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Lepe verano 2017

Sep-18-2017 By coyote

Lepe verano 2017.

Llevo un rato pensando cómo resumirlo… pero no me salen las palabras.
Partiendo de la base que no contaba con ir… lo ha hecho aún mejor y disfrutarlo mucho más. Por lo mucho que lo necesitaba aunque no lo supiera. Por lo bien que me sienta ir a mi tierra. Por lo que me gusta ver a mi gente, a mi playa, a mi monte… a conectar con mi esencia y con mi alma. Por sentirme un poco más cerca de mi padre… no por la piedra fría que contiene sus cenizas: sino porque allí estaba su esencia y allí está la mía, allí es cuando siento de verdad.

No voy a volver a repetir lo horribles que han sido estos dos años, y lo mucho que he necesitado conectar con mi esencia.. y no me han dejado. No lo voy a hacer, porque por fin puedo decir del todo que han pasado. Se ha puesto el punto y aparte, el que el año pasado resultó ser sólo un punto y seguido. Esta vez no.
Tampoco voy a hablar de los intentos de sabotaje por parte de personas queridas que en vez de alegrarse y dejarme conectar conmigo y sentir la felicidad, han intentado hacerme sentir mal, o atacar, con calumnias o con consecuencias de vil y cruel aburrimiento y egoísmo puro. Han intentado atacarme. O quienes han involucrado a otras personas por un enfurruñamiento suyo… Afortunadamente tener la conciencia tranquila y seguridad en todo lo que hago hace que nada pueda alterar el equilibrio y a calma. No se han podido salir con la suya. Porque todo pasa por algo y la verdad es que a pesar de tener casi el mismo marco, había un hilo pendiente, un detalle que podía haber hecho que no fueran tan especiales o tan tranquilas, que me hubieran coartado libertad o me habrían impedido ser tan libre, y a pesar de lo que pudo acarrear, salió mejor de lo que podía haber esperado. Y también me alegro de ello. Pese a lo que ha venido detrás. Ha merecido la pena, aunque tenga que pagar un precio injusto. Todo sucede por algo. Y cuando algo tiene que ser, el universo conspira para que sea así. Y así fue. Gracias a ello he podido estar tan bien. Y es algo maravilloso que todo se encamine para salir bien.

Por el camino tan largo que ha sido volver a mi playa unos días sin mirar el calendario o el reloj dije que cuando llegara besaría el suelo. Y no pudo ser de otra forma… con lágrimas en los ojos pisé mi sur. Sólo el ver el mar desde la duna… hizo que todo se pasara, borrón y cuenta nueva, solo con la esencia del mar, solo con su visión, solo con sentirlo cerca.

Antes de volver, la previsión del tiempo era mala, daban lluvias, nubes, mal tiempo… pero nada de eso importaba (claro que prefería bueno, pero solo con estar allí, mi Lepe haría su magia). Y estando allí… el universo conspiró a mi favor y me regaló unos días maravillosos. Sol, calor (pero no del excesivo molesto), aire el día que tenía que hacerlo y calma para el resto.

Después de dormir poco, madrugar, un viaje de 700 kilómetros, parar solo a soltar algunas cosas en casa y coger la sombrilla… pasar la tarde tumbada en la playa, con la única compañía de mi gran amiga Nuska… sin nadie alrededor… leer, bañarme, tumbarme… de verdad que no tiene precio. El momento en el que ya solté todo, y me metí en el mar… sólo en ese rato se me quitaron todos los dolores y males que llevaba. Ahí se cerró la puerta de estos años.

Llegué a tiempo de ir a la feria medieval de Castro, con mi querido Juan Méndez. Al que si siempre me alegro de ver… esta vez llevó a un nivel más allá. En los últimos años, cada vez que lo veo esta un poco mejor, se va quitando capas y va creciendo y encontrando la calma… y esta es la vez que más cerca de su verdadera esencia le he visto… ¡¡y me encanta!!! ¡¡este es mi Juan!!! Me ha encantado ese nuevo nivel de confianza, esa forma de hablar… GRACIAS. Es un claro ejemplo que según se van cerrando cosas abiertas, y menos luchamos contra el mundo, mejor está uno. Cuando algo mejora, abre un camino que va haciendo superar todo, en la vida familiar, laboral, personal… en todo. Todo está relacionado. Y me alegra verle cada vez mejor… y espero que la próxima ya sea completísimo.
Fui con él a la feria medieval… y tengo que decir que a pesar de ir solos, hacía tiempo que no la disfrutaba así. Los crepes de esa mujer que tiene magia (y los crepes… todo el año pensando en ellos…), el ambiente, vimos varios pasacalles… pero lo mejor… el momento en el que nos arrancamos a bailar saltar y brincar en uno de ellos… esa naturalidad… esa señal de que estábamos bien, el dejarnos contagiar por la alegría de la música que tocaban y la fiesta que estaban organizando… ¡¡me encantó vernos reír así!!! ¡¡a los dos!!!

