, el hilo que le conectaba con los espíritus de sus antepasados, un puente entre los mundos, un hilo que aunque no pudiera reunirles, sí podía permitir a los que seguían en este mundo sentir la cercanía de los que ya no están. Un hilo que los antepasados podrían utilizar para comunicarse, un hilo que demuestra que la muerte no es una separación definitiva, un canal para demostrar que pase lo que pase, seguían unidos. Ya que absolutamente nada, ni la distancia, ni las dificultades, ni la muerte, pueden romper los hilos del Destino.

Sujetando la manta de protección en sus manos, vio como los hilos de sus manos, se entrelazaban, dando más consistencia y fuerza a la manta, los hilos morados y azules se entretejieron con la manta, aumentando su protección, no sólo eran sus experiencias y sus sentimientos lo que la formaban, también estaba formada por sus amigos y sus antepasados. Lo que aumentaban la protección de la manta, convirtiéndola en un objeto mágico de un valor inigualable.

Aisa y Yujin se sintieron aliviados cuando llegaron a la aldea y vieron que algunos de los animales volvían al bosque, mientras otros se quedaban con los aldeanos.

Ninguno de los aldeanos sabía qué había pasado, ni por qué los animales habían decidido ir a la aldea y quedarse con ellos, hasta que unos días más tarde llegó una mensajera el emperador con un mensaje. El emperador del país vecino había desaparecido dejando sólo una armadura gris, que se había desintegrado al amanecer, cuando la luz iluminó su palacio. Con una nota de agradecimiento a Aisa y Yujin por mostrarle el camino de la luz. El nuevo emperador había anulado todos sus decretos, y con ellos la amenaza de guerra. Y citaba a los compañeros a que le explicaran lo sucedido.

La mensajera, era una valiosa guerrera llamada Ai. En cuanto las mirada de Aisa y Ai se miraron… sus corazones se conectaron, durante un instante el hilo rojo que les unía se hizo visible para todos, y sus almas sonrieron al reconocerse.

En el viaje de vuelta después de la audiencia con el emperador, Aisa puso su manta de protección sobre Ai, la manta volvió a iluminarse, y los hilos rojos del amor pasaron a formar parte de la manta de protección. Aumentando un poco más su efectividad.

Aisa y Ai no tardaron en enamorarse, y acabaron formando una familia. La manta, cada vez era más fuerte: cada vez tenía más experiencias y sentimientos, y más hilos de colores entretejidos. Los verdes de la familia se unieron.

Cuando Aisa partió, las lágrimas de Ai reforzaron la manta, que cedió a su hijo. Ai enseñó a su hijo a utilizarla: cada vez que tuviera miedo, se podría cubrir con la manta, que era una manta de protección, con la mayor protección del mundo: la experiencia, los sentimientos y la esencia. Nada podría traspasar esa manta mágica de protección: ni el fuego de un dragón, ni el miedo ni las sombras. Y dentro de esa manta, el portador podía elegir el mundo en el que quería resguardarse.

Gracias a Aisa, fueron muchos los que aprendieron a crear sus propias capas mágicas de protección, comprendieron que de todo se aprende, que llorar no es un signo de debilidad, sino que connota una fortaleza y un aprendizaje. Que refuerza y libera.

Desde entonces, en cada familia, la capa pasa de generación en generación, siendo cada vez más fuerte.>>

Aisa (ser querido)
Yujin (amigo)
Ai (amor)

cine star wars VII en familia

Dic-27-2015 By coyote

¡¡¡¡POR FIN HE VISTO STAR WARS!!!!
Yeaaaaaahhhhhhhh!!!!!!
Hemos ido toda la familia (bueno, salvo la familia de mi hermana Nieves, que no se fiaba de meter al nene en el cine con tanto efecto y tal)… Pero si hemos llevado a mi madre, con Susana Dominguez Nieves, Aurora D. Luffy, Juan Carlos Real Rodriguez, Juanmi Juanchu, Lili, Juan y yo.

Creo que es la primera vez que vamos al cine todos juntos desde… con los niños nunca… y de pequeña… pufff.,, puede que tampoco.
También especial… porque el episodio I lo vi con mi padre (que creo que también fue la única vez que fui al cine sola con él… o que recuerde… ). La primera peli de la primera trilogía que estrenaban que hubiera nacido, la vi con mi padre… y la primera peli de la siguiente trilogía la veo con toda la family.
De la peli… pues voy a seguir con el respeto que está teniendo todo el mundo a los spoilers. Y aunque yo sabía ya todo lo que iba a pasar… no me sorprendió nada. El que no lo pensara es que es un poco… (desde el respeto) cortito XDXD.
Y tengo que decir que me ha encantado la peli. (hay que recordar que no solo en las pelis, si no en la historia real… “la historia se repite”). El detalle de que hayan incluido más a las mujeres… Y que esta prota me ha gustado mucho, y el droide también… (Para los excesivamente cortos esto puede ser un spoiler, aunque salga en el trailer y en las imágenes de promos…) pero ella tiene que ser animalista…. por como “adopta un perro” y el droide es como un chuchito…
Y solo voy a decir una cosa más… Chewaka fue quién me hizo soltar unas lagrimillas…

cumple Lili

Dic-27-2015 By coyote

El 24 fue el cumpleaños de mi princesa mayor. De mi “pequeñina” que me saca media cabeza…
Una niña… que diga lo que diga de ella me quedaré más que corta. Es la niña más dulce y más cariñosa del mundo. La más tierna… es AMOR.

Una listilla pedorrilla también… pero… es parte de su encanto.
Decir que la adoro sería quedarme más que corta también… como leí el otro dia: “los sobrinos son el mejor regalo que una hermana te puede dar” y Aurora D. Luffy me dio dos de los regalos más grandes de mi vida. Dos soles.

Mi niña tuvo un cumpleaños difícil… y los tendrá a partir de ahora… aunque este será el peor… un cumpleaños en un día complicado… y con una gran ausencia en la mesa.

Egoistamente… el hecho de tener que celebrar un cumpleaños suaviza el ambiente… aunque…
Fue difícil. No fue feliz del todo… pero tuvo una tarta más que chula!!!

FELICIDADES MI PRINCESA! !!! Eres un angelito caído del cielo… y ya hay otro angelito en el cielo que te guarda el sitio.

Te quiero!!