No había mejor forma de empezar el día de mi cumpleaños.
A la vuelta, después de dejarle… sentí otra vez la llamada, ahí es más fuerte. La llamada del mar, del baño nocturno. De ese baño que limpia el alma. De estar solos el mar, la luna (aunque ahí estaba muy pequeña), las estrellas y yo. Ese ritual que me da la vida. Eso que me llena de energía y de fuerza. Amo empezar los años así. Y después… para terminar de sentir la magia… subir a la torre del catalán, que desde hace unos años adquirió un nuevo significado mucho más espiritual para mí. Poder sentirme más cerca de mi padre. Poder estar CON ÉL en el día de mi cumpleaños. Poder sentarme a su lado, poder sentirle real. Estar con nuestra esencia.
La playa nocturna y la torre del catalán bajo las estrellas son los que hacen que mis 27 de agosto sean especiales. Es la esencia mística del día.

Este año han sido solo 11 días al final (con regalazo por parte de mis compañeros por los cambios y del coordi por darme los días y el cuadrante de la semana siguiente) pero los he exprimido como pocas veces lo he hecho. Creo que es de las veces que más lo he aprovechado.

En esos días he ido al monte, he andado la flecha, he aprendido kite, he conocido sitios nuevos de mi Lepe, he estado con mis amigos, he perreado en la playa… he hecho todo lo que pensaba… y mucho más.

Días de estar solo en la playa tirada de sol a sol han sido menos, porque he estado haciendo cosas en la playa. Pero los he tenido, días de hacer la comida al despertarme, coger a Nuska y tirar a la playa… y no movernos de allí hasta después de la puesta de sol. Solas o acompañadas, paseando o tumbadas leyendo (yo, Nuska no leía XDXD) [¡¡Me he leído 8 libros!!! (vale que 5 eran cortos…)]
De llevar la música para hacer un yonkigrit o un balance… y al final no hacerlo. De ver puestas de sol maravillosas, de pasear después entre los pinos, recordando lo bien que lo pasaba siempre allí.
No he podido evitar sonreír más de una vez pensando en lo que son las cosas… mi padre siempre quiso “cambiarnos de playa” e ir a la casita azul en vez de a La Antilla, y a pesar de que lo intentó varias veces, a nosotros siempre nos gustó más la Antilla… pues desde que no está (bueno, el mismo año) apenas piso la Antilla y voy siempre a la casita azul… sin darme cuenta… hasta esta vez que me he dado cuenta… y me ha hecho sonreír. Curioso…
He paseado por la playa de noche, por la bajamar, con solo la magia y la luz de la luna y las estrellas. Me he bañado desnuda bajo la luna llena. Me he bañado cada noche disfrutando de la llamada del mar, de la paz absoluta y del murmullo de las olas. De depurarme y limpiarme. De acercarme y conectarme con el otro lado del océano. Me he dado baños largos en los que podía sentir la magia y la paz.

Días en los que he tenido que hacer un parón después de comer en el rato de la siesta, para engancharme un arnés y volar una cometa. Experiencia que me ha ENCANTADO. Y que estoy deseando que llegue el año que viene para repetir, superarme, y ojalá en el año que viene consiga aprender lo que me falta para poder disfrutarlo completamente… porque será aún mejor.
Para mí ha sido un verdadero reto. Desde hace unos años, desde que me cambió el cuerpo, me he vuelto muy torpe, he pasado de ser ágil a ser un pato mareado… no me acostumbro. Y… esto, parece más fácil “volar una cometa” de lo que es… aunque una vez lo consigues… no te parece tan difícil y no entiendes cómo no eres capaz de hacerlo a la primera… o mejor en la 500.
En la decisión de animarme a probar creo que además de lo que ya he contado de la semillita que metió mi hermana, el mirar desde la orilla desde hace años, los ánimos de Irene, el empujón de mi hermana… ha influido los años de amargamiento que llevo. Los años de “me he matado a trabajar y no he disfrutado nada” el “me merezco disfrutar después de todo el sufrimiento, de todo lo que he pasado”. Quizá si hubiera estado maravillosamente, no habría terminado de arrancarme (como no lo he hecho otros años). Una vez más se demuestra que “no hay mal que por bien no venga” y todo pasa por algo. Puedes amargarte… o crecer en ello y seguir levantándote y luchando.
Y es una decisión que de verdad me alegro mucho de haber tomado, no solo por lo que me ha entretenido este año, sino porque es un antes y un después, es algo que quiero seguir haciendo, un homenaje que… la verdad es que necesitaba. No tanto por el kite en sí, que aún no he sido capaz de navegar en condiciones y sentir todo lo que tiene que ofrecer, sino por la posibilidad de poder hacerlo, el haber tomado una decisión e ir a por ello.
Además del kite en sí. La sensación de superarme, de que en tres días he pasado de llorar de inutilidad, de sentirme mal, de pensar que ni en un millón de años y 15 vidas podría hacerlo, de estar a punto de rendirme, de pasarlo incluso mal… a sentir la libertad, la magia, la calma… el que todo lo que hay alrededor se borra… solo existe el aire, la cometa, el mar, la tabla y tú. El dejarte deslizar, esa libertad, esa felicidad, esa calma… Además de ese buen gusto que queda por superarte, de ganar una batalla, de conseguir un reto más… de que nada se interpone en tu camino (aunque no consigas hacerlo bien o aprender del todo… pero el cambio es drástico). Llorar de emoción, de paz… en mi caso también de emoción y recuerdos de cuando era pequeña, de pensar en lo mucho que le gustaría a mi padre e imaginar cómo sería la cometa y la tabla que él se habría hecho…
Siempre he dicho que el agua es mi elemento, y que en el mar me siento feliz, me siento en equilibrio. Siempre me llama el mar…y… esta es una forma de estar en consonancia con el mar, de disfrutarlo de una forma diferente, de poder evadirte mientras te diviertes… es magia pura. Sabía que me iba a gustar, pero no pensaba que me fuera a aportar tanto… en tan poco que soy capaz de hacer… no quiero imaginar el día que lo haga del todo.

Esos días después de sentir eso, he podido ir al monte (sitio al que seguramente no hubiera ido si no hubiera ido a clase y quisiera compensar a Nuska). Mi monte… otro lugar en el que me siento especialmente bien. En el que siento que conecto especialmente con mi interior… en el que me siento yo. En el que todo se borra, el tiempo se para, se crea un oasis… y solo estamos la naturaleza y yo (y Nuska). Otro de los sitios que me llaman, donde además siento a mi padre mucho más cerca. Tantos recuerdos entre esas piedras, esos pinos, esos eucaliptos, esas jaras. Esa magia. Ese sitio al que ir a pensar, o no a pensar, a sentir. Donde todo sale, donde las cosas se aclaran. El silencio… (aunque eso en verano es más molesto, por la mano del hombre… la autopista pasa cerca, y con el monte en silencio… se escuchan demasiado los coches rugir en la carretera y rompen un poco la paz, pero afortunadamente es fácil aislarlos). Ese es otro punto mágico para mí. Me encanta… aunque me cueste arrancarme de la playa para perderme por allí… y luego siempre lo agradezco.

También he tenido la oportunidad de que mi Lepe me sorprenda, de conocer sitios nuevos, como el molino de mareas en el río, a sólo 5 minutos de casa… que no conocía. Me ha encantado saber que siguen quedando sitios nuevos, aunque pocos, que me puede sorprender el verdadero silencio, el fluir del río, la calma. Un sitio con unas puestas de sol espectaculares en la más absoluta calma. No se puede pasear demasiado bien por el barro, pero tiene magia. Y la calma ahí si que es total, porque no hay nadie nunca (muy pocos o casi nadie lo conocen) y está en medio de la nada, no hay nada cerca… es otro oasis de paz. Unos colores preciosos…

Hasta he vuelto a ver el paraíso de la flecha de Nueva Umbria completa, todo el paseo hasta la desembocadura, el por qué es la costa de la luz… playas vírgenes, sólo arena, agua, sol y yo. Hasta Nuska se portó como una bendita ese día. Mi padre tenía razón cuando decía que ni caribe ni nada, que Lepe era mucho mejor. Y sin salir de España. Sólo hay que saber dónde moverse. Además que salvo el inconveniente del error de predicción (cargar con chubasquero y no llevar crema) que me propició un torrado (después convertido en un precioso y oscuro moreno…) iba mucho mejor preparada y pude disfrutar de verdad del paseo. Y… como ya había puesto el punto y aparte antes de empezar el paseo, fue un paseo de calma, no tenía nada que dar vueltas en la cabeza, simplemente disfrutar del paseo, de las vistas, de mi compañera… la cabeza vacía, nada a lo que dar vueltas… eso es algo que muy pocas veces en mi vida he podido tener, siempre he tenido algo que me preocupaba, algo que me atormentara… pero esta vez no. Y lo que podría tener, ha dejado de atormentarme y soy libre. Estos años también me han servido para aprender mucho, para liberar mi mente, y aunque mi situación no sea la perfecta, dar vueltas no sirve, al final hay que disfrutar el día a día, ser feliz con lo que haces y no con lo que deberías estar haciendo. Que cada día sea especial, aunque no sea lo que a priori tuvieras planeado para este momento de tu vida. Todo llega. Todo pasa… la conciencia tranquila…Y tener así la cabeza hizo que fuera MÁGICO de verdad.
Es que todo en estos días ha sido pura magia.

Y de mi gente… pues más que satisfecha también. Porque por fin he podido saldar una deuda pendiente (de semana santa, aunque… en realidad de hace mucho más). Coyote siempre cumple su palabra, aunque tarde… no olvido. Me ha resultado realmente increíble, pero a la vez me ha hecho MUY FELIZ quedar con el Chorrinca, Zulaica y los peques. Creo que es la primera vez que quedo con ellos… intentos muchos, muchos “a ver si coincidimos”, pero de llegar a vernos… creo que la última vez que estuvimos cenando con ellos aún no tenían a Javi (que tiene 7 añazos!). Suena tonto… pero me ha hecho muchísima ilusión poder compartir un rato con unas personas que… ahora conozco a lo lejos, pero que llevo en el corazón. Gente que ha estado en mi vida desde hace muchos años, que prácticamente hemos crecido a la vez (sobre todo a él), que nuestros padres eran amigos cuando eran pequeños… que aunque no vea mucho… tengo un gran cariño. Me siento muy orgullosa de ellos, como sacan a su familia adelante, como son unos currantes, me alucina ver a Francis hecho un padrazo y un hombre… además, que son del tipo de personas de que a pesar de no tener una relación muy estrecha… están ahí. Que cuando mi padre se fue… estuvieron allí. Que se que puedo tener la poca vergüenza de pedir un favor, una visita al campo o lo que sea, que van a ayudar en lo posible. Y chicos. Es por eso por lo que os quería invitar. Por dar las GRACIAS. No por unas cajas de fresas (que también), sino por esa disposición siempre, por estar ahí a pesar de apenas tener contacto, porque se que el “lo que necesites” es sincero. Eso, es lo que muy pocos son capaces de dar de la forma que vosotros lo hacéis. Y eso os hace especiales.
De mis Pako y Bea… poco tengo que decir que no haya dicho antes. Simplemente los adoro. Estar con ellos en la playa, o paseando, o cenando… pues es que siempre es de lo mejor de mis visitas al sur. Y… este año también ha sido especial por la confianza que han depositado en mi, porque… con la edad tengo más amigas (mujeres) que lo que tenía de chica o adolescente. Porque gracias a mis jin sheis baos (Prue, Auro, Almu, Luci…) por fin entiendo que las mujeres también podemos ser hermanas. Y…tengo unas jin shei baos maravillosas.

¡¡Si hasta he visto a Sara y a Juan!! Aunque fuera solo un ratito, y de pasada… pero… ¡los vi! ¡con la familia! Me da rabia que su peque no me conozca… pero haberles visto me hizo también muy feliz, porque… podía hacer dos años que no los veía, y son personas a las que adoro, y me da rabia no coincidir. Aunque el cariño… sigue.

También mi visita a Pepe Luis y a Tere fue especial… les conozco desde hace mucho, son los únicos a los que visito siempre… pero esta vez, la conversación fue más profunda. Una vez más mi padre estuvo en ella, pero de una forma, una profundidad que no pensé que pudiera llegar a tener con Pepe… una conversación sin capas, sin filtros… me gustó saber lo que me tenía que contar. Me hizo feliz ver una vez más cómo adoraba a mi padre, y como desde donde esté… sigue cuidando de toda su gente.

Y mi Nuska… mi hermana de cuatro patas. He podido pasar otra vez tiempo con ella, disfrutar de un amor sincero, de un cariño puro. De la bondad más absoluta que hay en el mundo. Del amor en unos ojittos marrones. De despertarme cada mañana con la alegría de empezar un nuevo día… tenemos tanto que aprender der los peludos. Aunque esta vez, he conseguido pasear pensando como piensa ella: simplemente en el paseo que estamos dando.

¡Si es que hasta los helados de la Fragola me han sabido más ricos! No sé si eran las ganas, o que si… pero este año… me han sabido especialmente bien, aunque me comiera una copa de helado yo sola como una “gorda” la gente pasaba, me miraba, me veía sola comiendo una copa y ponían cara de asombro… pero… ¡¡¡no me la podía perder!! Es otra de las ventajas del 27 en Lepe! Este año, salvo el del día que llegué, no he perdonado uno, he descubierto otro sabor que está demasiado bueno para ser real…

He cenado todo lo que tengo capricho de tomar en el resto del año.

He estado a mi aire, he hecho lo que el cuerpo me pedía, cuando me lo pedía. He dormido, he descansado… he tenido lo que tanto necesitaba.

Apuré la vuelta… porque cada vez me cuesta más irme de allí, todos me dicen que me quede… y se que algún día lo haré, aunque aún me queda tiempo para eso, mi sitio, a pesar de todo lo bien que estoy allí, aún no está allí, no ha llegado el momento, aunque… cada vez me falta menos.
No sabía cuando iba a volver a Lepe hasta casi el último momento… y no supe cuando me iba a ir hasta el último momento, primero por ver el cuadrante, después por si sería capaz de irme por la tarde, o tendría que darme la paliza por la mañana. Y… fue una señal, me quedé dormida, y cuando desperté, era tarde para irme…así que disfruté de las últimas horas de playa, disfrutando al máximo. Disfruté de la puesta de sol. De la amistad… Y… se que hice lo correcto en quedarme esa tarde en la playa. No me arrepiento para nada, a pesar del grado de agotamiento que alcancé el miércoles.

Siempre me voy con lágrimas en los ojos. No es algo nuevo, es algo que me pasa desde que era pequeñita. Cuando conocí a mis amigos lloré más, pero después… mis lágrimas cambiaron no porque se acababa el verano, o porque me separaba de mi gente, sino porque me separaba de mí. Como siempre, una gran parte de mi se queda allí, esperando a que vuelva, para poder sentirme completa. Para que mientras esté lejos, recuerde quién soy, recuerde de dónde vengo, dónde están mis raíces. Y cuando todo mi ser se completa, disfrutar al máximo cada segundo.
Porque como estoy diciendo “volver” a Lepe e “irme” a Madrid, a pesar de donde paso más tiempo…

He ido sola con Nuska. Pero estuve completa. Y a pesar de echar de menos y de que me diera un poco de rabia no haber pasado allí unos días tranquilos con Juan… tengo que decir que agradezco haber estado sola. Me necesitaba mucho. Necesitaba sentirme bien. Sentirme completa. Puedo decir que a pesar de haber estado currando casi todo el verano, de haber estado menos días que nunca… ha sido de mis mejores veranos. Y de las mejores vacaciones también. Por lo que han costado, por lo que han significado, por lo que me he superado, por como han sido… por la falta que me hacían. Por todo.

GRACIAS una vez más a los que me han dado la oportunidad de irme. A los que me han respetado. A los que las han hecho mágicas, de cerca, de lejos o de “más allá”. A mi Lepe… al universo por conspirar a mi favor… y también a mí misma por haber conseguido sentirme tan completa, tan bien, tan feliz y por haber sido capaz de poner ese punto y aparte y superarme.
Ahora si que puedo decir que renazco más fuerte. Puede que las cosas se sigan torciendo, siempre pasa, pero ya será otro capítulo. Uno que empezó lleno de magia y felicidad.

VOLVERÉ, MI LEPE
SIEMPRE
#ADICTAALEPE

Ayer…

Sep-18-2017 By coyote

Ayer…

Habrá alguna vez que no me vaya con lágrimas en los ojos y la sensación de que parte de mi se queda allí

6 de septiembre de 2017

Mi aventura con el kitesurf V

Sep-18-2017 By coyote

YEHAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!
Son vídeos cortos por no tirar de datos… No porque me vaya al agua justo después XDXD (ya lo pondré entero cuando tenga wifi… XDXD
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COMO MOLAAAAAAAAAA!!! La verdad es que me quedo con ganas de más. A partir de ahora el neopreno vendrá en la maleta… y apretaremos un poco más el cinturón en el año… para poder estar un par de días con la cometa e intentar que me quede sin datos si quiero poner vídeos.
Hace una semana esto me parecía más que inviable. Imposible. Impensable. Y… esta grabado porque ha pasado!!!
Reconozco que estuve a punto de no volver… de decir “no me gasto más pasta. Esto es imposible”. Pero… no soy de los que se rinden… y me alegro. Todo tiene sus frutos.
Creo que si no hubiera llegado a entrar en el agua el otro día y sentir esa sensación de que me remolque… puede que no hubiera sacado la motivación para volver. Pero…. lo hizo!lo hice!
También reconozco que lo he pasado “mal” estos dias de verme inútil. De ver que no puedo, no salen las cosas… de que la cometa me lleve, de rodar detrás de la cometa, de que me griten que no tire y yo no poder hacer otra cosa más que tirar… me he sentido casi tan inútil como saltando el muro… o más… ahí era cuestión de fuerza… aquí de habilidad y tacto. He sentido frustración, impotencia, rabia… de ver que no soy capaz. De tener que golpearme la cabeza a vaciarla, de tener que parar y respirar para volver a seguir… y aún así o salían. de ver que por más que lo intentaba… no podía. Cuando iba a dejar a Nuska pensaba “¿por qué? si me voy a sentir mal”. He querido quitarme el arnes e irme. He estado al borde de las lagrimas. Pero todo es práctica.
Hoy sólo cayó una vez la cometa, hoy me tocó “tribal friend”… aunque al caer por poco la lío pollito… y un señor gritando XDXD. La tabla si perdí un par de veces… que en la primera un guiri se metió a darmela… y en la segunda una mujer se ofreció a meterse por ella, pero pude sola (a pesar de todo, aún queda gente buena… unos se meten por donde no deben y encima gritan… y otros se ofrecen a ayudar o se meten directamente… ). Las vueltas por tierra mucho mejor…
Pero cuando te dan una tabla… te dejan en el mar… y vas probando, probando, probando… y poco a poco vas subiendo… vas navegando… esos segundos que dura… al caer, como los niños, sólo piensas “más, más, otra, otra”… y cuando “se acaba la playa” y tienes que salir piensas “mierda… ahora a tierra????” Lo que mola es eso… ir, volver por mar…
Sentir que cuando te levantas… te lleva… eres libre… ligero… feliz. Se pone la sonrisa sola en la boca… de verdad que no se puede describir. A ras de agua mola, pero sobre ella…Es casi mejor (aunque para mi ir en agua tiene valor especial)
Y… pillar al profe con una sonrisa de oreja a oreja mirando… mola. Un ole por él.
Porque como alumna ahora soy yo quien dice que mucha culpa de que los alumnos consigamos las cosas… es de los profes también. Y eso no siempre se tiene en cuenta.
La experiencia me ha encantado. Y a pesar de llevar todo el día con los dos oídos taponados… no me arrepiento.
Otra batalla. No la considero ganada del todo. Pero no perdida. He hecho lo que hace sólo cuatro días me parecía imposible. He superado lo que me podía, he volado controlando a esa cometa. He sentido la frustración y la he superado. He estado al borde de llorar por ella y de ira. He llorado de emoción al recordar ciertas sensaciones que hacía tanto que no sentía y que tal especiales eran para mi. He llorado de lo bien que me he sentido. He ido con una sonrisa en la cara. He vaciado mi mente y concentrado sólo en sentir la tabla, la cometa y el mar. He querido más. He pasado de mirar desde fuera a luchar por ello. Me he superado una vez más. Un reto más añadido a la lista. Ahora el siguiente objetivo: navegar en condiciones.
Me quedo sin palabras. Me ha encantado.
GRACIAS GRACIAS GRACIAS Waterproof Kite Surf, Miguel, Irene Asi por esos ánimos a hacerlo. A Nieves por la semillita y el pedazo de empujón.
Es una experiencia que pasa a mi vitrina de momentos mágicos. Experiencias que hay que vivir y no olvidar. Y deseando repetir.
El año que viene haré muchas extras o tratamientos para poder hacerlo!!!!

1 de septiembre de 2017